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A propósito de Kathy

El personaje de Kathy Bates en American Horror Story está fuera de toda medida, y promete emociones fuertes a los fans de la serie.

Rosa Belmonte
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Kathy Bates en American Horror Story: Coven

Kathy Bates no es una belleza pero tiene un cutis que para sí quisiera la retocada Jessica Lange. Y eso que su personaje lleva vivo desde el siglo XVIII. Una de las novedades de la tercera entrega de American Horror Story es Kathy Bates, la mayor fan de la serie desde que empezó. En Misery, la Bates también fue una novedad. Al menos para el gran público. Era una reconocida actriz teatral y la habíamos visto muchas veces en la tele y el cine, pero no habíamos reparado demasiado en ella. Al menos yo no había reparado en ella aunque la hubiera visto en Vacaciones en el mar, A la mañana siguiente, Playas de China, La Ley de los Ángeles o Pasión sin barreras (Virgen Santa, viendo ahora a James Spader en The Blacklist parece que hubiera pasado un siglo desde 1990, cuando era un jovencito que se liaba con Susan Sarandon). Ryan Murphy tiene mano para el reparto y en American Horror Story: Coven, uno de esos objetos audiovisuales que producen fascinación, lo vuelve a demostrar. Consigue que las propias actrices estén fascinadas unas con otras. Bates lo está con todas. Con las jóvenes, con Lange y con Frances Conroy ("Franny"), con la que había trabajado en ‘A dos metros bajo tierra’.

Las nuevas son Angela Bassett, Gabourey Sidibe y Kathy Bates, que se unen a las fijas Jessica Lange, Sarah Paulson o Frances Conroy. Kathy Bates interpreta a Madame LaLaurie, un personaje real del siglo XVIII que torturaba y mataba a sus esclavos, aunque lo que pasa en la serie no sea real. Bates está encantada con su amiga Jessica Lange y con Ryan Murphy, con el que habló después de su doble mastectomía. No es solo que se lo esté pasando bien en el rodaje, es que en Nueva Orleáns (donde está localizada la serie), y porque necesita tratamiento para el linfedema, acude a un sitio llamado Centro para la Reconstrucción del Pecho. Un descubrimiento para ella. En una entrevista al Huffington Post dijo que estaba contemplando la reconstrucción por primera vez. Los espectadores conocimos su pecho en una de las escenas más valientes del reciente cine. Fue en A propósito de Schmidt, cuando se quita la bata y se mete desnuda en el jacuzzi para pasmo de Jack Nicholson (sí, tendríamos que decir que tampoco él es Brad Pitt en Troya).

Ryan Murphy, el creador de American Horror Story, ha dicho que su personaje da más miedo que el de Misery. Kathy Bates añade que está fuera de toda medida. Ese chiflado que se ha clavado los huevos en el suelo de la Plaza Roja (pero qué manera más estupenda de protestar, sin molestar a nadie) recuerda con su acción ‘oyoyoyoy’ muchos de los disparates sangrientos de American Horror Story y de Misery. En la película, Kathy Bates impresiona con el martillo, pero eso fue una suavización de la novela de Stephen King. En la novela de King, Annie Wilkes decide inmovilizar a Paul Sheldon, que se las había arreglado para salir del dormitorio en la silla de ruedas. ¿Cómo lo inmoviliza? Coge un soplete de propano y un hacha y le corta los pies. "Ahora estás inmovilizado". William Goldman, en Nuevas aventuras de un guionista en Hollywood, cuenta que suprimieron esa escena y la sustituyeron por la de la rotura de tobillos. Decía el guionista que la escena ya era lo suficientemente horrenda. Y funcionaba maravillosamente. Como todo lo que se le ocurre a Ryan Murphy. Puede ser una lengua cortada, poner a Jessica Lange a cantar en el manicomio, hacer que Frances Conroy se disfrace de Grace Coddington, hacer que Lily Rabe diga que Stevie Nicks (de Fleetwood Mac) es bruja o sacar de su tumba a Madame LaLaurie y dejar que Kathy Bates participe en su serie favorita.

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