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ARGENTINA

El tango riesgo-país

El gobierno argentino gasta anualmente unos 60.000 millones de dólares y no le resulta suficiente lo que recauda en impuestos, por lo que pide prestado para cubrir la diferencia. Y no sólo eso, debe también obtener préstamos para pagar los vencimientos de la deuda incurrida en el pasado por esos mismos déficit fiscales. Las “necesidades de financiamiento” para este año están estimadas en unos 24 mil millones de dólares.

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Esto quiere decir que el gasto público argentino se financia de dos fuentes principales: los impuestos aportados por los contribuyentes y los préstamos aportados por los acreedores (los cuales son en su mayoría tenedores de bonos). Y pese a que los contribuyentes locales financian la mayoría del gasto, su “voz” es claramente menos potente que la de los acreedores. ¿Cómo se explica esto? Albert O. Hirschman, un destacado profesor de economía de Harvard y Yale muy creativamente elaboró el concepto de “voz y salida” como instrumentos alternativos que las personas tienen para expresar sus preferencias. Los mecanismos de “voz” incluyen votar en elecciones, manifestar, escribir artículos; los de “salida” incluyen dejar un producto o servicio por otro de la competencia y en el ámbito político emigrar, trasladar el capital, evadir, ir a la economía subterránea, etc. Lo fundamental es que ambos mecanismos están expresando las preferencias de las personas. Claro que lo hacen con distinta intensidad y eficiencia. En el caso de la “voz”, los votantes lo hacen cada dos o cuatro años. Esto y otras deficiencias del mecanismo de “voz” explican las frustraciones de la gente por no recibir por lo que votaron en su momento. Los acreedores no tienen un mecanismo así, pero tienen otro muy poderoso, la salida, la cual hacen efectiva vendiendo los bonos de la deuda argentina que poseen. Y esto no se hace cada dos o cuatro años sino diariamente, por lo que esta “salida” permite opinar sobre todo lo que pasa. La declaración de un ministro, la baja recaudación, la salud de un presidente, el último indicador sobre la actividad económica y las señales de falta de consenso político influyen en las decisiones que toman los acreedores.

Esto lo refleja el “riesgo-país”, siendo éste la diferencia de tasas de los bonos argentinos y de otros países. Es evidente que esta “salida”, revelada a diario, está teniendo mucho más peso que la “voz” de los votantes. La diferencia es que los argentinos estamos más o menos atados a nuestro país, pero para los tenedores de bonos su “salida” es tan sencilla como una llamada telefónica o una orden de venta en Internet. Esta situación pone claros límites al accionar de los políticos y éstos se lo resienten. Recientemente, Eduardo Duhalde declaró que el país ha perdido su “independencia”, pues ahora depende de los “centros financieros”. Por supuesto que es así, pero esa dependencia no es obligatoria, no la tienen Suiza ni Singapur. Fue engendrada por los mismos políticos que abusaron durante años del gasto público, del déficit y del endeudamiento.

En una democracia sin déficit ni deuda, la “voz” de los votantes recupera su tradicional peso, pero nuestra situación no es esa y los llamamientos a no tomar en cuenta el “riesgo-país” son inútiles. En recientes declaraciones, el jefe de Gabinete Chrystian Colombo dijo que había que “olvidarse de los mercados” y su segundo manifestó: “¿Alguien vio alguna vez el riesgo-país?” Pues lo mismo dijo Perón en su momento respecto al dólar y hoy tenemos una economía dolarizada, donde todos vemos y pensamos en dólares.

La realidad es que los políticos se mueven al compás del indicador; cada vez que sube un 5 por ciento se anuncian nuevas medidas y si el aumento es mayor, se cambian ministros. Claro que a los políticos no les gusta que el riesgo-país los obligue a cierta austeridad y, al mismo tiempo, la “voz” de los argentinos se ve disminuida. Pero mientras el estado argentino siga gastando lo que no tiene y no pueda pagar la deuda que generó bailaremos todos el tango del riesgo-país.

© AIPE

Martín Krause es corresponsal de la agencia de prensa AIPE
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