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Hechos republicanos explicados a las víctimas de Logse

Los pobres republicanitos desconocen que la Constitución Española de 1978 ha sido la única de la historia de España que se ha sometido a referéndum.

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El anuncio de la abdicación del rey Juan Carlos ha colocado a los admiradores de la II República en un estado tal de frenesí similar al que produce la ingesta de un tubo de anfetaminas.

En varias ciudades, las masas republicanas de izquierdas, adornadas con la bandera tricolor, ocuparon las plazas. La manifestación más numerosa fue la de Madrid, en Sol, donde no llegaron a los 10.000. Los republicanos exigían un referéndum para decidir sobre la forma de Estado, si Monarquía o República.

De acuerdo con su incultura, inducida por el PSOE a través de sus reformas educativas, y mantenida por el PP y los partidos nacionalistas, los pobres republicanitos desconocen que la Constitución Española de 1978 ha sido la única de la historia de España que se ha sometido a referéndum, junto con varias leyes fundamentales del régimen franquista, como la Ley para la Reforma Política (1976), la Ley Orgánica del Estado (1966) y la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (1947).

En el referéndum del 6 de diciembre de 1978 sólo la extrema derecha, la extrema izquierda, los separatistas menos inteligentes y los grupos proterroristas pidieron el no. La izquierda con representación parlamentaria –obtenida en las elecciones de 1977–, el PSOE, el PCE (el de la Pasionaria, Camacho, Alberti y Carrillo) y el Partido Socialista Popular, pidió el sí.

En la Constitución aparecía el nombre de quien ocupaba la Jefatura del Estado, que era Juan Carlos de Borbón. También aparecía la bandera actual, que es históricamente la que ha representado a la nación española.

¿Tuvieron una legitimidad parecida la Constitución de 1931, la bandera tricolor y la Presidencia de la República?

La bandera tricolor, la de los sublevados

La Constitución de 1931 la elaboraron las Cortes Constituyentes elegidas el 28 de junio, de las que, con su inteligencia acreditada, estuvieron ausentes las derechas no republicanas, debido a su falta de organización y su miedo. De 470 diputados, sólo poco más de 50 eran de derechas no republicanas.

Las Cortes discutían y aprobaban cada artículo. José Ortega y Gasset, diputado de la Agrupación al Servicio de la República, detuvo la federalización de España con un discurso en que explicó las diferencias entre autonomía y federación.

El art. 1º contenía la descripción de la bandera:

La bandera de la República española es roja, amarilla y morada.

Esa bandera, que era la del Partido Federal, había sido declarada oficial el 27 de abril por un decreto del Gobierno provisional.

Hay que destacar que bajo la bandera tricolor se sublevaron los generales Mola, Queipo de Llano y Franco, y con ella entró el coronel Yagüe en Badajoz. Sólo el 29 de agosto la Junta Nacional de Defensa restauró por decreto la bandera bicolor en la zona rebelde.

El 9 de diciembre las Cortes aprobaron la Constitución, con 368 votos a favor y 17 ausencias. Los diputados de derechas se habían ausentado desde octubre anterior. No hubo referéndum.

Un presidente elegido en un almuerzo

El primer presidente de la II República fue el exministro de Alfonso XIII y católico Niceto Alcalá Zamora, presidente del Gobierno provisional hasta que dimitió en octubre en protesta por la aprobación del art. 26, de contenido anticatólico, ya que disolvía a los jesuitas (y con ellos sus colegios y el único centro universitario dedicado al estudio de la economía). Su elección la pactaron los dirigentes republicanos en un almuerzo, celebrado en noviembre en el restaurante Lhardy, con el objetivo de tranquilizar a los católicos.

Su elección fue el 10 de diciembre, al día siguiente de la aprobación de la Constitución, y le votaron 410 diputados.

