- Antonio Golmar y Rafael López i Rueda: Zoé Valdés: "Los cuatro primeros años de Zapatero fueron vergonzosos"
- El Gobierno consigue que Ghalyoun sea expulsado mañana mismo de España
- Federico Jiménez Losantos: El régimen del 11-M y los escombros de la nación española
- Un equipo de fútbol reduce a un pasajero desnudo que intentaba abrir la puerta del avión
- El PSC hace suya la definición del Estatuto y proclama que Cataluña "es una nación"
- Zapatero encarga a un grupo de economistas un informe "en profundidad" sobre la crisis
- España aplasta a Portugal en el debut de Aíto y Ricky Rubio (84-35)
- Pablo Molina: Alargamiento de pene
- El Gobierno vasco anuncia "una respuesta contundente" a la suspensión del referéndum
- El nuevo alcalde de Estepona cesa a 25 cargos, incluida la hija del presidente del Senado
- Pío García Escudero: "Hoy por hoy no hay nada más que investigar sobre el 11-M"
- El Gobierno consigue que Ghalyoun sea expulsado mañana mismo de España
- El PSC hace suya la definición del Estatuto y proclama que Cataluña "es una nación"
- "Quienes se oponen a investigar el 11-M, se oponen a que las víctimas puedan vivir en paz"
- Zapatero encarga a un grupo de economistas un informe "en profundidad" sobre la crisis
- Jiménez Losantos: "La sentencia del TS acaba de desacreditar la gran mentira del 11-M"
- El PP cree que Zapatero no tiene "ni idea" de cómo superar la crisis
- Usandizaga destituye como secretario general del PP guipuzcoano a un fiel a San Gil
- Moratinos presume de haber organizado la visita de Hugo Chávez a España
- Francia pide perdón a Austria por la decapitación de María Antonieta
Una de las cosas que de pequeño más me llamaban la atención en las noticias era la mención, cuando se hablaba de la Unión Soviética o del Vaticano, a unos expertos en los tejemanejes que sucedían en ambos lugares y a los que se denominaba "kremlinólogos" o "vaticanistas". Semejante ejemplo de especialización periodística me resultaba entre fascinante y alarmante: por un lado, dichos profesionales aportaban un valor interpretando lo que ocurría en tan complicados entornos. Por otro, el que fuese necesario semejante nivel de profundidad para entender lo que allí ocurría era, como mínimo, preocupante: ¿es que no podían hablar en esos sitios de manera que todo el mundo lo entendiese? Un entorno tan oscuro y complejo que precisase de semejantes avezados especialistas para entender lo que en él se cuece debía ser un lugar francamente poco recomendable.
Pues bien, ahora resulta que en la política española nos vamos a ver obligados a reeditar la figura del periodista especializado que intente entender qué diablos pasa en algunos partidos. Realmente, el episodio del pasado martes en el Senado precisa, para ser comprendido, de algún experto seguramente a caballo entre los estudiosos de la esquizofrenia y los de las ciencias ocultas. Primero, una enmienda presentada por Entesa Catalana de Progrés abogando por la eliminación del canon digital es apoyada por todos los partidos excepto por el PSOE. Dicha enmienda emplaza al Gobierno a eliminar el canon digital en el plazo de un año, privando así a las entidades de gestión de unos sustanciosos ingresos calculados en torno a los cien millones de euros al año: el canon digital, un absurdo e injusto invento diseñado para evitar mediante subvenciones la crisis de un modelo de negocio, podía tener sus horas contadas. Paradójicamente, un (mal) sistema diseñado para paliar el efecto de las descargas de Internet, podía acabarse precisamente cuando las descargas de Internet están dejando de ser un problema: los usuarios ya casi no descargan música ni mucho menos graban CDs con ella, sino que la escuchan directamente de lugares como YouTube y otros donde muchas veces son las mismas discográficas quienes las ponen.
