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Pedro de Tena

Algunos hombres buenos

La supuesta bondad de Manuel Chaves y José Antonio Griñán no es más que un disfraz que quiere ocultar su sectarismo perverso.

La supuesta bondad de Manuel Chaves y José Antonio Griñán no es más que un disfraz que quiere ocultar su sectarismo perverso.
Europa Press

"La mayoría de los hombres es mala". No es una idea nueva porque la expresó con claridad suprema uno de los siete sabios de Grecia. Es una frase lapidaria que se atribuye a Bías de Priene, pudiendo ser formulada también como "la mayoría de los hombres son malos". Sea como sea, hay que concluir, de aceptarse, que hay algunos hombres buenos. Resulta comprobable que, para el socialismo de origen marxista, cualquier comunismo y casi todos los nacionalismos, los que no aceptan sus doctrinas son malos, moralmente malos y, consecuentemente, hay hombres, ahora y mujeres, buenos sólo en sus partidos. No todos, claro, sólo los que disponen de la luz de la sabiduría científica sobre la historia y el futuro. Esto es, los que componen su dirección, sus comités directivos y finalmente, el Uno, el Jefe, el secretario general. El resto es la masa, maleable, manejable y carne de cañón.

Ya saben que en la película Algunos hombres buenos se aludía a un "código rojo" que es el que autorizaba todo tipo de desmanes para mantener la lealtad al grupo, a la tribu, al partido. Los que aplicaba dicho código no se sentían culpables de nada, ni siquiera de un asesinato, porque obedecían la consigna superior del grupo. Es exactamente la posición de José Antonio Griñán en su libro Cuando ya nada se espera y la que sostiene Manuel Chaves y los demás condenados en el caso ERE. Ellos sólo aplicaron su "código rojo": ayudar a los amigos, a los militantes, a los votantes. Si con ello dejaron fuera a centenares de miles de andaluces en una democracia que exige igualdad ante la ley, ello no es relevante.

Yo, por el contrario, quiero demostrar que la supuesta bondad de Manuel Chaves y José Antonio Griñán no es más que un disfraz que quiere ocultar su sectarismo perverso y contrario a la más elemental moral cívica y política. Voy a poner tres ejemplos de antes de que ocurriera el caso ERE para que comprenda de qué polvos procede este espeso y maloliente lodo. Son conocidos pero adquieren una gran luz explicativa cuando se ponen en orden y sucesivamente.

El primero. Manuel Chaves y otros 32 dirigentes del PSOE de Cádiz pidieron en 1987 un préstamo de 20 millones de pesetas (unos 120.000 euros) a la Caja de Ahorros de Jerez. No sólo no lo pagaron, ni lo han pagado, sino que su existencia misma fue eliminada de la secuencia informática de la entidad y se incluyó como quebranto en la contabilidad de la Caja mediante apuntes premeditados. El préstamo fue destinado a las arcas del PSOE y nunca fue abonado por los titulares. El PP e IU impulsaron una comisión de investigación en el Parlamento andaluz en 1995 que Chaves, tras ganar las elecciones en 1996, eliminó sin más. Hasta hoy. El caso da una idea de la "moralidad" de sus protagonistas ante quienes pagamos religiosamente las mensualidades de las hipotecas.

El segundo lo apunté hace unos días, pero voy a ampliarlo un poco. Cuando Javier Arenas, ex presidente del PP andaluz, fue nombrado ministro de Trabajo y Asuntos Sociales por José María Aznar en 1996, sucedió en el cargo a José Antonio Griñán. Tras unos meses de toma de contacto, el entonces director general de la Tesorería de la Seguridad Social, Francisco (Paco) Francés, nombrado por Griñán le reveló al nuevo ministro que en la caja de Seguridad Social no había dinero para pagar las pagas ordinarias y extraordinarias de los pensionistas y confesó que tal circunstancia se debía a una voluntad deliberada del antiguo ministro y su gobierno, que no lo reconoció.

Como consecuencia, el gobierno del PP tuvo que pedir préstamos para evitar ser el primer partido de la democracia en suspender el pago de las pensiones. Tales préstamos llegaron al Pleno del Congreso y en el debate con Josep Borrell de 28 de mayo de 1997, Arenas lo expresó asÍ: "En la previsión de liquidación del Presupuesto de Liquidación de la Seguridad Social en términos monetarios para 1996, los derechos reconocidos pendientes de cobro ascendían a 404.271 millones de pesetas. Esto es, señorías, consecuencia de la herencia que recibimos del Gobierno socialista". La canallada de jugar con las pagas de los pensionistas fue posible. Hay testigos vivos a los que se puede preguntar y Diario de Sesiones que consultar.

Y ahora, un tercer caso al alimón. Tras conocerse que la hija de Manuel Chaves, Paula, había sido contratada por la empresa Minas de Aguas Teñidas, mi entonces compañero Antonio Barreda estuvo siguiendo el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía porque estábamos convencidos de que un día u otro saltaría la liebre. Y la liebre saltó, él la detectó y alguien la filtró a El Mundo. Manuel Chaves presidió el consejo de Gobierno de la Junta el 20 de enero de 2009 ratificando una subvención a fondo perdido de 10,1 millones de euros a la empresa donde trabajaba su hija. Pero, además del nepotismo de la medida, es que Chaves no debía estar presente ni participar en tal acto de ratificación según su propia Ley de Incompatibilidades. El caso fue denunciado por el PP, obtuvo una sentencia favorable en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y finalmente, el Tribunal Supremo de entonces decidió que el representante del PP en la demanda no tenía legitimidad y archivó el caso. Arte judicial.

En todo este proceso, Griñán, que siempre se ha sabido inocente, no dijo ni mú cuando debió haber denunciado de oficio a su entonces amigo Manuel Chaves. Tampoco dijo nada cuando tuvo que saber que el Gobierno andaluz del que formaba parte concedió una ayuda de 3,6 millones de euros del 'fondo de reptiles' a una sociedad de la familia del empresario que cada verano le cedía su chalé a Manuel Chaves para pasar las vacaciones en la playa onubense de La Antilla. De los familiares de ambos que tienen plaza en la Junta de Andalucía ni hablamos. Y lo dejo aquí porque la lista de ejemplos sería bien larga.

Contra lo que dijo Pedro Sánchez aquí no pagan justos por pecadores pero, eso sí, unos pecadores han sido más listos que otros, o tenido mejores abogados, y se han librado de una cárcel a la que deberían haber sido condenados como responsables jerárquicos de todo el tinglado.

Estos son "algunos hombres buenos". Los malos somos la mayoría de los españoles, ustedes y yo, que no nos beneficiamos de "código rojo" alguno.

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