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Javier Somalo

Irene Influencer TV

Tras el selfie-video, cuidadosamente cutre, llegan planos mucho más complejos dignos de un spot de televisión.

Javier Somalo

La muy chavista costumbre de vivir el poder pegado a una cámara de televisión ha llegado a España. Tras el "cumple" de Irene Montero y su visita a las dependencias del Ministerio paseando al bebé por su horario laboral, como nos mostró en estas páginas Elena Berberana, este viernes hemos tenido testimonio audiovisual de una reunión de la ministra con "influencers". El parte oficial de Twitter, lo más parecido a la inauguración de pantanos pero infinitamente menos productivo, dice así:

La ministra de Igualdad, @Irene Montero, se reunió ayer con influencers feministas, antirracistas y que visibilizan al colectivo LGTBI.

Hablamos sobre la importancia de crear y comunicar contenidos feministas, nosotras desde el Gobierno y ellas y ellos desde sus redes.

Antes uno era arquitecto, médico, profesor, político, periodista, abogado, deportista, escritor, veterinario, carnicero, biólogo, entrenador, cocinero, militar, ganadero, buzo, notario… o cualquier cosa que requiera esfuerzo y mérito –en masculino o femenino sin necesidad de repetir cada palabra para cambiar la vocal de género– y, además, podía tener la capacidad de ejercer influencia en más o menos personas. Ahora se puede ser directamente "influencer" sin necesidad de experiencia previa o ejemplo. Igual que se puede ser ministroa o vicepresidentea con el sólido bagaje de haberse acostado en una tienda de campaña en la Puerta del Sol y despertar al sol de una luminosa finca en Galapagar. Lo curioso es que todas las "influencers" con las que se ha reunido ya eran, según ella misma reconoce, conocidas o amigas suyas, señal inequívoca de que dirige un chiringuito y no un ministerio que se supone al servicio de todos los españoles aunque no te caigan bien.

¿Estrenará IreneTV, de Producciones Igualdad, una quedada con influencers contra el supremacismo catalán en los patios de los colegios y en las tiendas que rotulan en el idioma común o contra la trata de niñas en centros para menores tutelados por pedófilos consortes del poder? Igual da.

Si la ministra no encontrara influencers en esos espinosos campos, como en tantos otros, desde aquí le hacemos una lista en un periquete y nos prestamos amablemente a grabar y emitir el efusivo encuentro en calidad HD para que no tenga que tirar de recursos públicos, que son de Carmen Calvo… o de nadie, que ya no me acuerdo.

Pues he ahí el Ministerio concebido para cambiar nuestras vidas. No atenderá a razones opuestas: quiere que seamos todos iguales a su igualdad, que sigamos su modo de vida… ¿Qué tengamos todos finca con laguito y aire serrano? No, no, no. Lo que nos digan, no lo que hagan. La prosperidad está reservada a los que piensan cómo hemos de vivir, que se lo merecen por diseñar con ahínco nuestro futuro y su presente. Aquel que lo disfrutare sin ser del partido o aledaños influyentes será un asqueroso capitalista –el millonario marxista, además de redundante, es elitista, nunca capitalista–, un detestable capitalista al que sólo cabe desposeer de inmediato.

Hay un imperativo muy famoso que lo refleja a la perfección y ya es paradigma del comunismo: "¡Exprópiese!". Se pronuncia mientras se señala con el dedo una propiedad y poco después de preguntar al secretario: "¿Y eso de allá de quién es?". La pregunta es pertinente, no vaya a ser que el bien señalado sea propio o de un familiar. Si el apellido o el nombre del negocio no resulta próximo ni siquiera se permite al secretario terminar su respuesta: "¡Exprópiese!". Lo importante es decirlo con una sonrisa pero, sobre todo, que lo capte la cámara de televisión aneja al poder… si es ajena se la apunta con un fusil. Así lo hacía el influencer más querido por la ministra de Podemos, un tal Hugo Chávez, hoy convertido en pajarito que trina la revolución al oído de Nicolás Maduro, el tercer bigote más enemigo de la humanidad, el magnate del negocio del Hambre en Venezuela, ilustrado en un extraordinario reportaje por Vanesa Vallecillo. Lo trágico es que nada de esto es hiperbólico o sensacionalista. Hugo Chávez era amigo de Iglesias, Monedero y Errejón y de ahí surgió Podemos. Hoy dictan y firman en el BOE.

…va Montero con su móvil diciéndonos en qué consiste su día a día. Pero tras el selfie-video, cuidadosamente cutre, llegan planos mucho más complejos dignos de un spot de televisión. Con su pésima música y todo, como en las horrendas campañas electorales. Travellings, contraplanos… los aprendices de los hermanos Coen se trabajan el biopic de la ministra y sus visitas influencers, a las que besa y abraza y son bien recibidas porque no darán guerra, mientras su voz en off, acompañada de subtítulos, narra el corto:

Hemos estado hablando de cómo podemos hacer para que este país sea un país más feminista, más igualitario en el que, independientemente del color de tu piel o tus rasgos físicos, independientemente de a quién ames, independientemente de lo que te sientas y de lo que quieras ser puedas tener una vida con derechos y una vida digna de ser vivida.

No se refiere a Cataluña, donde, según la alcaldesa de Vic, hay que hablar en catalán a los extraños que no tengan aspecto de catalanes. ¡Aspecto! Ni a Irán, donde cuelgan de grúas a los homosexuales además de pagar programas en HispanTV, donde Pablo Iglesias tapa los escotes que se atrevan siquiera a insinuar que una mujer también tiene clavículas. Ni a Venezuela, donde, independientemente de todo, no hay forma de encontrar una vida digna de ser vivida. Se refiere a "este país", que quizá sea ya el de Alí Babá y las Cuarenta Maletas. A ver si el próximo vídeo viral es el de las cámaras de Barajas, con el paseo a Miss Delcy.

En España se solía decir que, en realidad, cualquier español mayor de edad y sin antecedentes penales podía ser presidente del Gobierno o ministro. Hasta hoy nunca lo había creído.

Javier Somalo, director del Grupo Libertad Digital.

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