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Del caso Ussía al caso Izquierdo

Un mes ha esperado Alfonso Ussía a que el director de ABC reconsiderara su decisión de no publicar el artículo que envió la tarde del 10 de febrero. Un mes. Ni un día más. Ayer comunicó que se marchaba. Hoy da cuenta ABC de su adiós. Ni una lágrima. Puente de plata.
 
Todo cambia, inexorablemente, en ABC. Poco a poco. ¿Hasta dónde? Su página web también muda, al menos de apariencia, ahormándose a las pautas vocentinas o vocentescas, que vaya usted a saber, en cualquier caso, mucho asp, mucho Microsoft. Cada día, como quien dice, una novedad. No todas negativas. Si se entra para leer a César Alonso de los Ríos, al que Dios guarde ahí muchos años, se encontrará con la agradable sorpresa de que ya no le hacen perder el tiempo identificándose para leerla. En El triunfo de la razón, Alonso, dice que preferiría ser optimista, pero, no las tiene todas consigo, que la gente es muy suya. Admite la posibilidad de que el 14 los votantes se abandonen, enloquezcan.
 
Otra de Vocento, pero no tanto, antes de cambiar de tema. Desde Telecinco le han dicho a Gustavo Cisneros, el venezolano de Galerías, entre otras hazañas, somos especialistas, dijo, que gracias por los piropos, pero que no está en venta. Como mandan los cánones confidenciales, El Semanal Digital le echa bien de pimienta y dice que le han dicho que se ande con ojo, menos mobbing, un respeto, haya paz. Mediaset, los berlusconianos propietarios de la mayoría del canal líder en telebasura y en mensajes antisistema, estudian salir a bolsa.
 
Increíble, pero si lo dicen, ellos sabrán. Expansión, casi de incógnito ha aumentado paginación, incluyendo más temas de información general, y ha subido el precio un 25%. Resultado: han aumentado las ventas un diez por ciento. Cuenta El Confidencial digital que están satisfechos. Enhorabuena y que dure. La línea de Expansión se sitúa en estos momentos en algún lugar indeterminado entre el Financial Times y el ABC Vocento. Seguramente pensarán que ese es el secreto de su éxito.
 
En La historia falsificada, que publica La Razón, don José Utrera Molina, que fuera ministro secretario del Movimiento con Franco, claro, y sigue siendo suegro de Alberto Ruiz Gallardón, se sobrepone a la adversidad para arremeter con acrimonia contra Fernando García de Cortázar por una tercera que publicó el otro día en ABC. Es una defensa destemplada, con retórica algo demodé, de los valores del 18 de julio contra la versión publicitada por el jesuita, convertido en la estrella rutilante de la divulgación histórica. Del episodio más oscuro de la más remota protohistoria a los capítulos de la actualidad todavía caliente, todo está dispuesto a narrarlo de viva voz o mediante un guión multimedia el padre García, encontrando para ello el punto medio de sabor para que gusten de él miles de lectores o no les disguste en exceso a millones de telespectadores, un poco como esos caldos de cocido en tetrabrik que recomiendan Arzak, Adriá y Berasategui. Le duele a don José el olvido de los ideales que inflamaron su corazón juvenil y los logros del estado en el que medró en su madurez. La Razón lo publica por ser quien es y porque en sus tribunas libres da cabida a todos, desde comunistas de verbo florido o con rostro humano hasta exministros secretarios del Movimiento, pasando por notarios republicanos, filósofos presidentes de ateneo, catedráticos de griego filosóficos, jueces extremosos, todos tienen allí su hueco.
 
No hay presidente de fundación y/o ONG que resista el escrutinio de un empleado despechado. Si además es diputados del PP, en la Ser los están esperando con los brazos abiertos. Les interesa el contenido de sus vísceras para colocarlas delante del ventilador. El trofeo ayer era un diputado del PP por Málaga, Pablo Izquierdo, que se desempaña también como presidente de una ONG, la Fundación Iberoamérica Europa, un tinglado de notable envergadura y diversas ramificaciones, al que acusa de tirar de visa oro con alegría, pagando el alquiler de la vivienda que ocupa en Madrid, facturas de supermercado, comidas en restaurantes de lujo, así como copas de madrugada en la Negra Tomasa y puros Montecristo en la Botillería Real. En ningún momento se dijo que hubiera delitos, sino conductas poco edificantes. En Hora 25 hubo unos momentos de jolgorio a su costa, con la notable intervención de Miguel Ángel Aguilar, a quien, se dice, en varios restaurantes de Madrid le ponen la alfombra y las copas gratis por la cantidad de comidas que ha cargado en más de veinte años a la visa de sus periodistas europeos propios y asociados. Pero cuando te pillan, te has caído. Izquierdo, historiador de carrera, fue el hombre de Aznar en Castilla y León desde que llegó Miguel Ángel Rodríguez y lo devolvió al ayuntamiento de Palencia. No se sabe cómo llegó a Málaga y de allí al Congreso de los Diputados. Por la provincia andaluza es candidato al Senado. A estas horas de la mañana, no sabemos si ha terminado el caso Izquierdo o si queda mondongo en el refrigerador.
 

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