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Capitulación vergonzosa

¿Se rebajarán también hasta el extremo de bordar la Media Luna sobre el manto de la Moreneta?

Eduardo Goligorsky
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El sueño del yihadista que busca una base apropiada para sus operaciones bélicas y terroristas consiste en encontrar una sociedad fragmentada, postrada por sus conflictos internos, debilitada por la desarticulación de sus sistemas de defensa y seguridad, y socavada por la ruptura de los lazos jurídicos, políticos, históricos, sociales, familiares, económicos y culturales que la mantenían cohesionada. Evocando el texto de aquel humillante parte que marcó el final de la guerra incivil, el yihadista se jactará de tener a esa sociedad "cautiva y desarmada". Y su regocijo será infinito si se la entrega en bandeja una camarilla que quiso convertirla en el coto reservado para sus ensueños tribales o, bajando al plano crudamente materialista, en el eje de su poder económico.

Toda semejanza entre la sociedad aquí descripta y la que los secesionistas de diverso pelaje están poniendo a merced de los yihadistas no es casual sino que, por el contrario, es producto del análisis objetivo de la realidad. Con el agravante de que esta política desquiciadora pone en peligro no sólo a Cataluña, también a España y a Europa. Es lógico, al mismo tiempo, que los yihadistas se sientan estimulados por la arrogancia con que el gobierno local desobedece impunemente las leyes y las sentencias judiciales, y que operen, por consiguiente, como si Cataluña fuera un territorio donde se desconoce lo que significa el imperio del Derecho. Una especie de Far West donde no es por azar que proliferen asimismo los grupúsculos de provocadores anarquistas y las bandas criminales organizadas que confluyen desde todos los rincones del mundo.

Datos demoledores

El titular del extenso y muy documentado artículo que el experto en temas de seguridad Eduardo Martín de Pozuelo publicó en La Vanguardia el 15 de diciembre del 2013 no podría haber sido más elocuente:

"Catalunya, foco europeo del yihadismo".

Y tampoco era la primera vez que sonaba la alarma. Otro titular del mismo diario ya había advertido (2/6/2013):

"El enemigo está entre nosotros".

El clamor de la campaña de odio contra España que satura los discursos y los actos y las ceremonias de la Generalitat, las soflamas de los políticos sectarios, los textos de los intelectuales orgánicos y los espacios de los medios de comunicación públicos o subvencionados, oculta la magnitud de los peligros que se ciernen no sólo sobre esta comunidad que los endogámicos pretenden encapsular, sino sobre toda la civilización de la que todavía formamos parte, mal que le pese a la élite mesiánica. Los datos que suministra Martín de Pozuelo son demoledores y solo pueden dejar indiferentes a los fanáticos que festejarían el hundimiento de Cataluña siempre que lo acompañara el derrumbe de la aborrecida España. ¡Es el yihadismo, estúpidos!

Martín de Pozuelo subraya el hecho de que los organismos que han recogido estos datos son "los servicios de información del Cuerpo Nacional de Policía, de la Guardia Civil, del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y también por Mossos d'Esquadra". Una "red de vigilancia dirigida desde Madrid", con la que colaboran, por supuesto, los servicios de Inteligencia europeos y estadounidenses, que han convertido Barcelona en un punto neurálgico de sus actividades. En razón de lo cual es fácil imaginar que la ruptura de España es el desiderátum del yihadista, pues dejaría automáticamente a Cataluña, donde ha montado su base de operaciones, fuera del paraguas protector de la UE y, sobre todo, de la OTAN.

La tupida red de agentes de la seguridad del Estado que, según explica Martín de Pozuelo, "han tejido un sigiloso sistema de alerta preventiva sin precedentes destinado a detectar y abortar la amenaza terrorista" sería expulsada de una Cataluña independiente donde la olla podrida de esquerranos, comunistas y antisistema denunciaría cualquier actividad de ese tipo como una intromisión española, europea y yanqui en el espacio soberano del nuevo Estado virgen. Martín de Pozuelo explica que dicha amenaza procede de

los grupos islamistas radicales que han acabado por convertir la comunidad catalana en el foco de expansión del extremismo salafi-wahabí en toda Europa. Varios congresos salafistas celebrados en tierras catalanas durante el 2013 confirman la creciente importancia que Catalunya ha cobrado en un extremismo que preocupa profundamente a todos los cuerpos de seguridad occidentales.

(…)

Sólo a título de ejemplo, las fuentes señalan que para el área de Barcelona calculan la existencia de un centenar de extremistas dispuestos a propiciar acciones violentas elaboradas o también del tipo de "autorradicalización" o de "terrorismo súbito" (los mal llamados lobos solitarios, ya que en ningún caso están solos) como las habidas en Londres, Boston o París.

