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NARRATIVA

'La tía Mame': personajes inolvidables

¿Quién no ha leído alguna vez una de las historias de "coraje y superación" del Reader's Digest? Para el que no las conozca, son el equivalente literario de esos telefilmes "basados en hechos reales" que sirven admirablemente para echarse la siesta durante las sobremesas del fin de semana.

Carmen Pulín Ferrer
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Precisamente, la lectura de uno de esos artículos sirve de base e hilo conductor a la divertidísima novela La tía Mame, de Patrick Dennis. El narrador, el propio Dennis, relata las increíbles vicisitudes que tuvo que afrontar una adorable y valerosa solterona, protagonista de una de las historias del Digest. Compara, bastante picado, a esa mujer ejemplar con su tía Mame, que le crió desde que tenía diez años. Lo que le fastidia es el hecho de que en la revista se describa a la dama en cuestión como un "personaje inolvidable"; en su opinión, si hay alguien que realmente merezca ese calificativo es, sin duda, su tía.

Lo cierto es que se queda corto: Mame no es un personaje inolvidable, sino, por lo menos, una docena. Dotada de un optimismo a toda prueba, una asombrosa confianza en sí misma y unas ideas, digamos, bastante peculiares, adopta las más variadas personalidades: brillante anfitriona de la mejor sociedad neoyorquina, madre coraje, vendedora de patines en unos grandes almacenes, dama sureña, viuda inconsolable, escritora, celestina... Nuestra protagonista posee una capacidad de reinventarse que deja en mantillas la de la mismísima Madonna, y arrastra a su sobrino Patrick a aventuras de lo más peregrino, como cuando le matricula en una escuela experimental nudista o, ya adulto, le obliga a colaborar en el cuidado de seis niños, refugiados de guerra, particularmente repulsivos y salvajes, que casi les hacen volar en pedazos con una bomba volante de fabricación casera.

La tía Mame es un novela o, más bien, una serie de relatos que transcurren a lo largo de un cuarto de siglo y en los que el autor, Patrick Dennis (seudónimo de Edward Everett Tanner III), narra su vida junto a su tía Mame Dennis, y cómo esta mujer inolvidable se las arregla para complicarle la existencia a cada paso, pero a la vez la convierte en una aventura mucho más divertida y excitante. Aunque en alguna ocasión se haya especulado con que la protagonista esté inspirada en la verdadera tía del autor, quien realmente se refleja en ella es el propio Tanner: comparte con su creación el mismo optimismo, coraje y forma de adaptarse a las circunstancias, pero también la excentricidad, el desprecio a lo convencional y el gusto por asumir personalidades de lo más variado. Brillante escritor, crítico teatral, estrella del ambiente gay y bohemio de Greenwich Village, sofisticado, culto y cosmopolita, desempeñó los oficios más diversos, incluso el de mayordomo (con el que se divirtió mucho, según confesó). Agudo observador, en sus novelas diseccionó magistralmente y con enorme sentido del humor la sociedad estadounidense de la época.

Aquí, nada escapa a la crítica de Tanner/Dennis: los intelectuales, la aristocracia sureña, los nuevos ricos de los suburbios, los artistas de vanguardia... Incluso se ríe, sin disimulo, de sí mismo y de su álter ego, la incomparable Mame. Sin embargo, jamás resulta cruel ni cortante; es una novela divertida, optimista, que transmite alegría de vivir y reivindica los lazos familiares, pero sin caer jamás en el sentimentalismo. Sin duda, es el paradigma de un género que escasea: la novela de humor de calidad; libros que, aunque ligeros y concebidos para entretener, no insultan la inteligencia del lector, ni carecen de una trama y unos personajes muy bien construidos.

En su época, La tía Mame fue un auténtico éxito, aunque la rechazaron nada menos que quince editores antes de ver, por fin, en 1955, la luz; desde ese momento se mantuvo en la lista de libros más vendidos del New York Times durante 112 semanas. Hasta la década de los 70 gozó, al igual que otras novelas de Tanner, de una enorme popularidad; fue adaptada al cine, al teatro y hasta tuvo una versión musical en Broadway. Sin embargo, con los años su estilo perdió vigencia y Tanner cayó en el olvido; hoy sólo es recordado –cuando lo es– como el creador de Mame, pese a que escribió quince novelas más, algunas de las cuales fueron muy populares en los años 50-60. Triste destino para un autor que merecía, tanto como su personaje más conocido, el calificativo de inolvidable.

En España, la producción de Tanner es prácticamente inédita. Esta edición de Acantilado, con una traducción muy acertada de Miguel Temprano García, nos hace posible disfrutar de la ironía, el ingenio y el enorme talento de un autor casi desconocido entre nosotros. La obra contiene numerosas referencias a la época en la que fue escrita (personajes famosos, lugares, autores, etc.), que para el lector español actual resultan poco menos que incomprensibles. Se agradece que algunas de ellas se recojan en un glosario al final del libro. Sin embargo, la elección de los términos que figuran en el mismo parece un tanto arbitraria, y tal vez se quede algo corto.

Brillante, divertido y muy ameno, La tía Mame es un libro más que recomendable; resulta inevitable no soltar la carcajada en algunos pasajes especialmente disparatados. En realidad, casi todo en la propia Mame es puro dislate: es absurda, excesiva, inconsciente, irritante a veces... pero también cariñosa, noble y absolutamente única. Es imposible conocerla y no tomarle cariño, incluso desear encontrar a alguien como ella para que nos complique la vida... y la haga mucho más interesante.

 

PATRICK DENNIS: LA TÍA MAME. Acantilado (Barcelona), 2010, 348 páginas. Traducción: Miguel Temprano García.

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