
Según los últimos datos publicados por el Ministerio del Interior y recogidos por la agencia Europa Press, la entrada de ciudadanos extranjeros en situación irregular en España ha experimentado un notable cambio de tendencia durante los primeros meses de 2026. Hasta el pasado 15 de mayo, el volumen total de llegadas a nivel nacional se ha situado en 9.047 personas, lo que representa un descenso del 39,1% si se compara con el mismo periodo del año anterior, cuando se superaron los 14.000 registros.
Esta caída global se explica, fundamentalmente, por el abrupto desplome en Canarias. La ruta atlántica, tradicionalmente una de las más transitadas y peligrosas, ha registrado la llegada de 3.018 personas a bordo de 36 embarcaciones. Estas cifras suponen una disminución del 72,1% frente a los 10.822 individuos y 175 cayucos contabilizados hasta mediados de mayo de 2025. Se trata de un alivio para los recursos de acogida del archipiélago, que durante el ejercicio anterior sufrieron una grave saturación.
Sin embargo, la presión migratoria no ha desaparecido, sino que parece haberse trasladado a otros puntos de la geografía nacional. El caso más evidente es el de las ciudades autónomas del norte de África. Las entradas terrestres a Ceuta y Melilla se han disparado un preocupante 246,3%, sumando un total de 2.265 personas que han logrado cruzar las fronteras. De ellas, la inmensa mayoría corresponde a Ceuta, con 2.187 inmigrantes (un incremento del 265,7%), mientras que Melilla ha registrado 78 accesos por vía terrestre. En cuanto a la vía marítima hacia ambas plazas, las llegadas son residuales, sin contabilizar ninguna en Ceuta y apenas 9 en Melilla.
Por otro lado, las costas peninsulares también han experimentado un incremento en el flujo de pateras. Según las estadísticas gubernamentales, el número de individuos llegados por mar a la Península ha crecido un 24,3%, pasando de 1.786 a 2.220 en el periodo analizado. Por su parte, la región de Baleares se mantiene en cifras muy similares a las del año previo, con una ligerísima bajada del 3,5%, lo que se traduce en 1.535 llegadas.
En el cómputo estrictamente marítimo, España ha recibido en lo que va de año a 6.782 inmigrantes de forma irregular, aproximadamente la mitad de los que desembarcaron en las mismas fechas del año pasado. Estas personas han utilizado un total de 233 embarcaciones para alcanzar territorio español, frente a las 382 registradas en la anualidad precedente. Este cambio de rutas evidencia la adaptación de las redes criminales que trafican con seres humanos frente a los esfuerzos y controles fronterizos.
