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La orgía

Como todo está relacionado, el registro de la UCO afecta a las cloacas del sanchismo, al PSC de Salvador Illa, al caso Cerdán, al caso Fontanera...

Como todo está relacionado, el registro de la UCO afecta a las cloacas del sanchismo, al PSC de Salvador Illa, al caso Cerdán, al caso Fontanera...
Pedro Sánchez, durante su visita a la sede central de la FAO. | Cordon Press/AP Photo/Alessandra Tarantino

Se sabía que el juicio al hermano de Sánchez, el afamado compositor de La danza de las chirimoyas, no iba a ser el peor trance para el marido de Begoña Gómez, compinche de Rodríguez Zapatero y jefe de José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Koldo García, Leire Díez y otros distinguidos imputados, algunos presos. A fin de cuentas, a David Sánchez Pérez-Castejón se le va a juzgar a partir de este jueves por los delitos de tráfico de influencias, prevaricación administrativa y nombramiento ilegal. Y porque el absentismo laboral no es delito, del que también se le podría acusar. Sin embargo, a tenor de lo que trasciende de los diversos sumarios judiciales de los familiares, amigos, socios y subordinados de Pedro Sánchez, lo del hermano, que no sabía ni dónde demonios tenía el despacho en la Diputación de Badajoz para promocionar la ópera en Extremadura, es un entremés, una pijada sin importancia.

El comienzo de la vista sobre el sanchismo fraternal viene precedido de una entrada y registro de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la sede socialista de la calle Ferraz de Madrid pocos días después de que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional hiciera otra entrada y registro en la misma calle y a la misma altura, pero en la acera de enfrente, donde está sita la joyería del expresidente Zapatero. Y como todo está relacionado, el registro de la UCO afecta a las cloacas del sanchismo, al PSC de Salvador Illa, al caso Cerdán, al caso Fontanera, a todos los casos y al caso Begoña. Sí, también. Porque la cloaca se activó durante los cinco días de fiesta que se tomó Sánchez cuando se imputó a su señora. Ay, ese hombre enamorado...

La corrupción sanchista es una auténtica orgía y no solo por las saunas del suegro o los tríos de Ábalos con sus empleadas públicas, que también. En la montonera es imposible distinguir un miembro de otro y un agujero de un codo. Todo es confusión. Hay un tipo enjoyado de mirada bovina, una fiscal dominatrix, un exministro golferas, chicas de imagen de ADIF y de la SEPI, drogas y maletines rebosantes de dinero público, el más potente de los estimulantes. Es un no parar de incorporaciones a esa inmensa cama redonda que sostiene toda clase de prácticas, del cobro de comisiones a la financiación ilegal, de los pelotazos chinos a los chanchullos narcobolivarianos, de los rescates truchos al saqueo de las arcas españolas y europeas, de los bulos a lo que ni siquiera ahora se puede llegar a imaginar y mañana será lo normal en la gran familia sanchista que sigue revolcándose en una interminable chemsex.

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