
Historia


Viejas cuentas, nuevos borrones
España estaba orgullosa de la transición a la democracia que llevó a cabo tras la muerte de Franco. Parece que lo sigue estando, a pesar de las profundas fisuras abiertas hoy en la sociedad, fundamentadas en parte –así se dice– en las secuelas de la Guerra Civil.

El éxito tiene muchos padres, y los videojuegos tienen mucho éxito
Posiblemente haya pocos inventos con más padres que el videojuego. Hay media docena de candidatos disponibles, aunque lo cierto es que hay cierto acuerdo en señalar a Ralph Baer, aunque sólo sea por la lata que ha dado el buen señor.

La Reconquista
En mi cita semanal con Luis del Pino, los sábados por la mañana, el otro día comenté un hecho que ha llegado a mis oídos: un alumno de Historia de la Universidad de Salamanca que no podía utilizar el término Reconquista so pena de suspender. ¿Increíble? Nada de eso.
Las palabras irrevocables del 18 de junio de 1940
La simbología de las fechas lo es todo. Quien no recuerda fechas, no tiene nada. No es que le falte memoria, es que es un muerto en vida.

Los fondos de la revolución argelina
Argelia existe y hasta se ha conformado como nación debido a la mal llamada colonización francesa: en realidad, Argelia no era colonia ni factoría, sino Departamento (provincia) de Ultramar.

El tirano de las cajas registradoras y el heredero que no heredó
En 1871 James Ritty abrió en Dayton, Ohio, un bar; o, más bien, dada la época, un saloon. Pese a que las cosas no le iban mal, tenía la certeza de que algunos de sus camareros se quedaban parte del dinero que pagaban los clientes, detalle que no le hacía mucha gracia, claro.

El saqueo de Venecia
El amanecer del 15 de mayo de 1797 fue el último que vio la Serenísima República de Venecia, invicta durante toda su larga historia de más de mil años.
Antifranquismo y democracia
Desde la transición, uno de los supuestos políticos más comunes, nunca explicado a fondo, es la identificación de antifranquismo y democracia.

H. G. Wells entrevista a Stalin
El totalitarismo fascinó a muchos intelectuales de principios del siglo XX. Creían que era el último paso en la evolución de la Humanidad, la solución (o la venganza) a los problemas generados por el sistema parlamentario y capitalista. Y no eran locos románticos, como mucho ingenuo cree, sino fríos y calculadores pensadores, escritores, artistas que creían en el poder formidable del socialismo.