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¿Por qué tu perro puede aprender palabras escuchando tus conversaciones?

Un estudio de Science muestra que algunos perros con habilidades excepcionales aprendieron nuevas palabras cuando escuchaban conversaciones ajenas.

Un estudio de Science muestra que algunos perros con habilidades excepcionales aprendieron nuevas palabras cuando escuchaban conversaciones ajenas.
Perros en el bosque. | Pixabay/CC/JACLOU-DL

Algunos perros son capaces de aprender el nombre de objetos simplemente escuchando conversaciones humanas en las que no se les habla directamente. Así lo demuestra un estudio científico publicado en la revista Science, que ha analizado la capacidad de ciertos perros para adquirir nuevas palabras de forma similar a como lo hacen los niños pequeños.

La investigación se ha centrado en un grupo muy reducido de animales conocidos como Gifted Word Learner dogs, perros con una habilidad excepcional para reconocer y memorizar etiquetas verbales asociadas a objetos. Estos animales ya habían demostrado en estudios anteriores que podían aprender palabras sin un entrenamiento específico, pero el nuevo trabajo va un paso más allá al comprobar que también pueden hacerlo al escuchar intercambios entre personas.

Los investigadores diseñaron una serie de experimentos inspirados en pruebas que se utilizan habitualmente para estudiar el aprendizaje del lenguaje en bebés de alrededor de 18 meses. En ellos, los dueños de los perros introducían el nombre de nuevos juguetes en conversaciones dirigidas a otra persona, sin mirar ni dirigirse al animal. Posteriormente, se evaluaba si el perro era capaz de identificar correctamente el objeto cuando se le pedía.

Los perros aprender la asociación entre palabra y objeto

Los resultados muestran que estos perros con habilidades excepcionales aprendieron las nuevas palabras con éxito y lo hicieron tanto cuando se les hablaba directamente como cuando solo escuchaban las conversaciones ajenas. En ambos casos, su rendimiento fue claramente superior al que cabría esperar por azar y comparable al observado en niños pequeños de esa edad.

El estudio también comprobó que estos perros podían aprender la asociación entre palabra y objeto incluso cuando ambos no se presentaban al mismo tiempo. En algunos experimentos, el juguete se ocultaba antes de pronunciar su nombre, lo que demuestra que los animales eran capaces de mantener la información en la memoria y establecer la relación posteriormente. Además, las pruebas realizadas dos semanas después confirmaron que el aprendizaje se mantenía en el tiempo.

Sin embargo, los autores subrayan que esta capacidad no es generalizable a todos los perros. En pruebas paralelas realizadas con perros domésticos sin experiencia previa en el aprendizaje de palabras, no se observaron evidencias claras de que adquirieran nuevos nombres mediante la escucha pasiva. En esos casos, el comportamiento parecía responder más a la curiosidad por objetos nuevos que a un aprendizaje real del vocabulario.

Capacidades sociales avanzadas

Los científicos señalan que estas habilidades podrían estar relacionadas con capacidades sociales avanzadas, como la atención a las señales humanas, la interpretación de la intención comunicativa o el seguimiento de la mirada, rasgos que los perros han desarrollado a lo largo de su convivencia con las personas. No obstante, advierten de que se trata de un fenómeno poco común y probablemente ligado a factores individuales.

El trabajo aporta nuevas pistas sobre el origen de los procesos cognitivos relacionados con el lenguaje y sugiere que algunas de las bases sociales que permiten aprender palabras no son exclusivas de los humanos. Según los autores, comprender cómo estos perros adquieren vocabulario puede ayudar a entender mejor cómo evolucionaron estas capacidades en nuestra propia especie.

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