El segundo presidente fue Manuel Azaña. El irresponsable Alcalá Zamora había disuelto en diciembre de 1935 las Cortes elegidas en noviembre de 1933 (y cuyo mandato duraba hasta 1937), con mayoría de derechas. De las nuevas elecciones y del asalto al poder entre las dos vueltas salió un Gobierno del Frente Popular. Éste decidió eliminar a Alcalá Zamora, pese al favor que les había hecho. Las Cortes le destituyeron en una maniobra anticonstitucional y le sustituyeron con Azaña.

Azaña fue elegido el 10 de mayo de 1936 de acuerdo al procedimiento fijado en la Constitución. Pero no por el pueblo, sino por un colegio electoral formado por los diputados más el mismo número de compromisarios; éstos fueron elegidos el 26 de abril en las circunstancias de violencia y agitación que se mantenían desde febrero. La participación no alcanzó el 40%, cuando en febrero superó el 70.

La asamblea de los diputados y compromisarios (los registrados eran más de 900, pero los presentes fueron en torno a 850) se reunió en el Palacio de Cristal del Retiro de Madrid el 10 de mayo. La víspera, Azaña, que hasta entonces era presidente de Gobierno, se despidió de sus ministros con un almuerzo en el hotel Ritz. Azaña fue elegido por poco más de 750 personas.

La banca, con el Frente Popular

El Frente Popular, argumentan sus partidarios actuales, hizo una política progresista y de enfrentamiento a los poderes fácticos. Es cierto que las izquierdas persiguieron a los católicos, aun a costa de destruir patrimonio artístico y cultural y de retrasar la educación de muchos niños y adolescentes; pero, respecto a la banca, el Frente Popular obtuvo enseguida su colaboración.

El ABC en su edición del 12 de marzo de 1936 da cuenta de la reunión mensual del Consejo Superior Bancario:

Se acordó por último visitar al presidente del Consejo [de Ministros] para ofrecerle sus respetos y reiterarle la adhesión de la Banca, que, como siempre, está dispuesta a colaborar al lado de los Poderes públicos.

Respecto a la libertad de expresión, la II República tiene el dudoso honor de ser el régimen español que más periódicos ha cerrado. El Gobierno provisional bajo la presidencia de Azaña hizo aprobar la Ley de Defensa de la República, en virtud de la cual se suspendieron y cerraron en los meses siguientes 127 periódicos de todo tipo y de toda ideología, según el recuento de Justino Sinova.

Después de la sanjurjada (agosto de 1932), por orden de Azaña el ABC estuvo cerrado quince semanas. En un editorial, el periódico afirmó lo siguiente:

Ni en los tiempos de Calomarde, ni en los de Narváez, ni en los de Primo de Rivera; durante todos los gobiernos de seis reinados y de dos Repúblicas se aplicó jamás a un periódico una sanción gubernativa tan dura sin justificación legal.

Qué aprovechar de la Constitución de 1931

Ahora bien, ¿hay algo aprovechable o admirable en la Constitución de 1931? Yo encuentro varios elementos.

En el art. 4 se establece por primera vez la oficialidad del castellano y la obligación de los españoles de conocerlo, como ahora; pero se añade:

Salvo lo que se disponga en leyes especiales, a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional.

Una de las novedades del régimen republicano es la regulación del derecho a la autonomía de las regiones, pero fija unas condiciones muy severas para el acceso a la misma.

Artículo 12.- Para la aprobación del Estatuto de la región autónoma se requieren las siguientes condiciones:

(…)

b) Que lo acepten, por el procedimiento que señale la ley Electoral, por lo menos las dos terceras partes de los electores inscritos en el Censo de la región. Si el plebiscito fuera negativo, no podrá renovarse la propuesta de autonomía hasta transcurridos cinco años.

No existe este requisito para la validez de los referendos autonómicos en la Constitución de 1978. Por ello fue posible que se considerase aprobado en Galicia el estatuto de autonomía con un referéndum en el que participó sólo un 28,3% del censo. Y los dos últimos estatutos refrendados, el catalán de 2006 y el andaluz de 2007, obtuvieron también menos de un 50% de participación.

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