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Emilio J. González

ZP, Toxo y la huelga general

El nuevo líder de CCOO ya empieza a hablar de la posibilidad de una huelga general contra la política económica de ZP, ésa tan social que, en realidad, no lo es, al condenar al paro a miles y miles de trabajadores.

Emilio J. González
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Cada vez que alguien publica, o revisa, sus previsiones para la economía española en 2009, éstas van a peor, no sólo con respecto a las que esa misma entidad había publicado antes, sino también con respecto a las últimas presentadas por otras entidades u organismos. Así, después del verano, el consenso decía que la economía española crecería unas pocas décimas en 2009. Con la llegada del otoño se pasó a una ligera recesión que, a medida que transcurrían las semanas, se iba convirtiendo en un desplome del 0,9% o, incluso, superior al 1%. Ahora llega la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) y dice que no, que el PIB español se va a contraer en 2009 un 1,5%. Y la cosa, probablemente y por desgracia, no va a terminar ahí porque las condiciones económicas nacionales e internacionales se siguen deteriorando a marchas forzadas mientras Zapatero sigue como el avestruz, con la cabeza bajo tierra para no ver lo que sucede a su alrededor. Ya son varios analistas los que estiman que el retroceso del próximo año podría superar el 2% e incluso hay quien dice que podría ser aún mayor. Ya veremos.

Lo que de momento está claro es que aquí ya nadie cree en Zapatero y los hay que ya empiezan a reaccionar en su contra. El vicepresidente económico, Pedro Solbes, que tiene su cuota de responsabilidad en lo que está sucediendo por no hacer nada ni obligar a que se haga, quiere irse, pero Zapatero no le deja porque, con la que está cayendo, nadie en su sano juicio quiere quemarse en el sillón de la vicepresidencia económica. Especialmente si no va a poder hacer lo que hay que hacer porque Zapatero, que sigue empeñado en capitanear la política económica con sus ocurrencias de última hora y su deseo de ser el Roosevelt español, ni le va a dejar, ni va a querer oír hablar de las decisiones que hay que tomar, porque son duras e impopulares.

Hasta la izquierda del PSOE se vuelve contra Zapatero. No sólo es el nuevo líder de Izquierda Unida, Cayo Lara, quien, aprovechando aquello de que a río revuelto ganancia de pescadores, quiere sacar tajada de la crisis hablando de ir a una huelga general, con el fin, en gran medida, de que IU recupere en la vida política española, y en el Parlamento, el protagonismo que llegó a tener cuando Julio Anguita era su coordinador general. Los trabajadores, aquellos a los que supuestamente se dirigen las medidas sociales de las que tanto le gusta hablar al presidente del Gobierno, empiezan a rebelarse contra él. El pasado fin de semana, el nuevo secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, ya dijo que el Ejecutivo había dilapidado el presupuesto saneado que se necesitaría ahora para afrontar la crisis. Es más, el nuevo líder de CCOO ya empieza a hablar de la posibilidad de una huelga general contra la política económica de ZP, ésa tan social que, en realidad, no lo es, al condenar al paro a miles y miles de trabajadores. Lo malo es que para ir a la huelga general, Toxo necesita que UGT, el sindicato socialista, se sume a la iniciativa y, por ahora, los de Cándido Méndez parecen no estar por la labor y siguen guardando un silencio cómplice ante la que está cayendo (lo que les convierte en corresponsables de la situación). Claro que UGT no es el sindicato mayoritario y tarde o temprano va a tener que empezar a marcar distancias con Zapatero si no quiere asistir a una nueva pérdida masiva de afiliados.

Toxo no nació ayer. Por el contrario, se trata de un sindicalista con larga experiencia, que ya tuvo que asistir a algo que hoy nos parece tan lejano como la reconversión industrial de los ochenta. Toxo ya ha visto mucho y sabe que la que tenemos encima es bastante grave. Por si alguien lo pone en duda, no tiene más que leer los recientes comentarios sobre la situación económica del gobernador del Banco de España, que ya se teme lo que muchos vienen vaticinando desde hace tiempo: que la crisis no va a tocar fondo en 2009 y que, muy probablemente, tenemos ante nosotros la perspectiva de una larga y profunda depresión. Y cuando el Banco de España empieza a lanzar estos mensajes, es que están viendo las cosas verdaderamente mal. Así es que, ante semejante panorama, UGT tarde o temprano va a tener que reaccionar si quiere sobrevivir y unirse a Comisiones Obreras en una acción contra el Gobierno de Zapatero que, en buena lógica, va a tener que incluir una huelga general.

Los socialistas, contrarios a esta posibilidad, por supuesto que ya han empezado a decir que nada le alegraría más a la oposición, o sea, al PP, que una huelga general contra el Gobierno, tratando de quitar hierro al asunto. Sin embargo, cuando se pronuncian de esta manera, es que algo temen porque, por mucho que sigan insistiendo en su mensaje de que todo viene de fuera y es culpa de Bush, saben que aquí ya pocos se tragan semejante patraña, y menos aún cuando el Gobierno sigue de brazos cruzados y sentado confortablemente en sus despachos mirando por las ventanas cómo se desarrolla la crisis. Una huelga general, no obstante, dista mucho de ser una buena noticia porque contribuye al deterioro, aún más si cabe, de la situación. Pero Zapatero y los suyos han tensado tanto la cuerda que ésta está a punto de romperse.

En estas circunstancias, lo mejor que podría hacer el Gobierno es empezar a comportarse como debe y como se espera de él, esto es, gobernar, comenzando por anular esa pantomima de presupuesto para 2009 y sentándose con la oposición, fundamentalmente con PP y CiU, para negociar todo un conjunto de medidas para superar una crisis que los socialistas tanto han contribuido a crear y amplificar. Pero claro, el PSOE, por un lado, es presa de sus propios intereses y antes de las elecciones gallegas y vascas no quiere distanciarse del PNV ni del BNG; por otro, con un PSC presionado desde Cataluña para que Montilla demuestre que está al servicio de los intereses catalanes –y no de los de Zapatero– consiguiendo un acuerdo de financiación autonómica conforme a lo dispuesto en el Estatut, tampoco es tan fácil sentarse a hablar con su rival electoral. Así es que, por una cosa o por otra, pero siempre por intereses particulares partidistas, el Ejecutivo sigue sin reaccionar y para cuando quiera empezar a hacerlo, si es que este Gabinete lo quiere, la cosa ya va estar muy grave. Que no se extrañen entonces los socialistas de que una mañana se desayunen con la noticia de que, al final, aquí va a haber una nueva huelga general que, tal y como están las cosas, podría ser una repetición corregida y aumentada del éxito del famoso 14-D.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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