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El sindicato CDR

Lo hemos visto, lo hemos vuelto a ver. Un corrillo amenazaba, insultaba y vejaba a una ciudadana que se negaba a bajar la persiana de su comercio

Javier Somalo
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No conviene exagerar en las comparaciones para resaltar el mal de algo porque puede salir beneficiado el que menos lo merece. Ocurre cuando se tacha de nazi a alguien que tiene tintes racistas o apunta maneras de caudillito. Los que se benefician en esa comparación son el nazismo y los negacionistas porque hay una distancia insalvable entre el que asesinó a 6 millones de judíos –un hecho– y el que tiene pinta de que podría hacerlo –una remota posibilidad.

Hay una distancia enorme, por ejemplo, entre un Comité de Defensa de la Revolución cubano (CDR) y un sindicato izquierdista español (básicamente, UGT y CC.OO). La hay también entre un "acto de repudio" de civiles castristas frente a la casa de un opositor anticastrista y una célula de energúmenos haciendo novillos. O entre una sesión de "sumisión y renacimiento" de la China de Mao y un piquete "formativo" de CC.OO o UGT. Pero si existe esa distancia es, como en el caso del caudillito al que no debe llamarse nazi, porque no han tenido oportunidad de acceder al poder. Si les llegara el día, no les faltaría estructura política y civil para superar en eficacia a sus ancestros.

Este 14-N lo hemos visto, lo hemos vuelto a ver. Un corrillo amenazaba, insultaba y vejaba a una ciudadana que, apostada delante de su comercio, se negaba a bajar la persiana. A su lado, varios miembros de la UIP de la Policía disuadían de pasar a la segunda fase: rotura de cristales y quién sabe si agresión física directa. Pero no respondían a lo que estaba sucediendo: la comisión de un delito, de varios, más bien. ¿Tiene que preguntar el agente a la ciudadana si quiere denunciar, que señale, mirándole a los ojos, al que la está amenazando e insultando o lo sucedido era suficiente para actuar en consecuencia? Ya lo habían dicho en la víspera: "el derecho a la huelga estará por encima del derecho al trabajo". Al final, tuvo que apretar los dientes y bajar la persiana. Victoria para el CDR.

Les dejo algunos otros vídeos bien recientes sobre actos de repudio en Cuba –de China no nos cuentan ni los muertos de Tiananmen, como para encontrar vídeos similares– para que encuentren las diferencias, que gracias a Dios todavía las hay. Quizá en la próxima huelga española alguno ya se atreva a cantar esa cancioncilla que dice así:

De cara a cara con el porvenir,
qué meta puede hablar,
si no es la meta de vencer o morir.
En cada cuadra un comité,
en cada barrio revolución,
cuadra por barrio, barrio por pueblo,
país en lucha: revolución.

Desde las cuadras crece mi país,
se desarrolla y se proyecta así,
qué importa el reto, la respuesta es:
en cada cuadra un comité,
en cada barrio revolución,
cuadra por barrio, barrio por pueblo,
país en lucha: revolución.

Desde que el sol rompió su molde,
y el enemigo su consuelo,
ya desde entonces la respuesta fue:
en cada cuadra un comité,
en cada barrio revolución,
cuadra por barrio, barrio por pueblo,
país en lucha: revolución.

Desde la sierra a la ciudad,
tanto en el monte como en el mar,
cuadra por barrio, barrio por pueblo
a la vanguardia va el Comité

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