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Javier Somalo

Bien por mayo. Ojo con marzo

Si hasta hoy el acoso a Madrid ha sido casi insoportable habrá que prepararse para lo que está por venir en portadas, televisiones y gabinetes

Javier Somalo
Si hasta hoy el acoso a Madrid ha sido casi insoportable habrá que prepararse para lo que está por venir en portadas, televisiones y gabinetes
EFE

Será imprescindible analizar a fondo el comportamiento de propios y ajenos dentro de cada partido cuando dejen de arder o molestar las redes. Este 10 de marzo de 2021 la noticia es que Ciudadanos, con sus excepciones, ha provocado un vuelco político como hacía tiempo que no se veía. Para empezar, condenándose a desaparecer definitivamente de la escena al ponerse al servicio de la izquierda en una serie de maniobras que sólo se explican acudiendo a terminología boxística: están sonados tras caer a la lona en Cataluña y la izquierda lo ha querido aprovechar para debilitar el poder de la derecha provocando una reacción en cadena.

Inés Arrimadas acaba de hacer un congreso extraordinario sin necesidad de convocarlo y ya cobra forma de moción de censura en filas propias. Begoña Villacís, Juan Marín, Francisco Igea y Toni Cantó, entre otros, tendrán que decidir qué pasa con el partido que un día fue alternativa, desde luego en Cataluña, y que estaba del lado de la legalidad y contra la apisonadora de la izquierda política y mediática, posibilitando cambios históricos como el de Andalucía y manteniendo gobiernos-dique en el ayuntamiento y la comunidad de Madrid o en Castilla y León. El papelón de los murcianos naranjas y el de Ignacio Aguado quizá encuentre algún desahogo en las filas del PSOE, con o sin carnet. Pero el tiempo de Arrimadas ha terminado. Y no podía haber sido de peor forma.

Lo más importante de todo es, sin duda, la reacción de Isabel Díaz Ayuso que, al adelantarse a que la zancadilla monclovita-murciana llegara hasta la Puerta del Sol, convoca por fin elecciones. Pero no perdamos de vista otra noticia, tan importante como la convocatoria electoral: la izquierda, ahora acompañada por Ciudadanos, intenta cortar el paso a la democracia con malas artes porque su jugada ha tenido respuesta. No es novedad, pero es noticia y conviene no olvidarlo nunca. Si hasta hoy el acoso a Madrid ha sido casi insoportable habrá que prepararse para lo que está por venir en portadas, televisiones y gabinetes porque la izquierda, como suele ocurrir, ha empezado antes y no parará.

No puede haber titubeos ni excusas. La oportunidad que se abre en Madrid no puede malograrse cayendo en el juego de engaños de la izquierda, roja o anaranjada, o en una campaña electoral mal diseñada o con una declaración fuera de sitio porque ese es ahora mismo el sueño más deseado de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. Y cualquiera de estas cosas puede pasar si se animan los mediocres, los medrosos y los plumillas con ínfulas.

Muchos madrileños que no votaron en anteriores convocatorias ahora sí lo harán, lo están deseando, y hay que darles buenas razones para hacerlo. Cualquier lucha entre PP y Vox equivocándose de rival volverá a desanimarles y el vuelco quedaría en tropezón. Hay que ir a mayo sin "derechitas" y sin aparatos de Génova aparatosamente subidos a los escenarios, que la izquierda azuzará como nunca y sin escrúpulos, como siempre. Hay un problema y hay una solución en ciernes que algunos van a emponzoñar hasta la náusea.

Madrid y mayo son una buena combinación que merece una campaña sincera contra el verdadero populismo que gobierna desde la Moncloa y que, una vez más, ha exhibido su debilidad infinita y desenfrenada por el poder. A ver si pasa marzo, mes negro ya por tradición y peor aún si es día 11.  

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