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Eduardo Goligorsky

Tururú a las amenazas

La derecha, la democracia y la convivencia triunfaron por mayoría aplastante sobre la amenaza totalitaria del Moloc sanchicomunista.

Eduardo Goligorsky
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La derecha, la democracia y la convivencia triunfaron por mayoría aplastante sobre la amenaza totalitaria del Moloc sanchicomunista.
Isabel Díaz Ayuso. | EFE

Abro este artículo, con júbilo, repitiendo el título del que escribí, con esperanza, antes del 4 de mayo: "Gracias, compatriota madrileño".

La gratitud se justifica con creces porque estos han sido unos comicios plagados de amenazas. Las hubo de origen desconocido, pero sospechado, acompañadas por balas en sobres anónimos; otra en sobre con remitente esquizofrénico acompañada por una navaja; y otras muy contundentes materializadas en adoquines y botellas con que los sicarios de Pablo Iglesias lesionaron al público y los policías que asistían a un mitin de Vox en Vallecas. Pero fue el felón presidente del Gobierno quien dio la voz de alarma con mala baba al regurgitar, en una soflama, que el triunfo de la derecha en Madrid implicaría "una amenaza para la democracia y la convivencia". A lo cual los madrileños respondieron diciendo (incluso en la colonizada Vallecas y en el cinturón rojo): "Las amenazas con que nos amenazas, amenazador, no nos asustan. Tururú a las amenazas". Y la derecha, la democracia y la convivencia triunfaron por mayoría aplastante sobre la amenaza totalitaria del Moloc sanchicomunista.

Panegírico del mamarracho

La auténtica amenaza de la que nos rescatará el voto racional de los madrileños y el resto de los españoles cuando se celebren las elecciones –y ojalá sea pronto– en escala nacional es la que lanza con claridad meridiana el ministro invisible pero oneroso de Universidades, Manuel Castells, en un panegírico que dedicó al mamarracho gobernante y que se titula, precisamente, "Amenazas" (LV, 1/5). El ministro nos amenaza –creyendo que nos hace un favor– con la perduración por tiempo indefinido de lo que él considera "el Gobierno más progresista de Europa"… consagrado como tal por la presencia de tres ministros afiliados al Partido Comunista, ilegal en Alemania y estigmatizado, junto al nazismo, por el Parlamento Europeo. ¡Para echarse a temblar!

El calificativo de "progresista" aplicado al conglomerado de trepadores, bolcheviques, paleoterroristas y racistas contumaces basta para descalificar el texto y a su autor. Sobre todo cuando este añade que "la política de diálogo con Catalunya es una de las fuentes de la furia de la derecha que niega la plurinacionalidad de España". Aquí retribuye favores el catedrático introducido en el Gabinete por la palanca de Podemos y En Comú para colaborar en la conversión del Reino de España en un mosaico de republiquetas bananeras.

Prácticas de odio

Castells hace hincapié en el folletín de las balas anónimas y presta credibilidad, como la histriona Reyes Maroto, a la navaja firmada, para embaucar a los ingenuos. Pero podría tener razón cuando atribuye la generación de "prácticas de odio" a los "discursos de intolerancia en el Parlamento, amplificados en las redes sociales", si señalara a los verdaderos culpables de estos desafueros: los Rufián, Ábalos o el afortunadamente huido Iglesias.

En cuanto a los discursos y las prácticas de odio, este pupilo de Ada Colau podrá escuchar los primeros y presenciar las segundas en el enclave donde campan por sus respetos su admirada alcaldesa antisistema y los usurpadores de la Generalitat, permanentemente acéfala por las riñas entre las mafias pseudopatrióticas que se disputan el usufructo del presupuesto crónicamente malversado. Allí supuran odio las arengas de los líderes supremacistas, libres, presos o fugados; los actos vandálicos de los encapuchados del Ku Klux Klan autóctono; y los comisarios de la discriminación étnica y lingüística que escatiman las vacunas a los policías nacionales y guardias civiles que velan por nuestra salud.

Estamos más cerca

Una vez más, gracias, compatriota madrileño. Tu voto ha consolidado la democracia y la libertad en tu comunidad pero también repercutirá en toda España. Queda mucho por hacer. Has espantado al infiltrado de Maduro en el Gobierno, pero todavía conservan sus carteras ministeriales la marquesa de Galapagar, tres comunistas con carnet y otros camaradas públicos o encubiertos de Podemos. Con el felón Pedro Sánchez en el puente de mando. No, todavía no hemos recuperado la normalidad, pero gracias a Madrid estamos más cerca de lograrlo. Tururú a las amenazas.

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