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La muerte de Mark Darcy

Conmoción por la decisión de Helen Fielding de matar a su personaje masculino en la nueva novela de Bridget Jones.

Rosa Belmonte
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Colin Firth y Renee Zellgeger en El diario de Bridget Jones

Me entero el domingo de dos muertes, la de María Rosa Marchesi y la de Mark Darcy. De la primera, en una esquela de ABC (y me acuerdo, claro, de Hoy en casa, el programa de Isabel Preysler en Telecinco, donde Marchesi era la especialista en protocolo y buenas maneras). De la segunda, en un avance del Sunday Times. En un avance del nuevo libro de Bridget Jones, Mad About a Boy. O sea, que Helen Fielding ha dejado viuda y con dos hijos a la boba de Bridget Jones. Con 51 años ("35 si alguien pregunta"). Vale que Mark Darcy nunca ha estado vivo, pero no vamos ahora a andarnos con zarandajas de ficción y realidad, sobre todo con un personaje tan metaliterario y metatelevisivo. Meta todo. Con un personaje meta y con un actor meta. Colin Firth, por supuesto. Dios lo bendiga.

Bridget Jones y sus amigas se reunían en la primera novela (creo que era en la primera) para ver en casa la escena de Orgullo y prejuicio (BBC, 1995) en la que el señor Darcy de Jane Austen se baña en el lago de Pemberley. Míster camisola mojada. Ese momento en el que Elizabeth Bennet aparece por la mansión de visita con sus tíos. En las novelas de Fielding el personaje se llama Mark Darcy (el de Austen se llama Fitzwilliam, pero es casi un nombre oculto, como el de Mr. Big en Sexo en Nueva York, aunque menos oculto que el de Joan Fontaine en Rebeca, que no tiene ninguno). Además, por seguir con lo meta, Bridget entrevista al propio Colin Firth y le pregunta tontamente por la escena del lago. Cuando llega la película, el propio actor británico interpreta al Darcy de Fielding, al abogado de Londres. Cualquier fan de la novela de Austen disfruta con este quilombo más que con el experimento de ‘La muerte llega a Pemberley’, donde probablemente la única que lo pasó bien fue P.D. James escribiéndolo. Pero a lo que iba, que con este lío ya asumido va Helen Fielding y lo mata. Aunque parece que hasta el final del libro no se sabe de qué muere.

Y están algunas lectoras con Fielding como Mark Twain con Jane Austen. Es decir, deseando desenterrarla (aunque Fielding esté vivita) para golpearle el cráneo con su propia tibia. En realidad, a mí lo único que me preocupa (si me preocupara semejante cosa) es la posibilidad de que en las películas no vaya a estar Colin Firth. Aunque todavía quedan los ‘flashbacks’. Porque estará muerto al principio, pero también está muerto William Holden cuando empieza El crepúsculo de los dioses. Lo de Holden es para nota porque está muerto y boca abajo en la piscina y, sin embargo, cuenta él la película.

Pero mucho más increíble fue que Mark Darcy se enamorara de Bridget Jones. El hombre perfecto (hasta te saca de una prisión tailandesa) enamorándose de una taruga que ni siquiera está buena. Eso solo lo puede escribir una mujer.

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