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Prisión permanente revisable para el asesino del triple crimen de Chiloeches

La sentencia también ha condenado a Cristián, expareja de una de las víctimas, como cooperador necesario en el crimen; y a David, como cómplice.

La sentencia también ha condenado a Cristián, expareja de una de las víctimas, como cooperador necesario en el crimen; y a David, como cómplice.
Lugar del suceso en la urbanización Medina Azahara en Chiloheches. | Europa Press

La Audiencia Provincial de Guadalajara ha condenado a Fernando –de 29 años– a 40 años de prisión y a la pena de prisión permanente revisable por el asesinato de un matrimonio y su hija en la localidad de Chiloeches. El fallo, dictado tras el veredicto de culpabilidad del Tribunal del Jurado, considera probado que el acusado cometió tres delitos de asesinato con alevosía, uno de ellos —el de la joven de 22 años— hiperagravado conforme al artículo 140.2 del Código Penal.

Los hechos se remontan a la madrugada del 13 de abril de 2024, cuando se produjo un asalto en una vivienda unifamiliar situada en la urbanización Medina Azahara. En el interior del chalet se encontraban Ángel, de 52 años; su esposa Elvira, de 53; y sus hijos mellizos, Laura y Yerai. Solo este último logró sobrevivir.

Un robo planificado que acabó en matanza

Según la sentencia, el crimen se enmarcó en un robo previamente planificado. En la causa quedaron implicados otros dos jóvenes: Cristián, pareja de Laura, y David, el conductor. De acuerdo con el veredicto, Cristián facilitó con antelación información detallada sobre la vivienda, las rutinas familiares y la ubicación de dinero y relojes de valor. Por su parte, David trasladó en coche al autor material hasta las inmediaciones de la urbanización y permaneció a la espera.

Aquella noche, en torno a las tres de la madrugada, el principal acusado saltó la valla del chalet armado con una navaja y una bayoneta de grandes dimensiones. Accedió al interior por la zona de la cocina y se dirigió al dormitorio principal, donde comenzó a buscar objetos de valor. El ruido despertó al padre de familia, que fue atacado de forma sorpresiva y recibió 29 puñaladas, varias de ellas mortales al afectar a órganos vitales.

A continuación, el agresor se dirigió contra la madre, que se encontraba en la cama. Le asestó 14 cuchilladas, una de ellas con perforación pulmonar. La hija, Laura, intentó huir escaleras abajo, pero fue alcanzada y apuñalada en siete ocasiones; una herida en el cuello le provocó la muerte al seccionarle vasos sanguíneos esenciales.

Tras los asesinatos, el condenado intentó acceder a la habitación de Yerai. El joven logró esconderse tras la puerta y, cuando el atacante abandonó la estancia, escapó por una ventana para pedir ayuda. Desde el exterior presenció cómo el chalet comenzaba a arder con sus familiares ya sin vida en el interior.

El tribunal considera probado que el acusado prendió fuego deliberadamente a la vivienda con el objetivo de ocultar pruebas. Posteriormente huyó a pie, se cambió de ropa en casa de su abuela –al estar manchada de sangre– y viajó con su novia hasta un hostal en Daganzo (Madrid). Allí fue detenido al día siguiente por la Guardia Civil, que localizó parte del botín y el arma blanca escondida bajo una almohada.

Penas y responsabilidad civil

Además de las condenas por asesinato, la magistrada presidenta ha impuesto a Fernando 4 años, 7 meses y 15 días de prisión por un delito de robo con violencia e intimidación en casa habitada y uso de armas, y 2 años más por daños mediante incendio. A ello se suma la obligación de indemnizar con 400.000 euros a Yerai –150.000 por cada progenitor y 100.000 por su hermana–, así como el pago de más de 163.000 euros a la compañía aseguradora que asumió los daños del incendio.

En cuanto a los otros acusados, la sentencia condena a Cristian a 4 años, 3 meses y 1 día de prisión como cooperador necesario en el robo con violencia, y a David a 2 años, 1 mes y 16 días como cómplice. El jurado no ha considerado probadas las atenuantes planteadas por las defensas, entre ellas el consumo de drogas, la confesión, la reparación del daño o la existencia de trastornos mentales.

La resolución judicial pone fin a uno de los crímenes más graves registrados en la provincia de Guadalajara en los últimos años, un asalto que, según ha quedado acreditado en el juicio, derivó en un crimen de violencia extrema que acabó con la vida de tres miembros de una misma familia y dejó como único testigo directo al hijo que logró escapar de la casa en llamas.

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