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Podemos condena al PSUC

Si se soltaran a leer, que no hay peligro de que vaya a ser el caso, sabrían por qué el asalto a los cielos se les fue al carajo justo cuando dieron en apoyar el 'procés'.

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El líder ultra Pablo Iglesias | @AdelanteAND

A falta de otro entretenimiento mejor para pasar el rato antes de la hora de la cena, los diputados del Parlamento de Cataluña acaban de aprobar una resolución en la que se declara "antidemocrática y antisocial" a la Constitución española. La misma Constitución española gracias a la cual no solo existe el Parlamento de Cataluña, sino que también existen los generosos sueldos, dietas, fondos de pensiones oficiales y complementos retributivos en especie varios de esos mismos diputados. Que nunca unos oprimidos y oprimidas llegaron más desahogados a fin de mes. Los promotores de la gansada fueron esta vez los representantes de la CUP. Y la novedad chusca, que los pretendidos herederos del PSUC, las siglas históricas del comunismo catalán, ahora disueltas en la sopa menestra de los Comunes, la hayan apoyado. Alguien escribió que la memoria es un gran cementerio. Y lo es. De ahí que hoy se pueda meter en el mismo saco de basura, y con total impunidad, a Jordi Solé Tura, el ponente comunista y catalán de la Constitución del 78, y a la colla tardoadolescente de golpistas y racistas que gobierna Cataluña.

Y es que, como el resto de los comunistas catalanes y no catalanes recién salidos de la clandestinidad que se sumaron al proceso constituyente tras la recuperación de la democracia, Solé Tura, su representante en la Comisión Constitucional del Congreso, no solo suscribió de principio a fin el texto de la Carta Magna, muchos de cuyos artículos surgieron de su propia pluma, sino que se manifestó siempre ajeno y opuesto tanto al nacionalismo catalanista, esa mercancía tarada que tanto fascina hoy a algunos progres de Vallecas, como a la recurrente cantinela falaz que llaman "derecho a decidir". Hubo en España un tiempo, y no tan lejano, en el que la izquierda escribía. Ahora, es sabido, ni escribe ni lee. De ahí que esos chicos y chicas de Podemos y de sus afluentes vernáculos se sepan de carrerilla Juego de Tronos y chorraditas por el estilo pero no tengan ni repajolera idea del contenido de un libro titulado Nacionalidades y nacionalismo en España. Libro, ese, escrito por el comunista catalán sobre cuya obra y memoria acaban de escupir los diputados de Colau y compañía en el Parque de la Ciudadela. Ellos lo ignoran, claro, pero Solé Tura sitúa en ese texto el derecho de autodeterminación en el único y exclusivo contexto que da sentido a su ejercicio, esto es, la doctrina jurídica y política establecida por la Asamblea General de la ONU para los supuestos de descolonización de territorios sometidos por la fuerza al dominio de otros Estados.

A ese respecto, el padre catalán y comunista de la Constitución española, ese mismo que los de Pablo Iglesias acaban de repudiar en Barcelona, nos dejó escrito con lúcida, premonitoria clarividencia lo que sigue:

Aun suponiendo que el derecho de autodeterminación se entendiese como una consulta electoral en el territorio que aspirase a la independencia, es indudable que a esta consulta electoral sólo se podría llegar, o bien a través de un proceso insurreccional, o bien a través de una gran batalla política con elementos insurreccionales por medio (…) Un conflicto de esas características no sería un choque entre la izquierda y la derecha, ni entre el progresismo y la reacción, sino un conflicto que atravesaría todas las clases sociales de España y que escindiría profundamente a la sociedad. Significaría también la ruptura de todos los partidos, sindicatos y grupos de la propia izquierda.

Si se soltaran a leer, que no hay peligro de que vaya a ser el caso, sabrían por qué el asalto a los cielos se les fue al carajo justo cuando dieron en apoyar el procés.

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