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Agapito Maestre

La rabia toca su fin

La cólera de la manada contra VOX es mera ira. Rabia desnuda como la violencia del Gobierno al que saluda.

Agapito Maestre
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La cólera de la manada contra VOX es mera ira. Rabia desnuda como la violencia del Gobierno al
que saluda.
Pablo Iglesias, en un mitin. | Europa Press

Declaremos pronto y rápido lo que es España. Me refiero a la España real, viva
y trabajadora. Aquí y ahora España es un país que quiere desprenderse por vías
pacíficas de unos tipos que nos conducen al abismo. La España serena quiere vencer
a los violentos. Esa España ha visto el cielo abierto en Madrid. Eso es lo que se
decidió en las elecciones de la Comunidad de Madrid: la salvación de
lo que queda de España. Será el comienzo del fin de un gobierno que vive de lo que
mata. Se trata de un Gobierno de cobardes e incapaces de sentir auto-censura, o sea,
eso que convierte al ser humano en ser moral. A este Gobierno solo le queda una
cosa: la violencia desnuda. Violencia, sí, ocultada por miles de periodistas,
profesores, funcionarios y oportunistas que apoyan la maldad en todos los ámbitos de
la vida pública. Se mueven única y exclusivamente por intereses personales.

La vida política está, en efecto, pervertida por el politicismo integral de la
existencia impuesto por una coalición de Gobierno que quiere eliminar al menos a la
mitad de la población. España siempre financia a sus agresores. Violencia desnuda
para trasladar presos de ETA al País Vasco. Violencia desnuda del ministro del
Interior para mantenerse en el puesto. Violencia en el BOE. Violencia y más violencia
para ocultar que los españoles somos gente pacífica. La situación es de locos. El país
funciona pacíficamente y el gobierno y sus candidatos en la Comunidad de Madrid no
dejan de pregonar que nos estamos matando… Miren sus rostros y se convencerán de
sus intenciones. Terrible.

La violencia del Gobierno no alcanza ni siquiera el rango de la cólera. Platón y
Aristóteles hablaban de la cólera con discreción. Hasta podría llegar a ser beneficiosa
utilizada para salir del estado de auto-reprobación en la que a veces caen los buenos
ciudadanos, los políticos y los funcionarios públicos al enjuiciar críticamente sus
propios actos. No es el caso de la mayoría de los políticos y de los periodistas
españoles que llevan soltando venablos contra VOX desde que se fundó este partido.
La cólera de esta gente es ciega y forma parte intrínseca de su maldad. La cólera de
este personal ni está asociada al valor ni se mueve contra las injusticias. La cólera de
la manada contra VOX es mera ira. Rabia desnuda como la violencia del Gobierno al
que saluda.

Los sucesos de Vallecas y la SER montados contra VOX han marcado para
siempre a los periodistas y al gobierno que han acusado de todos los males del mundo
al partido de Rocío Monasterio. El silencio de los machotes de la prensa al conocerse
las identidades de dos de los violentos, escoltas y hombres de confianza del jefe de
Podemos, provoca hilaridad. Los muchachotes de la prensa guardan silencio y todo el
resentimiento del mundo. No citaré aquí sus nombres para no darles más fama a su
infamia. Pero sí señalo su falta, su incapacidad moral e intelectual para reprobar que
el gobierno de España ha ocultado, durante más de quince días, a dos bandidos de
Podemos arremetiendo contra la policía en un mitin de VOX.

Era de esperar. Nada me extraña de un gobierno violento y unos medios de
comunicación a su servicio. Al contrario, era una respuesta ajustada al tenor general
de la anti-política gubernamental que proyecta su maldad sobre un partido
democrático. El silencio cómplice de los periodistas forma parte de esa continúa y
tenaz alianza de hierro de la prensa española con el gobierno de Sánchez-Podemos-

Separatistas. Quitemos ya la careta a esta gente. Sí, la mayoría de los periodistas, el
grueso de la Universidad con sus rectores a la cabeza y la llamada esfera de la justicia
actúan fundiéndose y confundiéndose con un gobierno sin legitimidad y saltándose
todas las leyes de España, empezando por la Constitución. Vivimos en un sistema
político más parecido a un régimen totalitario que a una democracia. Por suerte, la
España viva parece haberse despertado en esta campaña electoral y votó sin
complejos contra la rabia del sanchismo
. Pero nadie se confíe. El mal se desvanece
lentamente. Todavía nos quedará sufrir mil imbecilidades y otras tantas acciones
asociadas a los llamados crímenes de guante blanco. En todo caso, hemos votado contra la performance de la violencia montada por Podemos y el PSOE. Ojalá pronto digamos fue tan ridícula como sus protagonistas.

En Cultura

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