
Una de las víctimas de la secta sexual del Tío Toni —como se conocía a su gurú, Antonio G. L.— que ha declarado durante el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Castellón contra seis de sus miembros —cinco mujeres y un hombre—, por asociación ilícita y abusos sexuales continuados contra menores, ha relatado que tuvo un aborto cuando tenía 15 años pero no sabe "de quién era el hijo, si de mi padre o de mi hermano".
La joven, de 22 años en la actualidad, ha explicado que ella desconocía el parentesco que le unía a ambos varones cuando mantuvo relaciones sexuales con ellos. Para empezar porque tanto ella como su hermano —con el que las relaciones sí fueron consentidas— eran hijos biológicos del gurú de la secta. Pero entonces ninguno de ellos lo sabía entonces.
Sus nacimientos fueron fruto de las relaciones sexuales que el líder de la comunidad mantenía habitualmente con las mujeres adultas del grupo, incluidas sus madres, con o sin el consentimiento de sus parejas. De hecho, a raíz de la desarticulación de la secta y la detención de su gurú en 2022, al menos cinco de las víctimas del Tío Toni descubrieron que su abusador era también su padre.
Gurú, padre y abusador
Según ha explicado la joven, el supuesto líder espiritual de la comunidad comenzó a abusar de ella cuando tenía "12 o 13 años". "Me ponía la maquinita en el clítoris para hacerme sentir cosas", ha relatado, "me masturbaba con los dedos y más tarde ya fueron relaciones completas".
Su testimonio coincide con el de otras víctimas que vivían con sus familias en la masía de La Chaparra y que se sometían a los rituales sexuales que ordenaba el Tío Toni. Nadie le cuestionaba. Ella, ha asegurado, accedía a sus deseos porque le tenía "miedo". Entre otras cosas, le pedía que "tocara a una mujer adulta y ella a mí". La joven no quería hacerlo.
"La mujer tenía la edad de mi madre y me daba asco", ha afirmado. Con el tiempo, aprendió a librarse de él. Diseñó una estrategia para que la dejara en paz. "Me iba con los caballos para oler mal y que me rechazara o hacía las cosas mal cuando abusaba de mí para que le doliera y me dejara tranquila", ha señalado ante el tribunal.
"Traer seres de luz"
Según ha explicado otra de las víctimas del Tío Toni, que llegó a la comunidad cuando tenía unos meses de edad y habría sufrido abusos desde los 12 años, él les decía que tenían que tener hijos suyos para "traer seres de luz" al mundo. Fue así como ella cayó en la cuenta de que sus hermanos podían ser hijos biológicos del gurú, como sospechaba su padre.
Su madre, una de las acusadas en el juicio, sabía y consentía que el líder de la secta la masturbara desde que tuvo su primera menstruación. Ella misma mantenía relaciones sexuales de forma habitual con su gurú. El Tío Toni aseguraba que "los orgasmos movían las energías del cuerpo" y "evitaban enfermedades".
El sexo impregnaba muchas de las rutinas de la comunidad y todas las mujeres adultas de la secta pasaban por la alcoba del "enviado de Dios", unas de forma consentida por sus parejas y otras a espaldas de ellas, aprovechando las largas jornadas de trabajo que el gurú encomendaba a sus maridos fuera de la finca de La Chaparra.


