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INTERESANTE COMPENDIO

Ceuta, la española

A mediados del siglo XIX, Ceuta estuvo en boca de todos los españoles. La razón no fue otra que la guerra contra los rifeños, entre 1859 y 1860.

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La sola mención de aquella ciudad despertaba el patriotismo del personal. Aparecieron multitud de libros sobre África, el Imperio de Marruecos y las plazas españolas en ese continente. Uno de ellos fue el de José A. Márquez de Prado, patrocinado por el rey Francisco de Borbón, consorte de Isabel II –una de las pocas cosas útiles que hizo–.

Márquez de Prado comenzaba los dos primeros capítulos de su obra aludiendo a la guerra como constructora histórica de Ceuta. Decía cosas como: "La fundación de Ceuta yace en el caos" (p. 5). Era una exageración propia del momento histórico. Luego se lamentaba por que
ninguno de sus hijos consignase en crónica alguna los envidiados triunfos de su patria.
Esto ya no es así.

El Instituto de Estudios Ceutíes acaba de publicar una historia de la ciudad, coordinada por Fernando Villada Paredes, que, sin ser definitiva, sí brinda una aproximación difícilmente mejorable. Hasta la fecha se han publicado en torno a 27 monografías sobre el devenir histórico de la plaza; dos de ellas bien recientes: las de José Luis Gómez Barceló (2005) y Antonio Carmona Portillo (2007). Sin embargo, ninguna había acometido la empresa desde los orígenes de la ciudad hasta el año 2000.

Historia de Ceuta tiene un inicio muy braudeliano: habla del marco geográfico, geológico y ecológico para comprender el desarrollo social. Esta parte la desarrolla con mucha eficacia Simón Chamorro Moreno, catedrático de Biología y Geología, que insiste en la determinación del medio físico en el poblamiento de la zona. Sobre este pilar, José Ramos Muñoz y Darío Bernal, profesores de Prehistoria y Arqueología, respectivamente, transitan por la Ceuta prehistórica para señalar que las dos orillas del Estrecho no son dos mundos aparte, sino que están unidas por frecuentes e intensos vínculos humanos. Es también Bernal el que escribe el capítulo dedicado a la Antigüedad Clásica, y recuerda que fueron los romanos quienes dieron nombre: Septem Fratres, Siete Hermanos, a las colinas de la península ceutí.

La presencia musulmana en la en tiempos llamada Medina Sabta es bien contada por los arqueólogos Villada y José Manuel Hita Ruiz; la portuguesa queda en manos de los historiadores lusos Isabel Rebeiro y Paulo Drumond: a ella deben los ceutíes su escudo, que es el mismo que el del propio Portugal.

Cepta se incorporó, con Portugal, al reino de Felipe II en 1580. El cambio supuso un alivio para los ceutíes, amenazados por el Islam, el hambre y la peste. La pertenencia al Imperio Español cambió la ciudad, así como la toma de Gibraltar por los británicos, tal y como cuentan Antonio Carmona Portillo y Eloy Martín Corrales.
 
José Luis Gómez Barceló, de la Academia de la Historia, relata la interesante peripecia de Ceuta en el siglo XIX y su centralidad en la Guerra de África. Fue este africanismo, bien referido por José Antonio Alarcón, director de la Biblioteca de Ceuta, el que marcó decisivamente la historia de la ciudad en el Novecientos.

Es curiosa la repercusión de la revolución de 1934 en Ceuta: una huelga auspiciada por la UGT y la CNT el 5 de octubre, ocho bombas colocabas por los anarquistas, la represión que se prolonga hasta el día 12... Los diez concejales del PSOE fueron depuestos, y diecisiete dirigentes de PSOE, IR, CNT y PCE fueron juzgados por sedición.

La victoria del Frente Popular en 1936 llevó la violencia a Ceuta: hubo enfrentamientos y asaltos a locales políticos de la derecha. La huelga general del 30 de mayo se saldó con tres muertos. El 18 de julio, los militares sublevados depusieron a José Ruiz Flores, delegado del gobierno frentepopulista. Al día siguiente llegó Franco a la ciudad.

Durante la mayor parte del franquismo, la plaza fue gobernada por militares y falangistas. En los últimos años de la dictadura se puso en marcha la llamada economía del bazar, que acabó transformando la economía y la fisonomía ceutíes.
 
La democracia y la consecución de la autonomía (1995) impulsaron la última gran transformación: hoy, Ceuta es una ciudad moderna, vital y pluricultural –con una pujante comunidad hindú– que lucha constantemente por adaptarse a los tiempos.
 
El libro está coronado además por un diseño gráfico excepcional, con fotografías de enorme valor histórico e ilustraciones muy oportunas. Se trata de una obra imprescindible para conocer la historia de esta plaza española que a veces los peninsulares olvidan.

 
FERNANDO VILLADA PAREDES (coord.): HISTORIA DE CEUTA. DE LOS ORÍGENES AL AÑO 2000. Instituto de Estudios Ceutíes-Ciudad Autónoma de Ceuta (Ceuta), 2010, 2 volúmenes, 401 y 361 páginas.

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