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Por qué voy a votar a Pablo Casado

Se puede y se debe generar un programa político anclado en la libertad. Sería enormemente novedoso en estos tiempos de socialismo de todos los partidos.

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Pablo Casado | EFE

¿Está el Partido Popular en peor situación que hace un mes, cuando Pedro Sánchez llegó a la presidencia del Gobierno? En mi opinión, el PP ahora está mejor. No solo porque Rajoy sea ya solo un mal recuerdo, cada vez más difuminado, que no es poco. Lo principal es que se ha abierto por fin una competencia real entre distintas personas, con diferentes perfiles, que rivalizan por convencer a las bases del PP con argumentos que se pueden distinguir unos de otros.

Habrá que convenir en que tenía razón la Red Floridablanca, y antes aún los militantes del PP del distrito madrileño de Salamanca, cuando reivindicaban que el PP se abriera a formas más abiertas y modernizadas de selección del liderazgo. Lo que se está viviendo ahora no son unas primarias, los afiliados siguen sin tener la última palabra, y aun así el centro-derecha español se ha llenado de repente de vida, incluso está germinando una nueva agenda ideológica que podría llevarle a tomar la iniciativa. Esto se debe a la decisión de Pablo Casado de presentar su candidatura, y de hacerlo como una alternativa que reivindica el contenido ideológico. Eso es lo que le diferencia de los demás candidatos, y eso es lo que espero que le haga ganar el congreso que el PP celebra este mes de julio.

Me interesa cuando escucho a Pablo Casadohablar de reducir el poder de los Gobiernos sobre las personas, y reclamar por eso una "revolución fiscal" en España. Me interesa comprobar que aboga por aplicar en Cataluña una estrategia opuesta al inmovilismo de Rajoy, que ha dejado todo el campo de acción libre para el independentismo liberticida. Me interesa que convierta en un punto central de la agenda política retirar el manto de silencio y de complacencia sobre el final de ETA, para denunciar que están consiguiendo lo que fueron siempre los objetivos políticos de la banda terrorista. Me interesa que Pablo Casado en estos días no se haya limitado a coleccionar likeso a hacer determinados gestos. Conozco la importancia de los gestos y de las redes sociales, pero eso lo doy por supuesto en cualquier dirigente político de este tiempo. Lo que diferencia al liderazgo político de la popularidad es el contenido de lo que se dice y lo que se hace, y el deseo de dar la batalla para convencer a la mayoría.

Siempre me ha sorprendido la teoría, imperante en la última década en el PP, de que no se gana nada oponiéndose a la agenda política que la izquierda va generando. Como si alguien fuera a votar al PP por no hacer demasiada oposición a la izquierda. Pablo Casado ha trabajado varios años con José María Aznar y con Esperanza Aguirre. Es decir, sabe que lo primero, y lo que no se puede perder nunca, es la conexión con los principios y valores de tus propios votantes. Es imposible atraer a más personas si la gente ve cómo se distancian tus propias bases.

Me alegra ver que Pablo Casado dice que no a aquello que le parece contrario a los principios e ideales que defiende. Hay cosas que deben merecer nuestro rechazo, y es necesario decirlo alto y claro. Decir no a aquello que se considera negativo es algo extraordinariamente positivo.

Pero igualmente el centro-derecha español puede y debe hacer algo más que decir "no". Puede y debe volver a lo esencial de sus principios: la defensa de la libertad individual y de España como mejor garantía para su salvaguarda. Se puede y se debe generar un programa político anclado en la libertad. Sería enormemente novedoso en estos tiempos de socialismo de todos los partidos. Sería polémico, sin duda, pero precisamente por eso capaz de generar impacto y de cambiar la deriva crecientemente opresiva de una izquierda políticamente correcta, decidida a pasar de la reprobación a la prohibición de la disidencia.

Soy afiliado del Partido Popular. Estoy fuera de España y fuera de la política y pienso seguir estándolo. Pero quiero participar en algo que me parece importante para las ideas liberales que siempre he defendido. Quiero que PP pase página de 15 años de fracaso ideológicamente borroso. Por eso iré el día 5 a votar a Pablo Casado. Y todos los demás días a recordarle por qué le vamos a votar muchos.

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