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Pepe Rubianes

El Maki se hace CACa

Lo suyo es que hubiera expresado esa emoción escatológica cuando cobraba de la televisión nacional española protagonizando una serie de éxito, pero en aquellos momentos los esfínteres estaban prietos, como las filas.

Pablo Molina
Columna publicada el 27-01-2006

El mundo de la farándula, “las gentes de la cultura”, como gustan denominarse sus miembros a sí mismos, destaca por su permanente rebeldía. El problema, en el caso de España, es que su pasión contestataria es de efecto retardado. Durante el franquiense, la mayoría de ellos pastaba en el pesebre público sin dar un balido más alto que otro, esperando a que muriera el dictador para convertirse en los más furiosos antifranquistas. A partir de ese momento se desató la fiebre de las performances contra el régimen, cuando ya apenas había riesgo de que a uno le entrullaran.

Pepe “Rufianes” es de esta casta de rebeldes a la violeta, porque defecarse en España en un programa de la televisión pública catalana no es precisamente un alarde revolucionario. Lo suyo es que hubiera expresado esa emoción escatológica cuando cobraba de la televisión nacional española protagonizando una serie de éxito, pero en aquellos momentos los esfínteres estaban prietos, como las filas. Expresar públicamente el deseo de que a un determinado político le explote el saco escrotal, podría ser también una muestra de rabiosa independencia, pero eso hay que hacerlo con los que en ese momento detentan el poder, porque insultar a los políticos de la oposición en programas con una audiencia entregada, es propio de pelotas genuflexos, no de intelectuales comprometidos. Igual que atacar a la COPE en los dominios del CAC, que puede ser cualquier cosa menos una demostración de heroísmo.

El caso del Maki “Rufianes” llama más la atención sólo por su lenguaje (hay papeles que le marcan a uno de por vida), más propio de un preadolescente camino del botellón de los viernes que de un “representante de la cultura”, pero la patología está muy extendida entre la secta, como lo demuestra el hecho de que disfrutando de las oportunidades creativas que ofrece el gobierno más patético de la historia mundial, siga haciendo sus gracietas únicamente a costa de Bush y Aznar.

Durante una de las manifestaciones masivas contra la guerra de Irak, hubo oportunidad de comprobar el nivel de independencia de nuestros héroes de la pancarta. Mientras la algarada era retransmitida por La 2, en la primera cadena de TVE, dentro del espacio “Cine de Barrio”, que no suele proyectar alegatos bolcheviques de arte y ensayo, se reponía una españolada de los años 60. Pues bien, cambiabas de uno a otro canal y en los dos casos aparecían las mismas caras. Joder con los rebeldes.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Nota: El autor autoriza a todo aquel que quiera hacerlo, incluidas las empresas de press-clipping, a reproducir este artículo, con la condición de que se cite a Libertad Digital como sitio original de publicación. Además, niega a la FAPE o cualquier otra entidad la autoridad para cobrar a las citadas compañías o cualquier otra persona o entidad por dichas reproducciones.





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