
Tita Cervera se encuentra en pleno proceso de recuperación tras el revés médico que sufrió la pasada primavera. A finales del mes de abril, saltaron todas las alarmas cuando trascendió su ingreso de urgencia en la clínica Teknon de la ciudad de Barcelona. El motivo de esta hospitalización fue una fuerte neumonía que la obligó a permanecer bajo estricta observación médica, dada la seriedad de esta patología respiratoria en personas de su franja de edad.
Tras superar los momentos más críticos en el centro hospitalario, su entorno más cercano se encargó de transmitir un mensaje de tranquilidad a través de la revista ¡Hola!. Según aquellas informaciones iniciales, todo había quedado en un gran susto y la coleccionista de arte ya se encontraba descansando en su residencia conocida como 'Más mañanas', situada en la localidad de Sant Feliu de Guíxols.
Sin embargo, este último fin de semana la preocupación por su estado volvió a cobrar fuerza. El detonante de las nuevas especulaciones fue el repentino desplazamiento desde Madrid a la Costa Brava de su hijo, Borja Thyssen, quien viajó acompañado de su mujer, Blanca Cuesta, y de sus cinco hijos. Este movimiento familiar fue interpretado por diversos medios de comunicación como un indicio de un supuesto empeoramiento en la salud de la baronesa.
Frente a la escalada de rumores, ha sido la propia interesada quien ha querido atajar cualquier tipo de información alarmista. A través de un breve pero contundente comunicado remitido este mismo domingo a la citada publicación, ha negado de forma categórica que su situación haya empeorado. En su desmentido, asegura que sigue "con la recuperación de la neumonía" y subraya que no hay "ni recaídas ni estado grave".
En esta misma línea, ha aclarado que no requiere de la presencia de un médico de forma permanente en su domicilio. No obstante, al haber cumplido ya los 83 años de edad, su evolución médica sigue estando supervisada de cerca por sus facultativos de máxima confianza, con el fin de evitar cualquier tipo de complicación respiratoria que pudiera comprometer su recuperación.
Lejos de tratarse de una visita de urgencia por motivos de extrema gravedad, el desplazamiento familiar responde al deseo de acompañarla durante su convalecencia. De este modo, permanece arropada en todo momento tanto por sus hijas mellizas, Carmen y Sabina, como por Borja, quien ha decidido aparcar temporalmente sus compromisos profesionales para viajar a Gerona junto a Blanca y sus hijos: Sacha, Eric, Enzo, Kala e India. Todos ellos han demostrado formar una piña inquebrantable en torno a la figura de la baronesa, dejando patente su unión en una etapa delicada que, por fortuna, evoluciona hacia la total normalidad.
