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EDITORIAL

Casado entrega a Sánchez la llave de la Justicia

Su actuación en la perversa renovación del órgano de gobierno de los jueces ahonda en la politización de la Justicia española en el peor momento posible. 

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En virtud del acuerdo alcanzado por socialistas y populares, el próximo presidente del Tribunal Supremo y, por tanto, del Consejo General del Poder Judicial será un magistrado elegido por el PP mientras el PSOE se repartirá con Podemos la mayoría de miembros del órgano de gobierno del Poder Judicial. Los socialistas se vanaglorian con toda lógica de este acuerdo alcanzado para la renovación del CGPJ, en el que la izquierda se ha arrogado el nombramiento de "una mayoría progresista fácilmente reconocible" como ha explicado con total desparpajo la portavoz del PSOE.

La decisión de Casado de llegar a un acuerdo con Sánchez para la renovación del CGPJ resulta incomprensible por varios motivos. En primer lugar, este reparto de cromos preserva la intromisión de los partidos en la gestión de los órganos judiciales, a pesar de las continuas promesas de unos y otros para acabar con esta intolerable politización de la Justicia. Pero es que además de esta importante cuestión de fondo, sorprende que el principal partido de la oposición, renovado con el nombramiento de un nuevo líder con el que el presidente del Gobierno ha roto relaciones, se pliegue a actuar de comparsa de Sánchez para que imponga su mayoría ideológica en el principal órgano de la Justicia española.

Para mayor bochorno, el pacto va a ser gestionado por Dolores Delgado, una ministra de Justicia reprobada por el parlamento a raíz de sus oscuras relaciones con lo peor de las cloacas del Estado, circunstancia que debería impedir a los populares abrir siquiera negociaciones con semejante personaje.

Pero es que desde la perspectiva del mero interés partidista, el movimiento de Casado beneficia extraordinariamente a Ciudadanos, al que convierte en el único partido que defiende una verdadera independencia de la Justicia en España como ya ha afirmado Rivera con toda legitimidad.

Finalmente, la componenda bendecida por Pablo Casado ahorma una nueva composición del tribunal que ha de juzgar a los responsables del golpe de Estado del separatismo catalán otorgándole un perfil más del gusto de Sánchez, cuya relación de vasallaje con el independentismo para mantenerse en La Moncloa es más que notoria.

Mal empieza Casado su carrera política al frente del PP si en la primera decisión trascendental se pliega a los intereses del PSOE y de un presidente sin escrúpulos como Pedro Sánchez. Por más que los populares traten de explicar su rendición con argumentos utilitaristas, lo cierto es que su actuación en la perversa renovación del órgano de gobierno de los jueces ahonda en la politización de la Justicia española en el peor momento posible.

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