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Pedro de Tena

Sí, lo que ha pasado en Andalucía es histórico

El resultado electoral del pasado domingo ha sido el acontecimiento político más importante desde la victoria socialista en las elecciones de 1982.

El resultado electoral del pasado domingo ha sido el acontecimiento político más importante desde la victoria socialista en las elecciones de 1982.
Juanma Moreno, felicitado en la noche electoral. | EFE

El resultado electoral del pasado domingo ha sido el acontecimiento político más importante desde la victoria socialista en las elecciones de 1982. Entre ambas fechas se erigió un régimen de irregularidades en lugar de haberse desarrollado una sociedad democrática cabal y ordenada. Pero ambas fechas históricas han estado condicionadas por acontecimientos anteriores que fueron los motores profundos que dieron paso a los cambios.

En el caso de la victoria socialista, el acontecimiento fundamental que abrió la puerta a un Gobierno interminable del PSOE fue el referéndum que aprobó el primer estatuto de autonomía, en 1980. Hasta entonces la victoria electoral siempre fue de la UCD de Adolfo Suárez, tanto en generales como en municipales. Fue la asunción de la estrategia nacionalista de CiU y PNV, birlada por el PSOE al Partido Andalucista (que se llamó inicialmente Partido Socialista de Andalucía y tuvo que cambiarse incluso el nombre), lo que propició el triunfo histórico del PSOE en el Sur. La UCD quiso limitar el fenómeno nacionalista a las tres regiones con estatuto de autonomía en la II República, como siempre hizo el PSOE, pero el PSOE andaluz, crecido y apoyado por el PCE, forzó la irrupción de un andalucismo irresistible, social-comunista y anómalo que ganó las elecciones con 77 escaños, de los que 66 fueron del PSOE.

En el caso del éxito del PP andaluz y de Vox, que lo ha tenido todo en contra, en las elecciones del domingo, el acontecimiento anterior que ha sido el motor profundo del cambio producido fue la irrupción de Vox en el Parlamento andaluz en 2018. Los 12 escaños obtenidos por la formación de Santiago Abascal, resultado indetectado por todas las encuestadoras, permitieron que un Gobierno de centro-derecha sustituyera al socialista. De hecho, Juan Manuel Moreno fue presidente de la Junta de Andalucía con un PP a la baja gracias a Ciudadanos y, singularmente, a Vox, que había reactivado el voto de una derecha andaluza marginada durante décadas y refugiada en la abstención y en la nada. Javier Arenas, que obtuvo 50 escaños en 2012 a pesar del Gobierno Rajoy y sus inexplicables decisiones en plena campaña electoral, no tuvo a un Vox en su vida y se quedó sin la presidencia tan largo tiempo deseada. Ahora, el nuevo centro-derecha andaluz ha obtenido 72 escaños, 58 del PP y 14 de Vox, que permite afrontar todos los cambios necesarios para la resurrección de una Andalucía española, democrática, social, abierta, civil y próspera por fin, sin excusa ninguna.

Reconocer que lo del domingo es lo más importante que ha pasado desde 1980 es de cajón. Unamos a ello el descalabro del comunismo indígena, que pierde el 60 por ciento de los escaños, de 17 a 7, a pesar de que su mejunje político está formado por 10 partidos. Consecuentemente, se comprende que un PSOE confundido y dividido, aunque sólo ha perdido 127.000 votos y tres escaños, deba resignarse a un tiempo largo en la oposición. En este período, si no se imita el mero economicismo de Rajoy, muchas cosas pueden cambiar en Andalucía de modo que un régimen como el instaurado desde 1982 a 2018 sea de reedición imposible y una sociedad civil respetada, y no penetrada por el poder político, pueda impedirlo para siempre.

Igualmente, las victorias del nuevo centro-derecha en Madrid y Castilla León han sido síntomas inequívocos de que el ciclo histórico de un Pedro Sánchez y sus socios antiespañoles, todos ampliamente desprestigiados y dañinos para la nación, el Estado y nuestros bolsillos, está llegando a su fin. Si por fin ocurre, los resultados andaluces del 19-J pueden ser considerados históricos para España entera.

Si el nuevo centro-derecha nacional no se percata de la esencia y la trascendencia de su victoria, al margen de porcentajes, estrategias, personajes y soberbias, la oportunidad que se abre para Andalucía y España, e incluso, fíjense, para una refundación democrática y nacional del PSOE si aún fuera posible, se perderá y volveremos a las andadas. Sí, sí, es algo muy español, pero nuestros jóvenes no se lo merecen.

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