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José García Domínguez

Rosa Díez o el caballo de Troya

No se requiere ser Metternich para adivinar que UPyD es el caballo de Troya de la izquierda para desalojar a Ignacio González de la Comunidad de Madrid.

No se requiere ser Metternich para adivinar que UPyD es el caballo de Troya de la izquierda para desalojar a Ignacio González de la Comunidad de Madrid.

A la iconoclasta Díez, de UPyD, parece que le ha provocado algún sofoco que en el funeral por un presidente de la nación se interpretara el himno de la nación. Quién sabe, acaso esperase que sonaran los acordes de Paquito el Chocolatero. A la iconoclasta Díez, la misma que tantas veces se colocó en posición de firmes al oír el llamado Eusko abendaren, no le gusta el ritual patriótico de los funerales de Estado; auque no termina de estar claro si lo que le molesta es el funeral o el patriotismo. Por lo demás, a Díez, una bregada profesional de la política que jamás da puntadas sin hilo, se lo han puesto fácil las verbosidades incontinentes de un clérigo, Rouco Varela, que no es precisamente Talleyrand.

Porque mantener la liturgia de la religión asociada a la tradición de la nación en las ceremonias de un Estado aconfesional requiere de cierto compromiso tácito para evitar fricciones; tacto y sutilezas sin duda excesivos para la naturaleza desenvuelta del cardenal. Desengañémonos, en esa pareja de circunstancias, quien de verdad sabe latín es doña Rosa, una apparatchik que modula su discurso público con el mismo desapego emocional con que cualquier director de marketing diseña los atributos de una marca de salchichas. Díez no yerra, sino todo lo contrario, al apelar ahora a cierto laicismo banal, desmarcándose al tiempo de la hispanofilia más o menos folclórica que ilustraba su praxis anterior. Para los indignados de la derecha, UPyD fue como esos coches de sustitución que ofrecen las compañías de seguros mientras el vehículo principal permanece en el taller de reparaciones, un apaño provisional.

Y Díez lo sabe. Como sabe que ya nada le resta por pescar en tales caladeros. Imposible para ella competir con una oferta de derechismo puro y duro al modo de la que hoy encarna Vidal Quadras. Concurrencia a la que habría que sumar la estudiada androginia ideológica de Ciudadanos. Ese vago liberalismo, el de la mosca cojonera Rivera, que, aunque solo fuera por razones de orden estético, se percibe con menos olor a naftalina progre que UPyD. Doña Rosa sabe lo que hace: gira a la izquierda por necesidad, que no por vicio. Aunque, en fin, tampoco se requiere ser Metternich para adivinar que UPyD es el caballo de Troya de la izquierda para desalojar a Ignacio González de la Comunidad de Madrid.

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