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Marcel Gascón Barberá

El rayo madurizador

El rayo madurizador no ha tenido efecto en María Corina Machado, que dice lo mismo desde el primer día y ha tenido razón casi siempre.

Marcel Gascón Barberá
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El rayo madurizador no ha tenido efecto en María Corina Machado, que dice lo mismo desde el primer día y ha tenido razón casi siempre.
Nicolás Maduro | EFE

Inspirado por ideas procedentes de Argentina, el hashtag que da título a este artículo irrumpió el domingo como un ciclón en el Twitter de interés venezolano, y nos sigue dejando memes ingeniosos y divertidísimos que explican de manera muy gráfica y elocuente la transformación de la realidad del país caribeño bajo el chavismo.

#RayoMadurizador fue una iniciativa del tuitero @DictadordeCorea, una cuenta de las muchas que se ríen del tirano de Pyongyang, con más de treinta mil seguidores y bastante popular entre los venezolanos. En unas pocas horas se convirtió en tendencia, y si alguien hiciera un libro recopilatorio de los buenos momentos de Twitter debería dedicadarle al menos una página. Solo se me ocurre una crítica: que al comandante Chávez se le quite injustamente protagonismo en este fenómeno de efecto anti-Midas que es la Revolución Bolivariana, de la que Maduro no es más que coherente continuador y leal custodio.

Los tuits bajo este hashtag responden todos al mismo patrón: una primera foto, seguida de la imagen de Maduro mirando a través de unos prismáticos que proyectan unos rayos (rayos madurizadores), y a continuación una tercera foto que muestra el efecto del haz de luz madurizador sobre el objeto o la situación que se mostraba en la primera imagen.

La foto de Maduro con los prismáticos es original: solo se le han añadido los láseres que salen de cada uno de los dos cristales. El Presidente Obrero luce la tradicional camisa roja chavista y el preceptivo reloj caro en la muñeca, que también parece ser parte del uniforme del Partido Socialista Unido de Venezuela, como documenta esta brillante página web sobre los gustos de los dirigentes revolucionarios en materia de pelucos.

Si bien no tan habitual como los relojes de marca que cuestan miles de dólares, los prismáticos no son un elemento extraño en la parafernalia y el atrezo de los líderes del socialismo del siglo XXI. Chávez los sacaba en sus mítines para ver el final de las riadas humanas que iban a verle vestidas de rojo, y Maduro le copia también en esto, aunque las mareas se hayan quedado en charquitos y solo pueda disimularlo con los planos cerrados de los cámaras de VTV.

Al juego propuesto por @DictadordeCorea se han sumado con entusiasmo miles de tuiteros. Uno de ellos alude a las fallas constantes de internet –por los robos de fibra y la falta de inversión y de mantenimiento– con una captura de pantalla del buscador de google como primera imagen, que se vuelve uno de esos mensajes fastidiosos de "No hay conexión a internet" –con el dinosaurio gris arriba– tras ser alcanzado por la luz chavista que irradian los prismáticos de Maduro.

Hay varios montajes de neveras llenas que se vuelven vacías, y de paisajes urbanos de ciudades venezolanas de noche que dan lugar a un recuadro negro de oscuridad como la que se adueña del país cada vez que hay apagones, de los que el régimen echa la culpa a sabotajes opositores. El rayo madurizador convierte congas de bodas en colas angustiosas para hacerse con los medicamentos escasos. Multiplica los precios, tercermundiza los autobuses, vacía los supermercados y despinta el cartón de las cajas de Kellogg’s, que en Venezuela volvieron a ser en blanco y negro porque el chavismo hizo desaparecer la tinta.

El polvo de la popularísima harina de maíz que ya no pueden comprar la mayoría de venezolanos es la cocaína con que dicen se financia el régimen después de ser alcanzada por la luz revolucionaria, la misma que ha vaciado de aviones el aeropuerto internacional de Maiquetía yreduce la Constitución al papel higiénico que ya no se encuentra en las tiendas.

A los poderes del rayo madurizador debe atribuirse también que los McDonald’s se vieran obligados a cambiar las patatas por barritas de yuca, un tubérculo más fácil de encontrar por el desabastecimiento al que las políticas comunistas de Chávez y su delfín han condenado al país. O que los pacientes de los hospitales hayan tenido que dejar las camas para que los curen como puedan, con lo poco que tienen en los hospitales, sobre las baldosas sucias de los pasillos o las sillas de hierro de las salas de espera.

La infiltración de los infames colectivos en las Fuerzas Armadas y la Policía es otro de los temas de los que se ocupan los tuiteros venezolanos. Los colectivos son fuerzas de choque de la Revolución formadas por civiles –a veces procedentes del hampa– a las que se entregan lucrativos negocios en las zonas populares, de las que se les cede el control a cambio de obediencia. Chávez les dio armas hasta de guerra para cuando las cosas se pusieran pardas, y ellos respondieron a la medida en las protestas contra el régimen del año pasado, cuando según datos de la ONU mataron a al menos 27 manifestantes (las fuerzas de seguridad completaron el trabajo segando al menos 54 vidas, según las informaciones que pudo confirmar la fuente). Su influencia en los aparatos de seguridad del Estado se confirmó una vez más tras la ejecución del inspector de policía Óscar Pérez y de otros seis sublevados. Según el Gobierno, dos policías leales a Maduro cayeron en el operativo. Medios locales publicaron que uno de ellos tenía dos identidades, una como miembro de un colectivo y una como policía. Mientras el régimen se negaba a entregar los cuerpos de los alzados a sus familias, el colectivo Heiker Vázquez (o el agente Andriun Ugarte) era enterrado con honores en una ceremonia presidida por una guardia de encapuchados armados y custodiada por efectivos de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía.

Para denunciarlo, uno de los tuiteros del #RayoMadurizador coloca la foto de unos delincuentes detenidos por la Policía que, después de pasar por el filtro chavista de los prismáticos de Maduro, se convierten en indolentes agentes del Estado que juegan sin pudor con sus armas.

El más clarificador de los montajes es sin embargo el que hace referencia a Maikel Moreno, el exguardaespadas que llegó a estar preso por matar a un adolescente; fue acusado de extorsión y tráfico de influencias y resurgió de sus cenizas tras ser suspendido como juez para escalar a base de trabajos sucios a la cumbre del brazo judicial de chavismo. Nadie como el periodista Girish Gupta ha escarbado en el pasado del siniestro Moreno, pero el que no tenga tiempo de leer su perfil y tenga que conformarse con un tuit que pinche aquí: el rayo madurizador es capaz de convertir al joven malandro de la foto del expediente policial de su arresto en un ciudadano respetable que viste toga y dirige la justicia del país.

Dos décadas de chavismo han cambiado también a partidos democráticos históricos como Acción Democrática, que de estar encabezado por un exponente de la mejor socialdemocracia, como el presidente Rómulo Betancourt –Venezuela no regala petróleo, lo vende, le dijo al pedigüeño Castro, y resistió con solvencia y firmeza a la invasión comunista cubana–, ha pasado a ser la hacienda de un oportunista como Henry Ramos Allup, que lleva en el poder el mismo tiempo que la Revolución y no asoma ganas de irse a sus 74 años.

Pero hay otras cosas, y personas, que siguen intactas, como la indómita María Corina, que siempre vio totalitarismo en el chavismo y se negó a sentarse con Zapatero y Maduro en un proceso de diálogo más que se confirma una farsa. El rayo madurizador no ha tenido efecto en ella, que dice lo mismo desde el primer día y ha tenido razón casi siempre.

Marcel Gascón Barberá, excorresponsal de la agencia EFE en Venezuela.

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