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Cómo preparar su casa antes de las vacaciones para evitar robos y averías

Desenchufar electrodomésticos, cerrar las llaves de paso del agua y guardar la comida en envases herméticos evita averías y plagas al marcharse.

Desenchufar electrodomésticos, cerrar las llaves de paso del agua y guardar la comida en envases herméticos evita averías y plagas al marcharse.
Una mujer cocinando en la gran cocina de su casa. | Unsplash/Jason Briscoe

Preparar una maleta antes de unas vacaciones largas suele ser una tarea automática: ropa, documentos, cargadores y poco más. Sin embargo, hay algo que muchas personas olvidan: la casa también necesita una preparación antes de quedarse sola.

Una vivienda cerrada durante semanas puede convertirse en un lugar vulnerable frente a pequeños accidentes, humedad, plagas, averías o incluso robos. Antes de echar la llave, conviene revisar qué objetos deben guardarse, cuáles necesitan protección y qué aparatos es mejor desconectar.

La despensa: el primer lugar que revisar

Uno de los errores más habituales es dejar alimentos en la cocina pensando que 'no pasará nada'. Pero una casa cerrada puede ser el escenario perfecto para que aparezcan insectos, malos olores o moho.

Los alimentos frescos deben desaparecer por completo: fruta, verduras, lácteos o productos abiertos pueden estropearse en pocos días.

También conviene revisar la despensa. Paquetes abiertos de arroz, pasta, harina, cereales o galletas pueden atraer hormigas, polillas y otros visitantes no deseados.

La mejor opción es guardar los productos secos que permanezcan en casa en recipientes herméticos de cristal o plástico resistente. Una bolsa abierta es una invitación para las plagas.

Aparatos electrónicos: apagarlos no siempre es suficiente

Televisores, ordenadores, consolas, cafeteras, microondas o rúteres suelen quedarse conectados durante meses aunque no estén en uso.

El problema es que muchos siguen consumiendo energía en modo espera y permanecen expuestos a posibles subidas de tensón, especialmente durante tormentas eléctricas.

Antes de salir, lo recomendable es desenchufar todos los aparatos innecesarios. Además de ahorrar electricidad, se reduce el riesgo de daños en los circuitos. La excepción son aquellos dispositivos que necesitan permanecer activos, como sistemas de seguridad, cámaras o algunos equipos domóticos.

Objetos de valor y documentos importantes

Una ausencia prolongada es un buen momento para aplicar una regla básica de seguridad: aquello que tiene valor no debe quedar a la vista. Joyas, dinero, relojes, dispositivos electrónicos pequeños o documentos sensibles deberían guardarse en un lugar seguro.

Los papeles importantes también requieren protección. Contratos, escrituras, pasaportes, facturas o documentación personal pueden convertirse en un problema si caen en manos equivocadas.

Si no se dispone de una caja fuerte, conviene evitar lugares demasiado previsibles y buscar espacios discretos dentro de la vivienda.

Textiles, muebles y ropa: el enemigo invisible es el polvo

Cuando una casa permanece cerrada durante mucho tiempo, los tejidos empiezan a sufrir las consecuencias. Sofás, camas, cortinas, mantas y ropa pueden acumular polvo, humedad e incluso desarrollar malos olores.

Una buena medida es cubrir los muebles con fundas transpirables y guardar la ropa de temporada en bolsas herméticas o de almacenamiento al vacío.

En el caso de colchones y almohadas, es recomendable retirar las sábanas y permitir que los materiales respiren. La humedad acumulada puede favorecer la aparición de ácaros y moho.

Por otra parte, el exterior de la vivienda también necesita atención. Una tormenta inesperada o una racha fuerte de viento puede convertir objetos cotidianos en un peligro.

Cojines de terraza, sombrillas, sillas plegables, macetas ligeras, juguetes o herramientas de jardín deberían guardarse antes de marcharse. Además de evitar accidentes, esta protección alarga la vida de los materiales, que sufren mucho con la exposición continua al sol y la lluvia.

Productos de limpieza y sustancias peligrosas

Los productos químicos tampoco deberían quedar olvidados. Lejías, aerosoles, pinturas, disolventes o productos inflamables deben almacenarse correctamente, siempre cerrados y en lugares frescos y ventilados.

Durante una ausencia larga, los cambios de temperatura pueden afectar a estos productos y provocar fugas o deterioros.

El último repaso antes de cerrar la puerta

Antes de salir definitivamente, hay tres comprobaciones que pueden evitar grandes problemas:

1. Cerrar agua y gas: Cortar la llave de paso reduce el riesgo de inundaciones por roturas de tuberías o fugas.

2. Vaciar la basura: Incluso pequeños restos orgánicos pueden generar olores desagradables y atraer insectos después de varios días.

3. Revisar persianas y accesos: Cerrar correctamente ventanas y puertas es fundamental, pero conviene evitar señales evidentes de una ausencia prolongada.

Preparar una casa antes de dejarla sola no requiere grandes esfuerzos, pero sí algo de planificación. Unos minutos de revisión pueden ahorrar reparaciones, pérdidas económicas y muchos disgustos al regresar.

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