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Diga lo que diga el Gobierno, quedará de nuestra cuenta apostar por la prudencia o liarnos la manta a la cabeza y juntarnos con la familia.

Fray Josepho y Monsieur de Sans-Foy
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Diga lo que diga el Gobierno, quedará de nuestra cuenta apostar por la prudencia o liarnos la manta a la cabeza y juntarnos con la familia.
| EFE

Estamos a la espera de lo que dictaminen los expertos del Gobierno (ay, qué risa, tía Felisa) para saber lo que podremos y no podremos hacer en estas Navidades, que se presentan anómalas y disparatadas, como todo en este annus horribilis.

Diga lo que diga el Gobierno, quedará de nuestra cuenta apostar por la prudencia o liarnos la manta a la cabeza y juntarnos con la familia.

Media España se debate en este asunto. A la otra media le da igual: ellos nunca han asado un lechazo ni rebozado una gamba. Se presentan a tu puerta el venticuatro a las nueve en punto, y encima te critican por ver el discurso del Rey.

¿Y qué opinan del asunto nuestros poetas? Escúchenlos en su propia voz y, si les apetece, tomen partido y dejen algún comentario.

YO NO QUIERO VERLA
por Monsieur de Sans-Foy

No pongáis en los balcones
zarandajas navideñas
ni arbolitos de los chinos,
con luces que parpadean.
No mentéis la Navidad,
porque yo no quiero verla.

No colguéis esos adornos
decididamente horteras:
¡fuera muérdago y acebo
de los pomos de las puertas!
No saquéis aquel belén
con figuras tan añejas
que no queda ya ninguna
con dos brazos y dos piernas.
No digáis que es Navidad,
porque yo no quiero verla.

Que ningún descerebrado
cante “La Marimorena”
ni “Los Peces en el Río”
ni “En Oriente hay una estrella”.
Que nadie compre turrón
de Jijona ni de yema.
Nadie junte serpentinas
ni atesore matasuegras.
No mentéis la Navidad,
porque yo no quiero verla.

¿Para qué, si no podemos
congregarnos a la mesa,
con los hijos, los hermanos,
con el suegro y con la abuela?
¿Qué se puede celebrar?
¿Cómo vamos a hacer fiesta
ni juntarnos temerosos
a cenar bajo sospecha?
No digáis que es Navidad.
¡Ni me la mentéis siquiera!
Ójala que pase pronto,
porque yo no quiero verla.

¡QUE SÍ QUIERO VERLA!
por Fray Josepho

Yo quiero verla, Mesié.
¡Que sí, que sí quiero verla!
Que quiero que la familia
se reúna en Noche Buena.
Que quiero ver lucecitas
en las calles y en las tiendas.
Que quiero amigo invisible,
copas y cenas de empresa,
Lotería Nacional,
Inocentes, Nochevieja,
San Silvestre y Reyes Magos,
que es cuando acaban las fiestas.

Que quiero fiestas larguísimas,
como en España se llevan.
Y niños con vacaciones
de dos semanas y media.
Que quiero comer roscón,
mantecados de canela,
roscos de vino, guirlache
y polvorones de Estepa.

Que quiero brindis, saludos,
abrazos y enhorabuenas.
Que quiero engullir las uvas
cuando las campanas suenan.
Que quiero dar muchos besos,
bailar con la tía Enriqueta,
e incluso, si es necesario,
cogerme una borrachera.

Que quiero brindar con cava,
que quiero pavo de cena.
Que quiero poner el árbol,
cantar la Marimorena,
y reñir con el cuñado
que sigue votando izquierda.
Que quiero ver el belén
coronado por la estrella.
Y mirar las figuritas
con alegría serena.

Que quiero la cabalgata
que a los niños embelesa.
Que quiero ver la sonrisa
nostálgica de la abuela.
Que no quiero restricciones
absurdas por la pandemia
ni quiero estados de alarma
del Sánchez y del Coletas.
Que no quiero mascarillas,
confinamientos, barreras,
limitaciones, controles,
viejas del visillo y reglas.

Que quiero la Navidad
con todo lo que acarrea.
Ni quiero cierres de bares,
ni quiero toques de queda.
Que si estamos doce en casa,
me da igual: que me detengan.

¡Que sí, Mesié, por supuesto
que yo sí que quiero verla!

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