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El cambio de régimen de la deuda española

Los acreedores, como ya sabemos, no se conforman con cobrar el principal: traen, además, el manual de instrucciones.

Los acreedores, como ya sabemos, no se conforman con cobrar el principal: traen, además, el manual de instrucciones.
Sede del Banco Central Europeo. | Unsplash/Farah Almazouni

Mirado desde la perspectiva histórica que documentan los registros de mercados europeos de deuda soberana —Edward Chancellor recopiló buena parte de ellos en The Price of Time—, la década que va de 2014 a 2021 no fue normal. Fue, más bien, una anomalía sostenida en el tiempo por una combinación irrepetible de circunstancias: una crisis financiera global, un choque pandémico, una política monetaria del Banco Central Europeo orientada a comprar activos del sector público en cantidades que hasta entonces sólo se habían visto en episodios de guerra, y un consenso académico mainstream —los economistas de la Escuela Austriaca y algunos analistas heterodoxos veníamos avisando de lo contrario— según el cual los tipos de interés tendrían razones estructurales para permanecer en torno a cero durante un período indefinidamente largo.

La situación, como sabemos, no duró: la inflación regresó por la puerta de atrás en 2022, el Banco Central Europeo ajustó tipos al alza con la celeridad propia de quien llega tarde, y el rendimiento de la deuda soberana española volvió en pocos meses al territorio nominal que ocupaba antes de la crisis financiera de 2008. Lo que aquí interesa subrayar es que el regreso no es un sobresalto coyuntural, no es la consecuencia de una mala gestión presupuestaria reciente, ni se va a deshacer en cuanto la inflación retome el objetivo del Banco Central. Es, en sentido estricto, una normalización: el regreso de los tipos a niveles consistentes con la experiencia anterior a 2008, después de un decenio excepcional. La perspectiva austriaca ofrece, de paso, el mejor diagnóstico disponible de por qué aquella anomalía no podía durar: el cero —y mucho menos el tipo negativo— no es un precio del tiempo, es una distorsión del cálculo económico.

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