
Emprender en Canarias cuesta cada vez más caro. Y no solo por la factura de la luz, el sobrecoste de la insularidad o los impuestos directos. Hay un tributo oculto que devora la energía del trabajador por cuenta propia en el Archipiélago: la burocracia.
El impuesto invisible del tiempo
Según los últimos datos de ATA, el laberinto administrativo arranca al autónomo 226 horas al año. Hablamos de casi un mes laboral completo; ni en la novela kafkiana vemos procesos tan tediosos. Estamos malgastando todo ese tiempo y dejándolo de dedicar a producir, origen de los graves problemas de productividad, a atender clientes, a mejorar servicios o descansar con su familia. Si le ponemos precio a ese robo de tiempo, la factura asciende a 3.390 euros anuales por trabajador.
Nuevos grilletes normativos
Lejos de mejorar, la situación empeora. En apenas medio año, la maquinaria estatal ha sumado 26 horas más de carga burocrática. El motivo es la creación constante de nuevas obligaciones. Sistemas como Verifactu, la imposición del registro de jornada o las enrevesadas directivas europeas sobre Inteligencia Artificial son los nuevos grilletes del emprendedor canario.
En lugar de facilitar la creación de riqueza, la Administración exige hoy cuatro horas semanales de trabajo puramente burocrático. A nivel nacional, equivale a tener a más de 317.000 personas trabajando a tiempo completo solo para rellenar los formularios que impone el Estado. Un peso muerto que lastra la competitividad de las Islas.
El Estado como obstáculo
"No nos dejan conciliar ni estar tranquilos", resume Lorenzo Amor. El clamor en la calle es evidente. El 40% de los afectados exige una poda urgente del calendario fiscal. Piden pasar de cuatro declaraciones a dos, o incluso a una única anual. Menos trabas y más libertad. Porque en Canarias, hoy por hoy, el mayor obstáculo del autónomo no es el mercado, sino la propia Administración.


