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EDITORIAL

Reinventar el pasado para ocultar el presente

La Ley de Memoria es tanto un proyecto profundamente ideológico orientado al futuro como una maniobra de distracción orientada a ocultar el presente

"Quien controla el presente controla el pasado, y quien controla el pasado controlará el futuro". Esta famosa frase de George Orwell, expresada en su novela 1984, es, sin duda, de lo más pertinente cuando se aborda la nueva y aun más bochornosa Ley de Memoria Histórica, cuyo dictamen ha salido adelante en la Comisión Constitucional gracias al apoyo de EH Bildu, PNV y PdeCAT junto a PSOE y Unidas Podemos. Y es que con esta "ley" orwelliana, que, entre muchos otros disparates, pretende extender los llamados "crímenes franquistas" nada menos que hasta el 31 de diciembre de 1983, el Ejecutivo de Pedro Sánchez pretende, sin duda, imponer un relato maniqueo - cuando no radicalmente falso- de nuestra historia como mejor forma de moldear a las presentes y futuras generaciones según los paradigmas de la izquierda más extrema.

Aun así, el Ejecutivo de Sanchez busca algo más que controlar el futuro con este coactivo, manipulador y antihistórico viaje al pasado: busca, además, tapar el presente; un presente que sólo esta semana nos ha ofrecido noticias tales como los datos de empleo en junio -los peores desde 2008-, una inflación que supera ya los dos dígitos, un índice de misería que se ha disparado en nuestro país o el encarecimiento de nuestro desbocado endeudamiento público.

La Ley de Memoria Histórica de Sánchez, por ello, es tanto un proyecto profundamente ideológico orientado al futuro como una maniobra de distracción orientada a ocultar el presente. Como busca una doble finalidad -en modo alguno incompatibles- ha de ser doblemente combatida: Así, sería errado olvidar la presente y lamentable situación económica e institucional que está atravesando España para centrarse únicamente en la denuncia de la manipulación del pasado que nos quieren imponer como "memoria democrática" los comunistas de Podemos, golpistas del PdeCat o proetarras de Bildu de la mano de un PSOE que no repudia sino que lleva a gala su pasado totalitario y guerracivilista. Sin embargo, también sería un error ausentarse de esta batalla histórica y cultural para centrarse únicamente en la mala situación económica que estamos atravesando por mucho que sea, ciertamente, lo que más preocupa en estos momentos a los españoles. Las declaraciones que han hecho los ex presidentes González y Aznar respecto a este proyecto legislativo no pueden ser, en este sentido, más complementarias. Y es que, si bien el pasado no nos debe distraer del todo respecto del presente, tampoco podemos mantenernos impasibles ante este totalitario intento de control del futuro que conlleva el control del pasado.

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