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Unas de 50

La más lista, Greer Garson, que pasaba de cifras: “Me gustaría decirle mi edad, pero me resulta imposible porque cambia continuamente”.

Rosa Belmonte
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Sandra Bullocke | Cordon Press

Vale que los 50 de ahora no son los de antes. Sólo hay que mirar ¿Qué fue de Baby Jane? Bette Davis tenía 54 años. Y Joan Crawford, 57. Daban el pego como ancianas de verdad. También fuera del rodaje. Es que ni siquiera los 49 de Crawford en Johnny Guitar parecían 49. Pero por mucho que se haya mejorado, llegar a los 50 tampoco está de moda, diga lo que diga Björk (casi 49). Y aunque esta no sea referencia de nada ("medio mongola, medio esquimal", según la divertidísima imitación de Joaquín Reyes). La islandesa dijo en una entrevista: "Ahora lo que mola es cumplir 50. Se ha convertido en un clásico. Es interesante ver el desarrollo de esto". En Gentestilo de ABC salían el sábado Monica Belluci y Rossy de Palma, que acaban de cumplirlos. Llegar a la misma edad no iguala a nadie, claro. Porque tampoco eran iguales cuando llegaron a los 30. Elle McPherson, que se enseñó en biquini para demostrar que seguía estando buena, es del bando privilegiado de Bellucci. No son las únicas que este año han alcanzado esa redonda cifra. Y dejemos de lado la memez de que los 50 son los nuevos… lo que sea.

50 ha cumplido en 2014 Sandra Bullock, que puede pelear su cintura de Gravity con la de cualquier adolescente delgaducha. También son del club Mariska Hargitay, Laura Linney y Juliette Binoche. En noviembre le toca a Calista Flockhart. En diciembre, a Teri Hatcher. El otro día volvía The Blacklist. Lo hacía con la incorporación de Mary Louise Parker, otra de 50. Los primeros planos eran demoledores. No porque se le vieran las arrugas, como a Annette Bening (56) o Mercedes Milá (63), que las conservan, sino porque va por el camino de Madeleine Stowe (56), que en Revenge muestra esa cara como de plastilina que ya está consiguiendo Parker. En el otro extremo, Connie Britton, que sólo tiene 47. Por lo visto en Nashville, combina perfectamente su pelazo con su cara en trámites de ajarse. Un ejemplo. Volviendo a las más mayores, una casi prefiere a Benning frente a Stowe, las dos de la misma edad pero tan diferentes a la hora de enfrentarse a su rostro. En La mirada del amor, la extraña película de 2013 en la que Benning se enamora de un tipo (Ed Harris) clavado a su marido muerto, las arrugas son evidentes. Ella sigue con un pintón.

Ha preferido la opción contraria a Stowe. O a Jane Fonda (76), que, preguntada este verano por eso tan original de su secreto de belleza, dijo: "Los genes y mucho dinero". Las guapas son muy graciosas. Anouk Aimée, que ya tiene 82 años, sostiene que la belleza real de una persona sólo se puede percibir cuando se hace vieja. Ya. Anouk es una anciana guapa porque ha sido una joven insolentemente guapa. Pero cuando una se hace vieja, o cumple 50, lo que se percibe es la vejez. Y los 50. Y en todo caso, los arreglos. O la falta de arreglos. La más lista, Greer Garson, que pasaba de cifras: "Me gustaría decirle mi edad, pero me resulta imposible porque cambia continuamente".

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