Sólo el editorial de ABC constituye una excepción al lamentable, cuando no repugnante, panorama que ofrecen los editoriales de prensa dedicados al asesinato en Irak de José Antonio Bernal.
De la aséptica descripción de los hechos de La Vanguardia, pasando por los patéticos malabarismos de La Razón que hagan compatibles su carca antiamericanismo con su servilismo a nuestro Gobierno, siguiendo por la crítica de El Mundo contra los gobiernos que combaten la nostalgia terrorista de Sadam, y la dignificación de los asesinos como "resistentes" a cargo de El País, la prensa de nuestro país recorre todos los grados de la indignidad.
Dice La Razón que “no es momento de recriminaciones”, pero este diario las hace, lo cual sería plausible si no fuera porque el editorialista las dirige contra los representantes de las víctimas y contra quienes están combatiendo el terrorismo de los partidarios de Sadam: “Los hechos son tozudos —dice el diario de Ansón— y en la crisis iraquí se ha cometido un error estratégico de la mayor gravedad y esa responsabilidad recae en su mayor parte sobre los planificadores de la política norteamericana”. “Derribado el Gobierno de Sadam Husein con pasmosa facilidad, Washington no supo, o no pudo, prever los mecanismo de sustitución”. “La violencia no se detiene y el número de muertos crece”.
Habrá que insistir contra esa insistente mentira de los supuestos errores de la planificación estadounidense. El único y pequeño error temporal cometido por Washington fue creer que derribar el Gobierno de Sadam requeriría algunas semanas más de las que finalmente fueron necesarias. Todos los representantes del Gobierno estadounidense dejaron claro, por el contrario y desde el primer momento, que la fase post-Sadam sería mucho más larga y que tampoco estaría exenta de “enormes sacrificios por parte de nuestros soldados y de los de nuestros aliados”.
Aunque la realidad iraquí, lamentablemente, aún está mucho más cerca de las previsiones de Bush que de sus deseos, hay que indicar, como hace Rafael Bardají en una espléndida Tercera de ABC, que la ratio de bajas/día, por horrible que resulte el parámetro, no ha empeorado y que el número de ataques sigue disminuyendo —en julio estaba en torno a 25 diarios— y que ya son cerca de 3.000 los baasistas arrestados.
En cualquier caso, esta ardua tarea de pacificar y dar estabilidad al país liberado de Sadam sería mucho más lenta e infructuosa, si el Gobierno español hubiera hecho caso al señor Ansón, cuyo diario fue el primero en mostrar su oposición al envio de tropas españolas con ese cometido.
Ahora, por puro servilismo al Gobierno, La Razón recuerda “ la responsabilidad adquirida con el pueblo de Irak por la alianza occidental que declaró la guerra. No hay más solución honorable que mantenerse en el territorio, al coste que sea, con la esperanza de que, poco a poco, se puedan ir resolviendo los problemas más urgentes”.
Lástima que esa “honorabilidad” no la hubiera tenido el señor Ansón cuando tentaba hace unos meses, mezquina y cobardemente, a nuestro gobierno para que no asumiera el desgaste y su carga de responsabilidad con el envío de tropas...
El Mundo, por su parte, rebaja muy sensiblemente su abyecta actitud respecto a los terroristas iraquíes tras alcanzar el pasado domingo la cumbre de la iniquidad al decidir, en las propias palabras de su editorialista, “servir de plataforma a quienes practican la lucha armada”. Hoy, sin embargo, el editorialista de este diario ya no les llama “guerrilleros” ni les dignifica equiparándolos con los “que se sublevaron en España contra Napoleón”.
Hoy son “terroristas” que han cometido “un crimen detestable”. Sin embargo, en un segundo editorial, El Mundo arremete no sólo contra el Gobierno de Bush sino también contra el de Aznar por secundarlo. En lugar de respaldar —aunque sea por una día— la determinación y la entrega de los soldados españoles y estadounidenses por combatir a los asesinos de nuestro compatriota y por luchar en pro de la transición y estabilidad iraquí, El Mundo reprocha a EE UU “el desafortunado acuerdo para enviar 10.000 soldados turcos a la zona centro, que no hará más que agudizar la tensión que ya existe”. Vaya. Ahora resulta que los mismos que censuraban el unilateralismo de Bush ahora le reprochan que busque el respaldo de un país como Turquía. Puede ser que la nacionalidad turca de esos nuevos soldados que se han sumado a la labor de pacificación resulte contraproducente, pero aún está por ver y, desde luego, no hubieran sido necesarios si otros países no se hubieran negado a colaborar utilizando las mismas excusas que utiliza El Mundo contra el despliegue de fuerzas de pacificación, incluidas las españolas.
El editorial de El País, sin embargo, supera a todos en indignidad. Ya su título, “un alto precio”, no es otra cosa que un alegato en favor de lo que nos quieren convencer los terroristas baasistas: Que España va a pagar muy caro su respaldo al derrocamiento de Sadam. El País ya empieza hacer ante una víctima española lo que viene haciendo desde hace años cuando el terrorismo siega la vida a un judio: culpar a los gobiernos de los asesinados: “El Gobierno de Aznar no puede seguir manteniendo ante la opinión pública su cantinela humanitaria y pacificadora para explicar nuestra peligrosa presencia en el avispero iraquí”. “El asesinato de Bernal Gómez se produce en un escenario caótico y sin ley (un nuevo atentado suicida mato ayer a una decena de personas ante una comisaría bagdadí), en el grupos de fanáticos o resistentes apuntan contra quienes más directamente identifican como sus invasores o aliados efectivos de EE UU?
En primer lugar, ¿de qué “cantinela” nos habla este apologista del terrorismo que tiene el estómago de enmarcar el asesinato de nuestro compatriota en el “resentimiento y las tácticas contra el ocupante”? ¿Acaso no es la propia ONU la que, tardíamente, ha reconocido el carácter humanitario y pacificador de las tropas desplegadas bajo mando estadounidense? ¿Acaso no sería mucho más “caótica” la situación en Irak si los aliados decidieran abandonar ya Irak? ¿Qué lección pretende darnos este escribano baasista que erradica la palabra “terrorista” o “terrorismo” de su comentario? ¿Por qué silencia este nostálgico de Sadam que esa “ decena de personas” que ayer asesinó ese legitimado “resistente” eran todas ellas iraquíes? ¿Por qué no denuncia que nadie ha matado más iraquíes que Sadam y sus partidarios?
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