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Orestes carga contra Pasapalabra: denuncia el "rosco absurdo" y los premios congelados

El burgalés repasa su larga etapa en el concurso, critica el desgaste del rosco y apunta a un desequilibrio entre veteranos y recién llegados.

El burgalés repasa su larga etapa en el concurso, critica el desgaste del rosco y apunta a un desequilibrio entre veteranos y recién llegados.
Orestes Barbero, exconcursante de 'Pasapalabra' | Atresmedia

El nombre de Orestes Barbero sigue muy ligado al universo de Pasapalabra, pese a que hace tiempo que abandonó el plató. Su larga trayectoria en el concurso —360 programas y un año y medio de permanencia— lo convirtió en una de las figuras más reconocibles del formato. Sin embargo, su experiencia no terminó con el ansiado bote, que finalmente cayó en manos de Rafa Castaño.

Ahora, en una entrevista concedida a El ConfiTV, el burgalés revisa con calma lo vivido y pone sobre la mesa un problema que, a su juicio, se repite en las últimas victorias del rosco. "El primer concursante es el que hace crecer el bote y llega mucho más cansado y nervioso cuando aparece el segundo", advierte. En su caso, la diferencia fue clara: "Yo llevaba 137 programas y estaba que me subía por las paredes, cuando, de repente, Rafa llegó mucho más fresco".

El desgaste invisible del concurso

Barbero reconoce que la presión de Pasapalabra no termina cuando se apagan las cámaras. "No es un trabajo normal: grabas lunes y martes, pero de martes a domingo te acompaña una atmósfera nerviosa constante", explica. Durante ese tiempo, su mente estaba siempre en alerta: "Cuando no estaba grabando, tenía el sexto sentido activado para recabar cualquier cosa que pudiera servirme para ganar".

Ese desgaste, según relata, se ve agravado por la dificultad de algunas preguntas del rosco, que considera excesivamente rebuscadas. "Hay cuestiones que rozan lo absurdo. No te permiten demostrar lo que sabes", afirma, diferenciando entre la cultura general exigente y aquellas preguntas que, en sus palabras, "son como preguntar por la nada".

Premios congelados desde hace décadas

A pesar de haber acumulado más de 215.000 euros, Orestes cree que la recompensa económica no está a la altura del esfuerzo. "Para estar allí un año y medio, tampoco fue tanto si lo comparas con otros formatos", asegura en El ConfiTV. Por eso, reclama una actualización urgente: "Llevan con el mismo premio desde el año 2000 y el IPC ha subido casi el doble. Tendrían que duplicarlos prácticamente".

De la televisión a la filosofía

Lejos de la competición diaria, Barbero atraviesa ahora una etapa muy distinta. Está inmerso en un doctorado sobre filosofía antigua y Aristóteles, un proyecto vital que ha podido afrontar gracias a lo ganado en el concurso. "En gran parte, lo puedo hacer gracias a Pasapalabra", reconoce.

También guarda un recuerdo especialmente positivo de El cazador, donde encontró un entorno más acorde con su perfil: "Pude responder a preguntas de cultura general abarcable y vivirlo con menos presión". Aun así, no descarta volver algún día al rosco, aunque con matices: "Nunca digas de esta agua no beberé. Pasapalabra tiene algo muy ilusionante, pero ahora mismo la sobreexposición pesa mucho".

Tras la entrega del bote, tanto él como Rafa Castaño optaron por desaparecer de los focos. El motivo, según explica, fue la saturación: "Estaba tan cansado que lo único que quería era evitar cualquier atención relacionada con el programa". Y deja clara su postura: "No tenemos ningún erotismo con la fama. Amamos la cultura; la popularidad nos persigue, pero no es un premio".

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