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La historia del gran amor de Concha Velasco con el padre de su hijo Manuel

El amor secreto, aunque no tanto, de Concha Velasco con el operador Fernando Arribas acaba de descubrirse definitivamente.

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El amor secreto, aunque no tanto, de Concha Velasco con el operador Fernando Arribas acaba de descubrirse definitivamente.
Concha Velasco y su hijo Manuel. | Cordon Press

Hace alrededor de un mes, Concha Velasco desveló lo que parecía un misterio: la identidad del padre de su hijo mayor, Manuel. Lo hizo en el programa Sábado Deluxe. Cobrara o no por sus declaraciones, nos importa aquí relatar cuánto ya sabíamos al respecto. He esperado estas pocas semanas para reunir los datos pertinentes de esta historia, habida cuenta que yo había publicado nada menos que en septiembre de 1975 la relación sentimental entre la actriz y el operador cinematográfico Fernando Arribas. Fue en el número 1856 de la revista Semana, por si alguien quisiera comprobarlo. Allí, aparecían fotografíiados ambos en una pausa del rodaje de la película Las bodas de Blanca, en Burgos. La primera vez que salieron juntos en una publicación. No conté entonces cómo logré aquel reportaje gráfico. Me lo facilitó un buen amigo, magnífico relaciones públicas de una distribuidora cinematográfica, Enrique Gutiérrez. Porque yo sospechaba entonces que Concha Velasco estaba muy enamorada y acababa de romper con el actor Juan Diego. Ella quería casarse, montar un hogar, ser madre, mas el sevillano daba largas al asunto, sin querer comprometerse en un juzgado.

Los compañeros de Concha en aquella película estaban al tanto de aquel romance, lo que significaba que, poco a poco, el rumor se iba extendiendo entre las gentes de la farándula. Rodando otra película, Las largas vacaciones del 36, Concha Velasco le dijo abiertamente, con ese carácter suyo, tan directo: "Vamos a casarnos". Pero Fernando Arribas, un hombre serio, de gran prestigio en su oficio, le hizo ver a su enamorada que eso no era posible: "Estoy casado, Concha...". Y no quería dar un disgusto a su esposa y dejarla. Cuando Concha se hallaba en Barcelona embarcada en Libertad provisional, comenzó a desmayarse y a sentir desmayos: estaba embarazada. Por su mente pasó la idea de de abortar. Meditó. No lo hizo. Lo ocultó mientras pudo a su familia y a su propio representante, Damián Rabal. Y después, a la prensa, claro. Y el 4 de septiembre nació Manuel, su primer hijo. A la hora de ir al Registro Civil, Concha no tuvo más remedio que inscribirlo con sus apellidos: era madre soltera.

Concha Velasco estaba "colada" por aquel hombre, el padre de su hijo. Podemos afirmar que fue su gran amor. Hubo de aceptar la realidad: Fernando Arribas no quería, no podía, darle sus apellidos al niño. Como es lógico, cortaron su relación sentimental aunque quedaron como amigos y coincidieron en otras ocasiones. Él ya tenia un hijo, Luisito.

En 1977 Concha Velasco se casó con Paco Marsó. De cuanto ocurrió hasta la muerte de éste en 2010 se ha publicado un montón de veces, las suficientes para librarnos de repetir los amores y desamores de la pareja. Concha puso toda la mayor voluntad en mantener aquel matrimonio a flote. Tuvo con su marido otro hijo, Francisco. Y le agradeció a Paco que adoptara legalmente a Manuel, quien en adelante quedaría nuevamente inscrito pero con los apellidos Martínez Velasco. El primero, de Paco Marsó, cuyo apellido artístico se componía de los verdaderos, Martínez Socías.

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Con su hijo Manuel | Archivo

Refiero una significativa anécdota: había publicado yo hacía varios años una biografía sobre la actriz vallisoletana, de las primeras que aparecieron en prensa. Y cuando ya Concha Velasco estaba casada con Paco Marsó, el director de la revista en la que yo trabajaba me instó a publicar de nuevo aquel trabajo, poniéndolo el día, claro está. Así lo hice. Y cuando el primer capítulo salió insertado en las páginas de Semana, recibí una llamada telefónica de Marsó: "Espero que cuando vayas a referirte a mi hijo Manuel sepas a qué atenerte". En un tono bronco, casi amenazante, así me hizo ver que era legalmente el padre. No el biológico; Marsó presuponía que yo estaba al tanto de su identidad. Como es natural, me atuve a lo que marcaba la ley y el nombre de Fernando Arribas sería silenciado en aquella biografía.

Concha Velasco le reveló a Manuel quién era su verdadero padre. ¿En qué momento? Cuando Manuel empezó a estudiar en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid, donde Fernando Arribas dictaba sus clases como profesor. Manuel entabló relación con su auténtico progenitor, sin que ello supusiera alejarse del afecto que tenía a su padre adoptivo, Paco Marsó. Comentaba a sus íntimos: "Tengo la suerte de tener dos padres". Concha se reunía con Fernando en algún almuerzo compartido con Manuel. Éste, conoció a su hermano Luisito, hijo de Arribas, con quien se llevaba muy bien. No digamos con Francisco, el otro retoño de Concha y Marsó. El pasado 24 de enero fallecía Fernando Arribas, a los ochenta y un años, de una enfermedad que la familia ocultó. Para Concha Velasco y desde luego Manuel resultó un emotivo momento, doloroso..

Manuel mantiene sus apellidos, Martínez Velasco. No sabemos si podría haber trastocado tiempo atrás oficialmente el primero de ellos por el de Arribas. Con su primera identidad ha firmado como autor las dos últimas comedias representadas por su madre: El funeral y el monólogo La habitación de María, que la insuperable, queridísima actriz sigue representado cuando le es posible en estos difíciles tiempos. Manuel sigue dedicándose al cine, mantiene un programa en "Onda Madrid" y ha dirigido varios cortos y recientemente la película Vampus Horror Tales. Su pasado lo llevó siempre con toda dignidad y discreción, sin dar pábulo a escándalo algunio. Y Concha Velasco tampoco quiso nunca prestarse a una exclusiva sobre aquel amor prohibido. Si recientemente quiso hacer pública la identidad del progenitor de de su primogénito, habrá tenido sus íntimas razones. Porque ella nunca quiso comercializar nada respecto a su vida, si exceptuamos un favor que hizo a su hermano Manolo, tal vez entonces necesitado de dinero, al aceptar que éste realizara las primeras fotos de Manuel, que ¡Hola! publicó en exclusiva, lo que sentó muy mal al resto de las publicaciones del corazón. Aquello ya está olvidado, por supuesto. Ningún periodista que conozca a la gran vallisoletana puede hablar mal de ella. Es un permanente premio Naranja.

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