En pocas horas, los que estábamos ya celebrando el hecho de tener senadores alineados con los intereses de los ciudadanos en lugar de con ciertos lobbies de poder, nos vimos bruscamente obligados a plegar velas. Una información aparecida en Público aseguraba que una rápida llamada de la SGAE a la portavoz de Cultura del Partido Popular en el Congreso, Beatriz Rodríguez Salmones, había provocado el inmediato reconocimiento del resultado como "un error humano, que se rectificaría de manera inmediata en el paso por el Congreso". El cuadro dibujado por la noticia era absolutamente patético: no sólo nos dejaba ver a una diputada contestando babeante las llamadas de la SGAE en modo "la voz de su amo" y anunciando la "pronta rectificación del desliz", sino que, además, nos transmitía la patética imagen de unos políticos ignorantes e indolentes que apretaban el botón sin enterarse de qué estaban votando. Al día siguiente, el presidente del Grupo Popular en el Senado, Pío García Escudero, desautorizaba radicalmente a Rodríguez Salmones, acompañado por el portavoz de Industria en el Senado, José Seguí, que afirmaba que el voto había sido hecho en conciencia, con plena información, que era consecuencia de una posición ya expresada anteriormente con respecto a ese tema y que sería refrendado en el Congreso con otro voto en el mismo sentido.
¿Qué hacer en un caso así? ¿A quién creer? ¿Debemos, como en el Ejército, dar por buena la información emitida por el "oficial de rango superior"? ¿Es el Partido Popular un entorno tan poco profesional y serio, que la portavoz de Cultura en el Congreso, la diputada Rodríguez Salmones, puede llevar la contraria al resto de su grupo, hacer la guerra por su cuenta y comprometer gravísimamente la imagen del partido? ¿Tenemos algún popularólogo de guardia?
Resulta imprescindible que los partidos clarifiquen sus posturas en este tema. El canon no es un asunto sin importancia ni algo que importe "sólo a los friquis" o a los usuarios de Internet –que, en cualquier caso, ya seríamos legión–, sino un reflejo de la manera en que un partido interpreta el modelo de sociedad: ¿queremos una sociedad en la que determinadas élites de autodenominados "artistas" tocados por la mano de las musas estén autorizados a exigir dinero al resto de los ciudadanos para poder supuestamente subvencionar su labor creativa, o preferimos una sociedad en la que todos seamos iguales, se reconozca que todos podemos crear cultura, y el sistema económico vinculado a dicha creación cultural esté sujeto, como todo, a las leyes del mercado? ¿Queremos "cultura oficial subvencionada" y artistas paniaguados que viven de la sopa boba? ¿Entramos en un juego en el que lo políticos "regalan" (con nuestro dinero) prebendas a los artistas, para que después éstos devuelvan los favores en período electoral arrastrando supuestamente el voto de una masa de votantes sin criterio, que depositan en la urna aquello que les dice su cantante favorito?
La postura del PSOE está suficientemente clara: apoya sin ambages ni matizaciones el canon digital, y defiende, por tanto, los intereses de "sus artistas" - ni siquiera de todos los artistas, sino únicamente los que tienen el privilegio de percibir de la SGAE ese maná en forma de canon - frente a los intereses de sus votantes. En el Partido Popular, no sólo no se han definido, sino que reina la más absoluta incoherencia. ¿Podrían definirse de una vez? ¿La postura de una Beatriz Rodríguez Salmones que quiere llevar a medio país a la cárcel? ¿La de Mariano Rajoy cuando afirma que "eliminará el canon indiscriminado"? ¿La de los senadores que votan a favor de dicha eliminación? ¿La de quien recibe una llamada de la SGAE y babea afirmando que dichos senadores "se equivocaron" y fue un simple "error humano" que será corregido en el Congreso? ¿O la de quienes desdicen a la anterior? Por favor, clarifiquen su postura: ¿apoyan o no el canon digital?
Enamórate
La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Cursos y masters

