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Hueso, para disfrutar de una cocina fusión

En Hueso te encontrarás platos con una fusión muy interesante y el único que tiene hueso se usa como recipiente.

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El espacio del restaurante Hueso está adaptado a ese objetivo del disfrute en el que cobra protagonismo su barra, con la que te topas nada más atravesar su puerta roja. Un ambiente informal acompañado por mesas altas y otra barra bajo el ventanal. Una opción más que interesante para ese picoteo informal antes de comer o después de trabajar, con carta propia de bar en la que también te encontrarás con sus clásicos canallas.

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La carta de Hueso está pensada para compartir y gozar, con raciones generosas, opción de medias y también adaptadas al número de comensales. Porque tanto Stefano como Alonso le dan ese toque canalla a los platos clásicos, que también los hay.

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Un clásico de temporada pero con un toque maravilloso, las alcachofas al carbón en salsa de trufa y palo cortado. Si la alcachofa en sí está muy buena, la salsa con un sutil sabor a trufa y un extraordinario toque del palo cortado hace que este plato sea redondo.

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Hueso es perfecto para el picoteo, en su barra o en las mesas altas. Además, cada consumición va acompañada de su snack.

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En Hueso vas a ver esa cocina viajera, así que te recomiendo probar el sabrosísimo saam de cabracho en sisho con salsa tártara asiática. Un delicioso bocado que preparan sobre una hoja de sisho, que aporta el toque cítrico, un cabracho cocinado a baja temperatura y pasado por parrilla, con una vinagreta de miso, una salsa tártara asiática y por encima huricate. recomendamos cerrarlo y comerlo con la mano. Plato típico coreano versionado.

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En Hueso cuidan todos los detalles de la mesa para que el comensal disfrute de una propuesta gastrónica más canalla que clásica.

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Si hablamos de fusión no podía faltar la japonesa. En este caso con un buen niguiri de atún con emulsión de cítricos y wasabi. Primero cocinan el arroz, lo prensan durante 24 horas para después freírlo y que tenga ese punto crujiente, le ponen un atún con una emulsión de cítrico y wasabi, además de alga wakame y un boniato para seguir aportando crujiente al plato.

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Subiendo las escaleras, te das con el salón acristalado, con vistas a la planta baja y a la calle.

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Un plato que es puro umami, el taco de maíz morado con carrilleras al cacao. Metértelo en la boca es descubrir unos sabores que llenan tus papilas gustativas de contrastes, entre el dulce y picante de la base de piña picante, o el saborazo de la carrillera al chocolate y el toque del pico de gallo con aceituna gordal. Para comerlo con la mano y gozar con este particular viaje a México.

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Esa fusión italo-peruana llega con el perfecto raviolo abierto con ají de gallina. Al raviolo abierto lo rellenan de ají de gallina, con una delicada bechamel y con un toquecito de yema y emulsión de estragón y alrededor maíz para añadir una textura crujiente al plato.

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También tendrás la opción de tener tu velada en el salón chimenea, el más elegante del restaurante, con sus mesas vestidas con manteles blancos y en el que además se puede usar como reservado para tus celebraciones familiares o de empresa. Allí podrás comprobar que se le da más protagonismo al producto de mercado y con sugerencias fuera de carta.

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El plato más icónico de Hueso, que seguro que lo has visto en Instagram y que es el único hueso que te vas a encontrar en la carta, aunque sirva como fuente. Se trata del espectacular lomo madurado con salsa de maíz, foie y chipotle. El lomo tiene una maduracion de 45 días, lo que resulta perfecto para encontrarte una parte de sabor a maduración en la cámara y otro tanto de la frescura de la carne. La sirven sobre el hueso, del que extraen el tuétano para usarlo en otros platos y lo rellenan con una brutal salsa de maíz, foie y chile chipotle, sin olvidar la cama de panko kimchi casero que querrás comerte a cucharadas.

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El tiramisú de la nonna servido sobre la cafetera moka italiana no admite versiones.

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El salón chimenea de Hueso es el más formal, con las mesas revestidas por manteles en un ambiente elegante y acogedor.

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También la bodega de Hueso es viajera sobre todo por territorio nacional, pero también con alguna interesante incorporación extranjera, además de una interesante opción de coctelería. Para acompañar los platos tomamos un buen vino blanco Enate Chardonnay, elaborado por Bodeha Enate y con DO Somontano.

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Y otro vino tinto chileno Primus, elaborado por Viñedos Veramente y con IG Valle de Colchagua.

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