(…)

El asunto catalán traspasa fronteras de tal suerte que zonas de Catalunya como Tarragona y Girona ya están consideradas en los servicios europeos de Inteligencia como un alarmante foco del radicalismo instalado en la UE. Es decir, según las fuentes aludidas, Catalunya se ha convertido en un punto de referencia universal merced a los mencionados congresos, a los que acuden ulemas o doctores de la ley islámica llegados desde Arabia Saudí, Kuwait, Qatar o Emiratos Árabes Unidos, además de activistas procedentes de toda Europa y de otros puntos de España.

A continuación, este artículo rico en información se explaya sobre casos concretos de radicalización de jóvenes y de adoctrinamiento de niños, así como de financiación de estas actividades desde los países islámicos, en localidades de Cataluña como Torredembarra, Reus, Vilanova i la Geltrú, Salt, Lérida, Mollerussa y Mollet del Vallès. Y en barrios de Barcelona como el Raval y Besós Mar.

Capitulación vergonzosa

El énfasis que han puesto los secesionistas en la satanización de España mediante la tergiversación de la historia, la adulteración del presente y la ocultación de lo que nos reserva el futuro, ha surtido muchos efectos tóxicos, pero entre ellos sobresale el de haber anestesiado a una parte importante de la sociedad, dejándola desprotegida frente a sus verdaderos enemigos, que también lo son de nuestra civilización: los fundamentalistas islámicos. Patriotas de pacotilla que empuñarían la hoz de los segadors si un traficante de símbolos osara estampar el toro de Osborne sobre la bandera catalana aceptan sin sonrojarse que la contaminen, en la camiseta del Barça, con la marca de un emirato feudal, salafista y esclavista. ¿Se rebajarán también hasta el extremo de bordar la Media Luna sobre el manto de la Moreneta?

No todos cierran los ojos ante el avance de quienes usufructúan complacidos el desguace de nuestra sociedad. Alguien escribió, con muy buen criterio, refiriéndose al flujo de jóvenes yihadistas hacia Siria, y sin recatarse de citar, contra su costumbre y sin estigmatizarlo, el nombre de España (LV, 27/12):

Respecto a España, las cifras son menores pero significativas: el Real Instituto El Cano habla de 45 jóvenes que han partido rumbo a Siria, aunque el flujo no para. Es decir, a pesar de vivir o incluso haber nacido en Europa, una parte de esta población tiene su mente puesta en el siglo VIII y por ello apuntan a un siglo XXI yihadista (…) La cuestión es si hacemos los deberes en nuestra propia casa porque detrás de esos miles de europeos enrolados en la locura yihadista, primero han existido unas mezquitas y unos imanes que les han lavado el cerebro. O actuamos contra la raíz, o nos explotará en la cara.

¿No se da cuenta la panfletista mayor del secesionismo, Pilar Rahola, que es quien escribió estas atinadas líneas, que ella y sus compañeros de viaje tienen la mente puesta en el siglo XVIII (más próximo que el VIII pero no menos hostil a los valores de la Ilustración, o sea a nuestros valores), y que ella y sus compañeros de viaje, a pesar de haber nacido en España, están comprometidos en una gigantesca operación de lavado de cerebro y de purga lingüística que no sólo desquicia a la sociedad de nuestro entorno y la condena a salir de la UE (Artur Mas dixit, 28/12), sino que además crea las condiciones apropiadas para que se cumpla el sueño del yihadista? El ente mafioso kosovar, que Rahola tuvo el mal gusto de mencionar en la inicua encerrona televisada a Albert Rivera, es precisamente el ejemplo de lo que Cataluña debe repudiar sin equívocos para permanecer, como parte constitutiva de España, dentro de la Unión Europea, la ONU y la OTAN. "Kosovo no y no", sentenció Valentí Puig, parodiando la doble fórmula chapucera del esotérico referéndum (Economía Digital, 26/12).

Claro que Rahola también creyó curarse en salud cuando escribió (LV, 29/12):

El debate catalán, por ejemplo, tiene tanto de profundo como puede pecar de superficial, y precisamente porque es de una enorme importancia necesitaría un receso. Demasiadas veces, demasiados todos, desde todas las orillas, decimos demasiadas tonterías.

Eso, Pilar. Menos tonterías y más racionalidad contra el siglo VIII, el siglo XVIII y las identidades asesinas (Amin Maalouf dixit). Aunque entregar Cataluña cautiva y desarmada a sus invasores llegados del siglo VIII es algo mucho peor que una tontería. Dejo librado al arbitrio de cada ciudadano la elección de la palabra adecuada para calificar esta capitulación vergonzosa.

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