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Guillermo Domínguez

La Liga de todos los atléticos... y un poco menos de Gil Marín

La Liga del maratón de partidos, la del coronavirus, la de los estadios sin aficionados... un guión pensado para el sufrido seguidor colchonero.

La Liga de todos los atléticos... y un poco menos de Gil Marín - Guillermo Domínguez
Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético de Madrid. | EFE

Una Liga made in Atlético de Madrid. La Liga de la resiliencia, la de luchar y sufrir hasta el final, pese a haberlo tenido todo de cara en el ecuador del torneo (50 puntos de 57 posibles y diez de ventaja sobre el segundo clasificado). La Liga del maratón de partidos, la de sortear al coronavirus, la de los estadios sin aficionados... un guión pensado para el sufrido seguidor colchonero, al que desde estas líneas quiero transmitir mi más sincera enhorabuena.

La Liga de jugadores determinantes como el infravalorado Ángel Correa, el resucitado Koke Resurrección o Stefan Savic, el gran líder de la defensa. También de ese tremendo cancerbero, disfrazado de santo esloveno, que responde al nombre de Jan Oblak. La Liga, por supuesto, del polivalente Marcos Llorente, una auténtica bendición para el fútbol español, posiblemente el jugador más en forma del campeonato —al menos en lo que a futbolistas nacionales se refiere—, y, cómo no, de Luis Suárez.

Capítulo aparte merece el uruguayo. El pasado verano, con 33 años, parecía no valer para el Barcelona, que quiso prescindir de él una vez que el club recibió en sus oficinas el famoso burofax de Leo Messi. Toda una invitación para que hiciera las maletas, recalando finalmente en el Metropolitano. Y Lucho, que aún tenía mucho que decir en los terrenos de juego, ha respondido a la perfección, con 21 goles determinantes en el campeonato. Hasta el duelo de la penúltima jornada llevaba cinco partidos sin marcar, pero Diego Pablo Simeone, viejo zorro donde los haya pese a sus 51 años, lanzó un aviso: "Entramos en la zona Suárez". Y vaya que si entró: ante Osasuna y el Valladolid, el charrúa fue clave con sus goles que sirvieron para remontar ambos encuentros y, a la postre y ante la presión de un Real Madrid que venía apretando, ganar el título.

Y, cómo no, la Liga también de Simeone. El Cholo, que acaba de conquistar su octavo título como técnico del Atlético en menos de diez años —desde que aterrizara en el club en diciembre de 2011—, ha sabido reinventarse en todos los aspectos, incluido el psicológico y táctico al adaptarse de forma extraordinaria a la plantilla —no al revés— y, sobre todo, ha dado con la tecla al tener enchufadísimos a sus jugadores desde el minuto 1 al 90 y de la jornada 1 a la 38. Desde la novena fecha del campeonato ha sido líder el Atlético hasta el final. 32 jornadas para acabar dominando la Liga y volver a conquistar el título de la regularidad siete años después, rememorando aquella gloriosa tarde del 17 de mayo de 2014 en el Camp Nou.

Un enorme Atlético de Madrid que ha sabido resistir a la presión del Barcelona y sobre todo de un Real Madrid que le ha disputado el título a los colchoneros hasta el último minuto. Un auténtico milagro para Zinedine Zidane y los suyos, teniendo en cuenta todas las lesiones (62 esta temporada), los casos de coronavirus y hasta los arbitrajes en contra (mano de Militao ante el Sevilla, la de Morcillo en San Mamés, seis meses sin un penalti a favor...). Así que también mi felicitación para los blancos por no arrojar la toalla pese a haberlo tenido todo (y a todos) en contra.

Enhorabuena para toda la familia atlética por el título.... o no: para casi toda. Conviene recordar en este punto las palabras que Miguel Ángel Gil Marín le dijo a la plantilla hace poco más de un mes, a nueve jornadas para el final del campeonato, durante una de esas famosas comidas de conjura. Según el periodista de la SER Miguel Martín Talavera, Tala, el consejero delegado le habría dicho a los jugadores algo así como: "Tranquilos, muchachos, que los objetivos económicos y deportivos están prácticamente conseguidos".

¿Cómo que los objetivos económicos y deportivos están prácticamente conseguidos, cuando el Atlético era líder con un holgado colchón? ¿Qué ambición es ésa para uno de los clubes más importantes de Europa y del mundo, con un presupuesto de 400 millones de euros y que tiene en nómina al entrenador mejor pagado de todo el planeta? Vaya desde aquí mi tirón de orejas particular para el máximo dirigente colchonero, que con esas palabras demostró estar por debajo de la ambición de los jugadores, cuerpo técnico y afición rojiblancos.

El destino ha querido que el Atlético sea campeón, pero también que lo fuera en la última jornada y luchando hasta el final. No nos extraña conociendo la historia y peculiaridades de este club, todo un derroche de coraje y corazón.

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