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Un informe policial hace tambalear la versión judicial del caso Marta

La silla de ruedas de la madre de Miguel tenía ADN de Marta en la empuñadura, no en el asiento, según El Mundo. Esta silla en la que los acusados dijeron haber trasladado a Marta, vuelve a la actualidad al conocerse un informe de la policía científica que se ha pasado por alto durante varios meses.

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Según este informe recuperado ahora, la silla de ruedas de la difunta madre de Miguel Carcaño arrumbada en el piso de la calle León XIII tenía restos de ADN de Marta del Castillo en la empuñadura. La Policía Científica hizo varios análisis de las muestras encontradas en la silla y, ahora, se está en condiciones de afirmar que la primera versión de los imputados es posible que tampoco sea cierta y que, en efecto, de trasladar a la víctima en esa silla debería haber ADN en el asiento y otras partes de la silla. 

Según dicho periódico, aunque la existencia de ADN en la silla de ruedas salió a la luz hace algunos meses, no se sabía que los restos genéticos pertenecientes a la joven no estaban en el asiento del carrito, tal y como, por lógica, deberían haber estado si el cuerpo hubiese sido transportado en él. 

Ahora ha resultado que los restos de ADN estaban en la empuñadura de la silla de ruedas, un hallazgo poco compatible con la hipótesis judicio-policial de que el cadáver de Marta salió de la casa en ese carrito. Estos análisis están incluidos en los tomos del sumario que se acumula en el Juzgado de Instrucción 4, aunque el detalle de que el ADN estuviese en los mangos de la silla de ruedas y no en el asiento había pasado, al menos hasta ahora, desapercibido.

También se hallaron el carrito de la difunta madre de Miguel Carcaño otros restos genéticos, varios cabellos que aparecieron en el asiento, pero las conclusiones de los especialistas rechazaron que perteneciesen a la víctima.

En la confesión inicial de Miguel Carcaño, Marta del Castillo fue sacada de la vivienda de su asesino en una silla de ruedas y luego fue transportada en una motocicleta hasta el puente desde el que fue arrojada al río Guadalquivir.

Según informó EFE, el cuerpo de la joven, de 17 años, fue transportado en moto entre el presunto asesino, Miguel y un amigo, Samuel que también fue detenido como cómplice. Miguel le llamó el mismo día de la desaparición de Marta, el 24 de enero, porque la había matado y no sabía cómo deshacerse del cadáver.

Samuel, cuando llegó a la casa de Miguel, en la calle León XIII del barrio de la Macarena, encontró el cadáver de Marta, al que montaron en la silla de ruedas que usaba la madre de Miguel antes de fallecer. En esa silla la transportaron hasta las afueras de la casa, donde estaba aparcada la moto de Miguel, en la que montaron a Marta para llevarla hasta el puente sobre el Guadalquivir, desde el que aseguran que la arrojaron al río.

Todas estas acciones las realizaron la madrugada del domingo 25 de enero, pocas horas después de que presuntamente Miguel matara a Marta tras golpearla en la cabeza con un objeto contundente, según ha relatado Samuel en la reconstrucción de los hechos practicada por la Policía.

Pero, claro, si no hay restos de ADN en el asiento de la silla y sólo la hay en la empuñadura, esta versión, admitida por la Policía y el juez, carece de fundamento suficiente.

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