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Pablo Planas

El reguero de ETA en Cataluña

En vez de establecer un cordón sanitario contra los terroristas, el nacionalismo catalán lo montó contra el PP. Y siguen orgullosos de ello.

Pablo Planas
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En vez de establecer un cordón sanitario contra los terroristas, el nacionalismo catalán lo montó contra el PP. Y siguen orgullosos de ello.
El presidente de la Generalidad de Cataluña, Quim Torra, con el bilduetarra Arnaldo Otegi | EFE

Este lunes se han cumplido veinte años del asesinato de José Luis Ruiz Casado, concejal del PP en la localidad barcelonesa de San Adrián del Besós. Lo mataron un par de terroristas de ETA de dos tiros en la nuca. Ruiz Casado carecía de escolta porque en la Barcelona del año 2000 se entendía que los ediles del PP sólo estaban en peligro en el País Vasco.

Con ese asesinato la banda terrorista emprendió la que sería su última ofensiva armada en Cataluña. El siguiente asesinado fue el exministro socialista Ernest Lluch, acribillado por un pistolero en el garaje de su domicilio en un barrio de Barcelona colindante con Hospitalet. Fue un 21 de noviembre de 2000.

Tres semanas después, un 14 de diciembre, moría otro concejal del PP, Francisco Cano, edil en el pequeño pueblo de Viladecavalls, por la explosión de una bomba lapa en la furgoneta que utilizaba para su trabajo de fontanero.

Seis días más tarde, los terroristas, que acechaban al periodista Luis del Olmo, asesinaron al agente de la Guardia Urbana Juan Miguel Gervilla, que les dio el alto y se enfrentó a ellos.

La última víctima de aquel grupo fue el agente de los Mossos Santos Santamaría, que participaba en el desalojo de un hotel lleno de ancianos en Rosas, Gerona, cuando le mató la explosión de un coche bomba puesto por la banda.

Gracias a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, el grupo no cometería más crímenes. Poco a poco todos sus componentes fueron cayendo. Además de los terroristas reclutados y adiestrados en el País Vasco, ETA contaba con colaboradores procedentes de organizaciones separatistas catalanas y del entorno okupa. Entre ellos el hijo de un comisario de policía, un cantante de rock, una funcionaria en prácticas del Ayuntamiento de Tarrasa con acceso a la base de datos de matrículas de la Dirección General de Tráfico.

A pesar de las masacres de Hipercor y de la casa cuartel de Vich, ETA no tenía la mala prensa que cabía suponer en Cataluña, y esos individuos y otros no tenían el más mínimo reparo en hacer seguimientos y proporcionar datos para que los liberados mataran a placer. Nada nuevo. El separatismo catalán siempre había ido a remolque del vasco y Terra Lliure se podía considerar una filial de ETA. Terroristas catalanes como Fredi Bentanachs (el que ha amenazado a Carrizosa) se formaron con expertos vascos. Otros como Joan Carles Monteagudo, uno de los autores del atentado de la casa cuartel de Vich, ascendieron de Terra Lliure a ETA dada su capacitación criminal.

Caído el denominado comando Barcelona, el entonces líder de ERC Carod Rovira acudió a una reunión con la cúpula de la banda en Perpiñán en enero de 2004. El dirigente separatista también era vicepresidente de la Generalidad cuando se sentó con Josu Ternera y Mikel Antza para pactar una tregua sólo para Cataluña a cambio de cierta coordinación política entre el independentismo vasco y el catalán que suponía, además, el blanqueamiento de los crímenes de la banda en la región catalana.

La conclusión, dos décadas después, es que Arnaldo Otegi, alias el Gordo, es celebrado por los medios públicos y los partidos nacionalistas de Cataluña, como un "hombre de paz", mientras que tipos como Artur Mas, Carles Puigdemont y Quim Torra no tienen el más mínimo inconveniente en retratarse con él, con el antedicho Bentanachs o con Carles Sastre, el asesino del empresario Bultó, a quien colocó un cinturón bomba en el pecho. De hecho Sastre es el jefe del sindicato nacionalista de Cataluña.

Así es que, en vez de haber establecido un higiénico cordón sanitario contra los terroristas, el nacionalismo catalán montó tal cordón contra el PP. Y veinte años después siguen orgullosos de ello.

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