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Cuando a Elena Santonja la llamaban guarra

En TVE recibieron cartas llamándola borracha. Probaba con el dedo, y le llamaban guarra.

Rosa Belmonte
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Santonja y Alaska, en Con las manos en la masa | RTVE

Elena Santonja no tenía máquinas de hacer espumas, tenía ollas. Y cerillas. Bertín Osborne no es el primero que hace como que cocina en televisión. Fernando Fernán Gómez y Gonzalo Torrente Ballester también pasaron por ahí. No tenían ni idea de cocinar pero estuvieron en Con las manos en la masa. Estuvieron con Elena Santonja. La bisnieta de Eduardo Rosales, hermana de Carmen Santonja y mujer de Jaime de Armiñán ha muerto en Madrid a los 84 años. 1984 es el año en que comenzó el programa que le propuso Ramón Gómez Redondo. Primero quiso que Santonja hiciera Galería, donde triunfó Paloma Chamorro. Le dijo que estaba pintando y no tenía tiempo. Siendo más jefe volvió a intentarlo. Y la convenció. TVE puso el equipo de producción. "Fue bastante infecto, pero cambió con los años", me dijo Santonja hace unos tres años.

A ella se le ocurrió invitar a gente. En cuanto a la música, la composición era de Vainica Doble; la letra, de Carmen. Esta dijo a Gloria Van Aerssen que harían como siempre, tocarían la guitarra y Gloria cantaría. Pero era un diálogo hombre mujer. "Se lo vamos a pedir a Joaquín [Sabina], que es un chico que ha venido de Úbeda, como decíamos siempre", recordaba Elena. De Con las manos en la masa poco hay que explicar a quien lo haya visto. A Elena Santonja le gustó mucho estar con Rosa Chacel. Guisaron, cantaron y bebieron. En tiempos sin Twitter se recibieron en TVE muchas cartas llamándola borracha. "Luego otra vez, como no me quemo, que tengo como corcho, probaba con el dedo. Y me llamaban guarra".

Elena tuvo un pleito con TVE. La habían despedido. "Sin explicación ni nada. Por tratamiento negativo a los Alimentos de España. Sí, hombre, como si yo dijera que eran una mierda y los tirara al cubo de la basura". Pretendían que anunciara productos sin cobrar y eso no estaba en el contrato. Un día el invitado era un amigo de Miguel de la Quadra. Y ella estaba con una serpiente en el cuello. Le dijeron que tenía que anunciar un queso. "Pero hombre, si hoy hablamos de papayas, guayabas y cosas de la selva, ¿cómo voy a anunciar un queso". Ganó el pleito.

Con las manos en la masa no era un programa de cocina, era un programa cultural. "No hablábamos de idioteces. Y, sobre todo, no repetíamos todo el rato ‘qué bueno va a estar esto’ o ‘qué bien huele’. No. La cocina se iba haciendo mientras hablábamos de Lope de Vega".

Pero Elena Santonja (que era pintora, cantante de coro y buceadora), tiene más en su haber que Con las manos en la masa, programa al que nunca llegó a ir Lola Flores. "Ya había hecho Juncal. Estaba estupenda cosiendo. Nos veíamos en una fiesta. ‘Mira, el mes que viene, te lo juro’. Y nunca pudo ser. Me dio una rabia. Sus hijas me decían que me habría hecho pescado en amarillo, que es con azafrán". Desde luego habría sido lo más ligero porque en el programa todo eran calorías que habrían engordado a la Reina.

Lo otro. Berlanga se empeñó en que saliera en Novio a la vista. La había descubierto en unas fotos que le hacían para una revistilla. "Se llamaba Chicas o Mis chicas. Las fotos las hacía Ibáñez, que luego fue famosísimo. Me ponía en la portada y a lo mejor al lado estaba Ava Gardner. O sea, que yo quedaba bárbara", se reía al recordarlo. Elena Santonja, que sólo había hecho teatro en el TEU, le preguntó cuándo se iba a rodar. "Este verano". "Ah, es que yo este verano me voy con mi tío Santos a Mallorca. Y desprecié ese papel estelar. Siempre me lo recordó". Luego ya salió en El verdugo un minuto y medio. También trabajó con Jaime de Armiñán o con Borau. "Con mis amigos". Con Chus Lampreave había estudiado Bellas Artes. El bedel las llamaba La Radio porque siempre cantaban mientras pintaban. "Yo canto, bailo y represento", decían ambas de broma porque hacían de todo. Si era necesario se hacían pasar por checas en un grupo de baile folclórico al que le faltaban mujeres.

Lola Flores no fue a Con las manos en la masa pero Sara Montiel sí. "Una amiga me trajo una foto de una revista rusa del programa. Con nosotras dos. No te puedes imaginar. Llevaba un vestido con un escote… Con ese pecho tan bonito que tenía. Cogió una hogaza de este tamaño, con un cuchillo que cortaba un pelo en el aire y de aquí para acá cortó una rebanada limpiamente de un centímetro. Esa es la forma de cortar el pan, no en la mesa. Mira, todo el mundo se quedó electrizado al ver como lo hacía la tía de bien. Decía: ‘Yo soy hija de un aparcero que trabajaba para un rico las tierras’. Lo explicó todo idealmente e hizo gachas. Gachas de pastor. Fíjate qué bonito".

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