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Condenan a 33 años de prisión al 'pederasta de Serranillos' por abusar sexualmente de tres nietas de su pareja

El otro procesado de la causa ha sido condenado por exhibicionismo al considerar probado que mostró sus genitales a una de las menores.

El otro procesado de la causa ha sido condenado por exhibicionismo al considerar probado que mostró sus genitales a una de las menores.
El condenado por abusar de las nietas de su pareja, durante el juicio. | Europa Press

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 33 años de prisión a Antonio A.V. –conocido como 'el Pelicot español', dadas las similitudes de los casos; o 'el pederasta de Serranillos', debido a que procedía del municipio madrileño– por abusar sexualmente de las tres nietas de su pareja entre 2020 y 2022, cuando las menores tenían entre 6 y 11 años de edad.

Se le atribuyen tres delitos continuados de abuso sexual agravado, con 11 años de pena por cada uno. Un total de 33 años, aunque la sentencia recoge un límite máximo de cumplimiento efectivo de 20 años. El fallo condena a ocho meses de cárcel a un segundo acusado, amigo del anterior, por un delito de exhibicionismo.

Aunque la Fiscalía sostenía que las menores habían sido drogadas con zumos y batidos para anular su voluntad, finalmente los magistrados han descartado esta hipótesis al no quedar demostrada. Aun así, sí que consideran acreditada la repetición de agresiones sexuales en la vivienda y la piscina del acusado, en un parque cercano e incluso en una casa abandonada del municipio.

Disfrazaba a las menores, estaba "obsesionado"

Durante la vista se proyectaron las declaraciones pregrabadas de las tres niñas, que contaron que los abusos se producían casi a diario y explicaron que el acusado les daba un líquido rosado de sabor desagradable y, en ocasiones, pastillas que les provocaban confusión o falta de recuerdos. También relataron que en algunos episodios eran disfrazadas de conejo o de enfermeras.

El procesado negó de forma tajante haber tocado a las menores o haberlas drogado, pese a que en un mensaje de voz enviado a la abuela de las niñas reconocía tocamientos y una fuerte atracción hacia una de ellas. En la grabación afirmaba estar "obsesionado" con una de las menores y admitía gestos de contenido sexual, aunque en el juicio aseguró que cuando grabó este mensaje "no estaba bien".

La valoración del tribunal

El acusado habría cometido diferentes actos de contenido sexual, desde besos y tocamientos en los senos y en las partes íntimas hasta la introducción de sus dedos en la vagina, pasando por masturbarse delante de ellas. Además, las habría intimidado para obligarlas a guardar silencio, mencionando a sus hermanas pequeñas y recurriendo a amenazas que les generaban gran temor.

El tribunal señala que no existen informes médicos que acrediten lesiones físicas, pero destaca la especial vulnerabilidad de las víctimas y la posición de superioridad del acusado, que las cuidaba cuando estaban con su abuela. Los jueces también mencionan que las niñas pertenecen a la etnia gitana, que otorga un fuerte valor a la protección de la infancia, un aspecto que –según la sentencia– el condenado ignoró con su conducta.

Amigo condenado por exhibicionismo

El otro procesado –que negó cualquier implicación e incluso haber mantenido relación estrecha con el principal acusado– ha sido condenado por exhibicionismo al considerar probado que mostró sus genitales a una menor. Una prima de las víctimas, de 15 años, también declaró durante el juicio que vio al acusado junto a una de las niñas en una situación que le generó miedo y que la llevó a evitar el trato con él.

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