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Marcel Gascón Barberá

El método Kapuscinski de criticar al Gobierno

Los medios progubernamentales cambian de línea editorial las veces que haga falta para justificar los bandazos del Gobierno de Sánchez.

Marcel Gascón Barberá
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Los párrafos que copio a continuación son de un artículo firmado el 3 de abril por Ángeles Lucas en El País. Se titula "Negacionistas de la catástrofe".

Hay líderes mundiales que se han resistido con más dureza a implantar acciones contundentes contra la Covid-19, en contra de las recomendaciones de la comunidad científica.

"Los líderes que han sugerido que los expertos conspiran para engañar al público ponen en riesgo a la población", señala Celeste Kidd, psicóloga de la Universidad de Berkeley. "Cuando se habla de un jefe de Estado también se considera que es alguien que tiene acceso privilegiado a expertos y datos, por lo que se supone que está utilizando una mejor información", añade.

"Los discursos negacionistas perjudican a la gente", coincide en resaltar Philipp Schmid, psicólogo del Centro de Investigación Empírica en Economía y Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Erfurt. "Las discusiones públicas y las declaraciones de los políticos son altamente persuasivas en la medida en que pueden cambiar las percepciones de riesgo, las actitudes y los comportamientos de los ciudadanos", matiza Schmid, que resume que estas posturas pueden responder a intereses financieros o de exaltación de su propia imagen. "Las medidas para hacer frente a la propagación del virus perjudicarán a la economía y, por lo tanto, las personas que priorizan los intereses financieros tratarán de silenciar las voces científicas que los amenacen", indica el psicólogo.

La banalización de la pandemia recuerda al negacionismo que existe en torno al cambio climático. "Si el distanciamiento social es visto como una medida propia de los políticos progresistas, va a ser un problema. Es muy importante que esto no quede atrapado en las mismas guerras ideológicas del cambio climático", advierte Matthew Hornsey, de la Universidad de Queensland, en Australia, especializado en entender por qué hay quien rechaza los mensajes científicos.

La mayoría de los dirigentes ha ido reculando ante la inexorable realidad que explota en sus hospitales. Pero sus declaraciones les ponen en evidencia.

Cambien "financieros" por "ideológicos" en el tercer párrafo que copio y "progresistas" por "de extrema derecha" en el cuarto y el diagnóstico de la respuesta de algunos Gobiernos al coronavirus le vendrá como un guante a la del Gobierno de España.

Pese a ello, en la lista de líderes negacionistas que el artículo menciona están Donald Trump, Jair Bolsonaro, el dictador bielorruso Aleksander Lukashenko y el turkmeno Gurbanguly Berdimuhamedovn, pero no nuestro Pedro Sánchez.

Un recuadro con fondo gris de los que los periodistas adosamos a los artículos nos devuelve la esperanza de ver allí a nuestro presidente. Pero ya desde el título nos decepciona ("Los bandazos de México y el Reino Unido"). El Gobierno que se volcó en el 8-M y que a través del ínclito Simón y de sus ministros y de los periodistas afines llamó fachas y paletos a todos los que pedían tomarse la epidemia en serio no figura ni en la lista de Gobiernos que dudaron.

Este artículo de El País es solo un ejemplo de la encomiable severidad con que evalúan la igualmente pésima gestión de presidentes como Bolsonaro y Trump los mismos medios progubernamentales que cambian de línea editorial las veces que haga falta para justificar los bandazos del Gobierno de Sánchez en esta crisis.

Cada vez que veo estas críticas a Trump por una gestión muy parecida a la que alaban en nuestro Gobierno me acuerdo de lo que decía Kapuscinski de sus legendarios (nunca mejor dicho) reportajes sobre satrapías exóticas: eran una forma de denunciar, poniéndole un espejo delante, el sistema dictatorial que no se podía criticar en la Agencia de Prensa Polaca para la que trabajaba.

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