
La Asociación de Víctimas del Terrorismo de Castilla y León ha mostrado su "total rechazo" al inminente homenaje que el Ayuntamiento de la localidad francesa de Ciboure tiene previsto rendir al terrorista Bernard Oyarzabal Bidegorri, también conocido como Bernat Oihartzabal. Esta persona, que ahora es agasajada por su faceta de escritor y lingüista, colocó una bomba junto con su pareja, María Lourdes Cristóbal Elhorga, en la cafetería Rolando, próxima a la Puerta del Sol, el 13 de septiembre de 1974.
Aquel brutal ataque con explosivos en la calle del Correo de Madrid dejó un trágico balance de trece personas asesinadas y más de setenta heridas, marcando uno de los episodios más indiscriminados de la historia criminal de ETA. Entre los fallecidos se encontraban dos ciudadanos castellanoleoneses: la burgalesa María Ángeles Rey y el leonés Manuel Llanos.
A través de un contundente comunicado, la Asociación de víctimas ha denunciado que, aunque el reconocimiento impulsado en Francia se centre teóricamente en la producción literaria de Oyarzabal, la celebración de este tipo de actos supone una humillación inaceptable que "revictimiza" a los afectados por el terrorismo. Para la agrupación, ensalzar a figuras conectadas con el entorno etarra significa "desplazar a los asesinados, a los heridos y sus familias para situar en el centro a quien aparece asociado a un crimen que destruyó muchas vidas".
En este sentido, la organización de víctimas ha exigido formalmente al Ayuntamiento de Ciboure que proceda a detener y reconsiderar la idoneidad de este polémico homenaje. De no producirse la cancelación, reclaman que, como mínimo, la corporación municipal "se desvincule expresamente de cualquier acto que pueda interpretarse como reconocimiento público a Bernard Oyarzabal Bidegorri sin una condena rotunda de la masacre de la cafetería Rolando y sin una mención expresa a sus víctimas".
Para las víctimas, la construcción de un relato veraz sobre los llamados años de plomo exige firmeza frente a los blanqueamientos de los terroristas y sus cómplices. "La Asociación defiende que la memoria no es mirar al pasado con rencor, es mirar al futuro con responsabilidad", han destacado en su mensaje público. Asimismo, han recordado a las autoridades galas que "un futuro democrático no puede levantarse sobre homenajes que ofenden a las víctimas del terrorismo".
Este episodio vuelve a poner de manifiesto la preocupante tendencia en ciertos sectores políticos y culturales, tanto en el País Vasco y Navarra como en el sur de Francia, de otorgar honores públicos a idividuos vinculados a la historia del terrorismo etarra. Desde hace años, diversas plataformas y colectivos de víctimas vienen denunciando sistemáticamente este tipo de actos de exaltación, los cuales únicamente buscan diluir las responsabilidades de quienes ampararon, justificaron o colaboraron con la violencia política que asoló a España durante décadas.
