Dice la tradición que las novias en su gran día deben llevar algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul para tener suerte. Pero que alguna invitada vista de azul en una boda real, en ocasiones, puede ser síntoma de un mal presagio…
La reina Isabel II de Inglaterra, que siempre será recordada por sus coloridos atuendos monocromáticos, decidió vestir de azul en cuatro bodas reales y todas acabaron en divorcio. Casualidad o simplemente anécdota, vamos a repasar aquellas bodas en las que Isabel II vistió de azul y esas bodas acabaron en divorcio.
El fotógrafo que conquistó a la princesa rebelde
La boda de la princesa Margarita de Inglaterra con Anthony Armstrong-Jones se celebró el 6 de mayo de 1960 en la Abadía de Westminster. Armstrong-Jones se convirtió en el primer "plebeyo" que se casaba con la hija de un rey de Inglaterra desde hacía más de 400 años.
Lo que comenzó con una relación prometedora entre la princesa rebelde y el afamado fotógrafo, acabó por culpa de unos egos desmesurados entre dos personas de fuerte temperamento, con una gran afición por ingerir cantidades importantes de alcohol y drogas, y las infidelidades entre ambos.
La relación entre Armstrong-Jones y Margarita era tan tóxica que las peleas en público y en privado estaban al orden del día. Anthony tampoco era muy partidario de la monogamia y ya comprometido con la princesa Margarita, tuvo una relación con Camilla Fry, esposa de su mejor amigo, quien dio a luz a la hija de ambos tan solo tres semanas después de que comenzara la luna de miel de la pareja real.
Margarita tampoco se quedó atrás y tuvo relaciones con un pianista de un club nocturno y con Roddy Llewellyn, 17 años menor que ella, con quien fue fotografiada en la caribeña isla de Mustique.
La reina suplicó a su hermana y a su cuñado que reaparecieran en público para acallar los rumores de crisis. "¡Fingid ser felices!", les ordenó. Sin duda fue el primer escándalo que vivió Isabel II en su larguísimo reinado, y no imaginaba entonces lo que vendría algunos años después… Finalmente protagonizaron el primer divorcio de la realeza desde el protagonizado por Enrique VIII en 1540.
Otra boda real con otra hija fuera del matrimonio
En 1973, la princesa Ana de Inglaterra se casó con el capitán Mark Phillips, en una boda televisada que vieron 500 millones de personas, después de haberse conocido cinco años antes en un evento hípico celebrado en Ciudad de México.
A pesar de que la suya fue una boda de cuento, las cosas entre la pareja no salieron como se esperaban. El matrimonio, que tuvo dos hijos, Peter y Zara, se deshizo oficialmente en 1992, el reconocido annus horribilis de Isabel II. Mark Philips había tenido una hija, Felicity, fruto de una relación extramatrimonial con una profesora de Arte en 1985. Este divorcio le dolió especialmente a Isabel II, que siempre pensó que Ana era la única persona sensata de entre todos sus hijos…
Tiempo después Ana se fijó en un vicealmirante que estaba al servicio de su madre, Timothy Laurence. Se casaron en 1992 en una boda muy íntima y nada fastuosa en Escocia, ya que la iglesia anglicana no permite las bodas entre divorciados y la de Escocia, sí. La reina Isabel, vistió de verde.
La boda del siglo… o no
El 29 de julio de 1981, la catedral de San Pablo de Londres se convirtió en el escenario de una boda que muchos recuerdan aún como un cuento de hadas y que fue seguida por más de 750 millones de personas. El entonces heredero al trono británico, Carlos tenía 32 años y Lady Diana Spencer, acababa de cumplir los 20.
La princesa Diana consiguió rápidamente una gran simpatía por parte del público incluso antes de la famosa boda. Los problemas conyugales podrían haber empezado por este motivo, pues el príncipe Carlos no parecía estar contento con la creciente popularidad de su esposa. Además, había un aliciente más: Carlos estaba enamorado de otra mujer, su amor juvenil y más tarde segunda esposa, Camilla Parker-Bowles.
Rápidamente surgieron rumores de aventuras por parte de ambos, largos períodos de tiempo separados y apariciones públicas en las que se les veía incómodos.

Finalmente, el palacio de Buckingham hizo pública la separación el 8 de diciembre de 1992. En junio de 1994 Carlos admitió su adulterio durante una entrevista. Cuando se le preguntó si fue fiel en su matrimonio, respondió: "Sí... hasta que se rompió irremediablemente, aunque ambos lo habíamos intentado". El 20 de noviembre de 1995 Diana fue entrevistada en la BBC afirmando que "Éramos tres en este matrimonio, así que estaba un poco saturado".
Andrés y Sara: el escándalo continuo
Andrés y Sarah Ferguson se conocieron de niños, pero no se volvieron a ver hasta coincidir en Royal Ascot, en un encuentro supuestamente orquestado por la princesa Diana. Menos de un año después de conocerse, el 23 de julio de 1986 se casaron en la abadía de Westminster y recibieron el título de duques de York.
Poco después del nacimiento de su segunda hija, Eugenia, en 1990, comenzaron las desavenencias. Mientras Andrés se consagraba a sus deberes reales y militares, Sarah era vista en compañía de otros hombres. Su idilio con el millonario texano Steve Wyatt fue el detonante de su separación en 1992; unos meses más tarde, se hicieron públicas unas fotos de Sarah en toples y en situación comprometida con John Bryan, un bróker estadounidense. Sucedió en 1996 cuando anunciaron su decisión de separarse y tomar caminos por separado, aunque sus caminos siempre han transitado en paralelo.

Afortunadamente para el resto de miembros de la Familia Real, la reina Isabel eligió otros colores para sus bodas, como el morado para la boda del príncipe Eduardo con Sofía Rhys-Jones en 1999; de amarillo para la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton; y de verde cuando el príncipe Harry se casó con Meghan Markle.

