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los movimientos del presidente

Los dirigentes del PP que aguardan una llamada de Rajoy

Rajoy llevará a su Gobierno exministros de Aznar, miembros de su núcleo duro e independientes. En Génova hay una lista de 100% seguros.

Poco después de confirmarse la mayoría absoluta, en un pasillo de la segunda planta de Génova 13, un alto cargo del PP ironizaba: "Creo que el jefe me ha mirado de una forma especial, creo que quiere decirme algo, tal vez me lleve a algún ministerio". El comentario, pronunciado en forma de broma, dejaba entrever a las claras lo que se cuece en los cuadros del PP, donde el estrés ya es difícil disimular ante la nueva etapa que se abre. El qué hay de lo mío se ha convertido en el único tema de conversación, mientras el presidente de facto, Mariano Rajoy, se mantiene fiel a sus tiempos y, aunque ya tenga en su mente la mayoría de nombres, aún no ha descolgado el teléfono.

Las bases del mimbre gubernamental las puso, en plena campaña, el propio Rajoy. Aseguró que su Gobierno estará compuesto por políticos de altura, pero que no descarta titulares de perfil técnico e, incluso, independientes. En definitiva, todas las puertas abiertas para un Ejecutivo que se enfrenta "a la peor encrucijada" de la historia reciente del país. De ahí que tal vez dé el nombre de su hombre (o mujer) de economía en fechas próximas para dar certidumbre.

El Gobierno será reducido, y con dos carteras muy fuertes; la de Economía y la de Exteriores. Sobre estas dos caerá el peso del resto, habida cuenta de que para Rajoy "de
ellas depende la recuperación nacional". Ahora bien, ¿Quiénes ocuparán ese Consejo de Ministros?, ¿Quiénes se sentarán en esas diez-doce sillas además de la del presidente?

La fotografía del éxito del balcón de Génova es la primera que observar para guiarnos: Soraya Sáenz de Santamaría (vicepresidenta primera, asumiendo la portavocía del Gobierno), Alberto Ruiz Gallardón (Defensa, Justicia o Interior), Miguel Arias Cañete (Agricultura y Pesca o Exteriores), Pío García Escudero (a él le gustaría presidir el Senado, pero podría recaer en Fomento), Esteban González Pons (portavocía o, incluso, trabajo) y Ana Mato (aquél ministerio que tenga vinculado el área de familia). También estuvieron las presidentas regionales Esperanza Aguirre (también en las quinielas, para Defensa o Exterior) y María Dolores de Cospedal (que podría entrar en venideros Ejecutivos).

Las instantáneas vividas en los quince días de petitoria del voto también dejan pistas sobre los posibles elegidos del presidente. En Gran Canaria, llamó a ser algo importante en política a José Manuel Soria, mientras las bases gritaban "Soria ministro, Soria ministro". Capítulos parecidos se vivieron en Pamplona con Santiago Cervera, Vitoria con Leopoldo Barreda, Vigo con Ana Pastor o Santander con Ignacio de Diego.


Ignacio Astarloa, al que Rajoy pidió que le acompañara en la lista electoral por Madrid, gana cada día más defensores para situarse al frente del Ministerio del Interior. Experto en política antiterrorista y con una firmeza inquebrantable en este sentido, Astarloa podría ser el mejor muro ante la presencia de Batasuna en las instituciones. Varios medios ya dan por hecho el fichaje, si bien él mantiene el discreto silencio que le caracteriza.

El partido aún da más nombres que no pueden pasar por alto: Jorge Moragas (a ubicar como director de la fontanería de Moncloa), Federico Trillo (mentado por el líder en Valencia y responsable durante estos cuatro años de Justicia) o Cristóbal Montoro (al que el aparato del partido insiste en situarle al frente de una cartera, aunque no sea la de economía).

Ojeando los nombres, queda claro que habrá un importante cupo de exministros de la era de José María Aznar. "Es normal", explican fuentes de la dirección, a tenor de que él mismo "sirvió a sus órdenes" y muchos de ellos "son amigos y leales compañeros". Además, el presidente tendrá que contentar a las baronías -Alberto Núñez Feijóo o Alicia Sánchez Camacho ya han hablado de fichajes de sus comunidades- y a buen seguro incluirá a un reducido grupo de independientes con muchísimo relieve en áreas económicas.

Aquí incluyen a Rodrigo Rato, quien estuvo en la noche electoral en Génova y que podría apostar fuerte por el Ministerio de Exteriores, al que Rajoy le dará un perfil muy económico. José Manuel González Páramo también cae en el saco, aunque algunas voces lo sitúan al frente del Banco de España. Javier Rupérez sigue contando con buenos amigos en Génova mientras que más de un alto cargo sigue mentando a Pablo Isla (presidente de Inditex) como alguien que dejaría claro que "aquí está España y puede salir adelante". La lista en este cupo de independientes es casi infinita, aunque cabría señalar también con especial énfasis a Lorenzo Amor, presidente de ATA y que ha participado en actos del PP.

Dicho lo cual, una vez hecho el análisis, en el círculo de confianza de Rajoy dejan claro una idea que siempre irá por delante de todas las demás; que el sexto presidente de la democracia seguirá fiel a sus tiempos, y que nadie lo moverá. El jefe del PP se encerró en su despacho pocas horas después de salir al balcón de Génova. Objetivo: rescatar a España.

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