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Sergio Valentín

El Real Madrid y La Capilla Sixtina

No importa el Covid, las sanciones o las lesiones. El Real Madrid no se conforma con un empate, quiere ganar y jugando bien.

El Real Madrid y La Capilla Sixtina - Sergio Valentín
Mendy, Vinicius y Benzema celebran un gol. | RealMadrid.com

El Real Madrid es incomparable. Es como intentar imitar La Capilla Sixtina. No lo intentes, no eres Miguel Ángel. Quizá puedas tener más talento, algo realmente complicado, pero es que va a dar igual. Hay cosas que son extraordinarias y cuyo prestigio será eterno, pase lo que pase. ¿Cómo explicarlo? Es una especie de aura. No lo ves, pero sabes que está ahí. Sucede con La Capilla Sixtina y también sucede con el Real Madrid. Es un club de fútbol, de un deporte y por lo tanto va a tener mejores y peores etapas, pero su prestigio y todos los valores que transmite esa camiseta, son eternos. Van más allá de lo material, por eso digo que es inalcanzable. Es irrelevante hasta el dinero. El PSG puede juntar a Mbappé, Neymar y a Messi e incluso a Cristiano Ronaldo, que no pasará de ser un equipo con dinero, y que pueda ganar algún título. Quizá algún artista haga una capilla más bonita que la de Miguel Ángel, pero nunca será La Capilla Sixtina. El Barcelona de Guardiola fue el mejor equipo que yo he visto nunca, pero se quedó ahí. El Barcelona no es el Real Madrid y nunca lo será.

¿Por qué digo esto? Porque cada vez aprecio más ese aura invisible. El Real Madrid afrontaba esta jornada en circunstancias muy similares a la del Sevilla, un equipo que intenta crecer, pero que no se acaba de creer que puedan ganar LaLiga. Ancelotti solo tenía 14 jugadores del primer equipo, visitaba San Mamés y todos sabíamos que no se conformarían con dar una buena imagen o con un empate que podría considerarse como bueno ya que son primeros en Liga. Tengo la sensación de que aun viéndose obligados a jugar con medio Castilla, el Madrid nunca se conformará con un empate porque cualquiera que se ponga esa camiseta inocula, de forma inmediata, esos valores que mencionaba, y la exigencia que demanda la historia de este club. Si El Vaticano encarga alguna obra, el autor es consciente automáticamente de la exigencia que tiene. No hace falta recordárselo, ahí está la Capilla Sixtina. Con el Real Madrid es igual, ahí está el museo del Santiago Bernabéu. En el Barcelona no sucede así. Ahora con la llegada de Xavi Hernández sí están recuperando algo esa autoexigencia y no me hagan hablar del Atlético de Madrid.

Me quito el sombrero con lo que esta haciendo el Real Madrid. Me parece una locura, algo impensable a principios de septiembre. Es la misma plantilla que la pasada temporada salvo por la llegada de Camavinga. En 19 jornadas solo han perdido un partido. Son 46 puntos de 57 posibles. Sacan 18 al Barcelona, donde hay una crítica diaria para intentar a volver ser competitivos, y 17 al Atlético de Madrid, donde se vive tranquilamente. Están ahí "por detalles".

Ver al Real Madrid es similar a ver pádel, en el sentido de que es casi garantía de ver un deporte entretenido. El fútbol no lo es en demasiadas ocasiones, pero ver al Real Madrid sí lo es. Se agradece para el espectador una propuesta así, y hoy el agradecimiento es doble porque el Athletic de Bilbao también quiso plantear un encuentro sin contemplaciones. Hubo ritmo "Premier League" a pesar de las múltiples bajas en ambos equipos. El Real Madrid lleva 41 goles, 12 más que el Sevilla, Atlético de Madrid y Barcelona. Es el mejor dato para evaluar la diversión que plantea cada equipo. No me hagan hablar porque hay un jugador en uno de esos clubes, que tiene muchísimo talento, que mete y reparte goles pero que es un asiduo en el banquillo. Por si no caen, me refiero a Joao Felix, que no juega porque no defiende lo suficiente. Es como si Messi, Cristiano Ronaldo o Benzema no jugaran porque no defienden. Menos mal que Simeone no entrena al Real Madrid porque es evidente que el Madrid tiene estos registros goleador porque Benzema está en el césped y no en el banquillo. "Juego para los que entienden de fútbol", llegó a decir. Ahora es aplaudido hasta por las aficiones rivales. Lleva 15 goles en LaLiga mientras que el Balón de Oro, Leo Messi, lleva uno en la poderosa liga francesa.

El partido, por sí había alguna duda, confirma a Militao como un central con el que ir a la guerra. No hizo nada que no hubiera hecho en anteriores partidos, pero es que le faltaba su amigo y compañero Alaba. Creo que tiene la personalidad de un líder, algo que no tenía Varane, por ejemplo. Tengo dudas sobre Camavinga. Dudas sobre donde rinde mejor porque no hay debate sobre su calidad. Es pivote e interior, y eso es magnífico para él y para Anelotti. Roba, pasa, regatea, rompe líneas y tiene un físico fantástico. Un acierto del Real Madrid que quizá recupera para la causa a Hazard. Creo que su papel no va a cambiar demasiado, pero que sí ha aprovechado este inesperado enésimo tren que ha pasado por su casa gracias al Covid. Ancelotti seguirá poniendo a Vinicius en la izquierda y a Rodrygo y Asensio en la derecha, de ahí que no creo que cambie mucho su panorama, pero sí va a tener más minutos. Me gustó más que ante el Cádiz porque tuvo más espacios, pero también es justo decir que le vi con algo más de chispa. No encara ni la mitad que en el Chelsea donde regateaba hasta aburrirse, pero sí le veo con más velocidad. Y la técnica sí que la mantiene. Una pena para él que tenga que jugar en la derecha, como le pasa a Valverde, perjudicado por el bien del equipo al jugar en una posición que no es la suya.

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